miércoles. 05.10.2022
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Las bodas se reactivan: así es casarse en tiempos de pandemia

Distancia de seguridad, mascarilla, ausencia de barra libre, limitación a 150 personas (en el exterior), toque de queda y la incertidumbre constante de que, entre copa y copa, algún invitado se descontrole e incumpla las normas
Las bodas se reactivan: así es casarse en tiempos de pandemia

La irrupción del Covid-19 hace ahora un año provocaba la paralización del calendario festivo y de todas las celebraciones en la provincia de Huelva. Una situación sin precedentes que afectó de lleno (y sigue afectando) a las citas religiosas, con la cancelación de la Semana Santa o la romería de El Rocío y a rituales sacramentales como las bodas, bautizos y comuniones.

En 2020, por estas fechas, las bodas quedaban literalmente canceladas, debido al estado de alarma. Y con ellas, la actividad económica de todas las empresas que se nutren del sector nupcial.

Por tener un dato, solo por lo civil, el pasado 2020 se celebraron 46 bodas en el Ayuntamiento de Huelva, en comparación a las 72 que se llevaron a cabo en 2019 y a las 84 celebradas en 2018.

Con todo, este 2021 dibuja una realidad algo distinta. A pesar de que el coronavirus sigue estando muy presente en nuestras vidas, la relajación de las medidas y la flexibilización de las limitaciones aportan un halo de esperanza. Es por ello, que muchos de los enlaces matrimoniales que quedaron aplazados el pasado año, se celebrarán este 2021.

En Huelva el sector de las bodas parece que vuelve a reactivarse. Según el Ayuntamiento de Huelva, en este 2021 ya se han celebrado 5 bodas por lo civil y ya hay previstas 24 para los próximos meses.

Pero, ¿Suena del todo apetecible casarse con las restricciones de la pandemia?

Distancia de seguridad, mascarilla, ausencia de barra libre, limitación a 150 personas (en el exterior), toque de queda y la incertidumbre constante de que, entre copa y copa, algún invitado se descontrole e incumpla las normas.

Sin duda, a la pareja que se va a casar se le presenta en estos momentos una difícil decisión, sobre todo, si ha invertido tiempo (a veces más de un año) y dinero en lo que se conoce coloquialmente como "el día más feliz de sus vidas".

Cristina Gallardo es médica, trabaja en el Juan Ramón Jiménez y reside con su pareja en Beas. Iban a casarse el 20 de junio del 2020 (tras llevar preparando la boda durante más de un año) y tuvieron que aplazarla por la pandemia.

"Debido a la incertidumbre decidimos esperar hasta conocer un poco mejor la evolución del virus. No queríamos exponer a nadie, así que pensamos que lo mejor sería posponerla para 2021. Finalmente nos casaremos el 24 de abril de este año. Hemos seguido adelante pese a las restricciones, ya que no sabemos realmente hasta cuándo se prolongará la situación actual. La incertidumbre de no saber cuándo vamos a poder celebrarlo como nos habría gustado se ha vuelto constante. Con el ritmo de vacunación actual, ni si quiera tenemos garantizado el estar vacunados para el 2022 (incluso ni para el 2023). Pero bueno, es algo que llevábamos planeando desde el 2019 y no queríamos alargarlo más. Queríamos cerrar un capítulo y creo que ya ha llegado nuestro momento", explica.

"En cuanto a nuestra celebración, será una boda en el exterior, con todas las medidas sanitarias (gel, mascarilla, distanciamiento...). De momento, tendremos unos 150 invitados fuera. Sentaremos a los comensales con sus núcleos familiares. Es decir, los convivientes irán juntos en la misma mesa", asegura.

A pesar de las dificultades, Cristina afronta esta boda en tiempos de pandemia con ilusión. "Quiero mandar un mensaje de esperanza. Ante las adversidades, al final, prevalece el amor. A todas esas novias que han aplazado su boda y siguen sin tener claro si dar o no el paso por las limitaciones, me gustaría decirles que se animen. Que sigan hacia adelante y se casen, que cumpliendo con la normativa y adaptándose a las medidas, todo irá bien.

Las empresas de celebraciones comienzan a ver la luz al final del túnel

Irene González es la encargada del centro de celebraciones Aguas del Pino, en El Rompido. Asegura que, con respecto al 2019, el pasado año perdieron un 70% de bodas. Hicieron 14 bodas en todo el 2020. "Nuestra actividad ha sido muy corta, debido a la pandemia, ya que todas quedaron aplazadas. A esto se suma el hecho de que las bodas que se celebraron contaron con un número mucho más reducido de invitados: una boda de 150 personas pasó a celebraciones de 70 invitados, trayendo consigo grandes pérdidas", explica.

