sábado. 13.04.2024
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Las circunstancias del Recreativo salvan a Claudio Barragán

El Recre ha tenido que elegir entre hacer frente a los costes derivados de un cambio de entrenador o mantener su compromiso de pagar los retrasos a plantilla y empleados, en cuanto el club recupere la liquidez.
Las circunstancias del Recreativo salvan a Claudio Barragán

No habrá cambio en el banquillo del Recreativo de Huelva. Al menos, por ahora. Aunque deportivamente Claudio Barragán estaba sentenciado desde la derrota con el Tamaraceite, las circunstancias económicas y administrativas del club le han salvado la cabeza al valenciano y han llevado al Consejo de Administración a posponer cualquier decisión sobre el futuro del entrenador y su posible sustituto.

El cese del técnico estaba decidido, pero llevarlo a cabo implicaría una serie de gastos extras que la entidad no está en condiciones de asumir. Y no se trata del finiquito del preparador. Si se hubiera destituido a Barragán, el Recre tendría que pagar a un nuevo entrenador y abonar por la vía rápida una serie de deudas que impiden el normal desempeño de la entidad a efectos deportivo-administrativos.

Sin liquidez en la caja

Y no hay 'cash' en la caja del Nuevo Colombino. Y los esfuerzos del Ayuntamiento de Huelva -obligado a ello por ser el propietario de la mayoría accionarial-, para aliviar la precaria situación económica del Decano, deben sortear los embargos que pesan sobre las cuentas del club, lo que complica sobre manera la situación.

Es más, el Consejo de Administración se había comprometido con los jugadores y empleados a abonar los retrasos en el pago de las nóminas antes de la llegada de las vacaciones navideñas, promesa que sólo se ha podido cumplir parcialmente ante la falta de liquidez que atenaza al Recreativo.

El dilema del Recre

Así las cosas, no se entendería que cuando llegase el dinero gestionado por el propietario, éste se destinase a cubrir los costes del fichaje e inscripción de un nuevo entrenador, manteniendo a la plantilla en una situación de impago. Por no hablar del descrédito que sufriría la palabra de la directiva en el vestuario.

Sobre todo cuando en el Nuevo Colombino ya saben, por experiencias propias y ajenas, que mantener a los futbolistas sin cobrar, equivale inevitablemente a una bajada en el rendimiento deportivo del equipo. Y sin dinero para poder hacer las dos cosas (cambiar de entrenador y pagar a los jugadores), el Recreativo se ha visto obligado a adoptar la menos mala de las soluciones.