Además, señala, el centro de celebraciones pone a disposición de los invitados una serie de gastos y bienes para hacer frente a la pandemia que suponen un coste añadido: "proveer de mascarillas a todos los trabajadores, llevar mascarillas de repuesto para los invitados que no lleven o las pierdan, geles hidroalcohólicos o limpieza extra (hemos llegado a tener a personas limpiando los baños en cada uso que se hacía durante el evento...).

¿Cómo se adaptan las empresas nupciales al cambio constante en la normativa frente al Covid-19?

Desde Aguas del Pino han tenido que ir adaptándose a los cambios sobre la marcha: "el ingenio ha estado encima de la mesa, pero hemos descubierto que en situaciones adversas como estas hemos logrado superarnos y dar respuesta a cuestiones que antes hubiéramos considerado imposibles", cuentan.

La encargada del centro de celebraciones asegura que "si realmente quieres casarte, todos los imprevistos tienen solución".

"El panorama actual lo vemos con optimismo. Esperamos que esto se solucione, pero tras un año de pandemia, la situación, aunque no es óptima, es mejor que la anterior y confiamos en que con lo que hemos adelantado y la llegada de la vacuna, el año vaya mucho mejor que el anterior", afirma.

Sin embargo, confiesa que la incertidumbre sigue estando muy presente: "tenemos novios con mucho miedo y que deciden aplazar su boda un año más, pero también hay muchos otros que deciden apostar por la celebración y que se han echado para adelante en tan solo unos meses. Por eso, aunque tenemos algunos que se van, otros muchos llegan".

A día de hoy, la Junta de Andalucía no ha modificado la normativa para la organización interna de la boda. Hasta el año pasado, se contemplaban normas como que la recepción era servida en mesa, al igual que la barra libre. Las sillas en la ceremonia debían guardar una distancia de 1, 5 metros, obligatoriedad de mascarilla, número concreto de comensales por mesa, medidas de seguridad y cartelería con indicaciones para las zonas de entrada y salida, poner a una persona encargada de limpiar baños tras cada uso...  "Este año, lo que sí se conoce es la limitación de invitados en función del momento (y grado) de alerta sanitaria y la limitación horaria", dice.

Este año tienen previstas unas 40 bodas aproximadamente. Las bodas de marzo, abril y mayo se han pospuesto todas y la mayor parte de los enlaces se concentrarán a partir de los meses de verano.

"Es impresionante cómo todos los novios que han tenido que enfrentarse a esta atípica situación y plantear una boda diferente, tras los nervios y la incertidumbre, han salido felices y satisfechos del enlace. No ha habido nadie que se haya arrepentido", celebra Irene.

El sector de la fotografía pasó de facturar 25 bodas a solo 4 en 2020

Isaac Wedig, de la empresa iWedig Fotos, explica que, en un año normal, una empresa de fotografía como la suya puede ganar con el sector de la boda entre 20.000 y 30.000 euros, con unas 24-25 bodas, con lo que las pérdidas fueron enormes.

"Solo pude llevar a cabo 4 y hemos llegado a tener clientes que han aplazado hasta dos veces la boda. A fecha de hoy todavía no he hecho ninguna boda", explica.

Las primeras que el fotógrafo tiene a la vista se colocan a mediados de junio-julio, "pero con intención de irse al 2022, por las restricciones actuales. He realizado muchas bodas ceñidas al protocolo Covid y no ha habido ningún problema, pero muchos no entienden que una boda así también es posible. La gente no quiere casarse con mascarilla y los límites actuales", lamenta.

Las bodas, paracaídas para el sector de las floristerías, tras la cancelación de la Semana Santa y las romerías

Félix Manuel Pérez Díaz, gerente de Floristería Atrio, de La Palma del Condado, cuenta a diariodehuelva.es que el pasado año, de 24 bodas, solo hicieron 6, con las grandes pérdidas que eso supone.

Y este año, aunque la situación ha mejorado, no terminan de ver el momento actual como una gran oportunidad de recuperación: "el momento actual en cuanto a bodas está complicado. En la zona del Condado estamos muy acostumbrados a celebrar las bodas a lo grande, con muchos invitados, sin límite de hora...unas circunstancias que a día de hoy son inviables", asegura.

Ahora, dice, se harán bodas más íntimas en las que los novios, además de recortar en invitados, recortarán en gastos: "no necesitan tanto como antes, ya que las bodas son más pequeñas y menos numerosas. Por eso, tenemos una gran incertidumbre. Estamos deseando que la vacuna llegue a todos y que se terminen las limitaciones".

Pese a no haber cerrado aún ninguna boda nueva este año, al menos, hasta junio, aún tienen que hacer frente a aquellos enlaces que se pospusieron en 2020: "esperamos que puedan celebrarse, ya que muchos están volviendo a cancelarlas a causa de las restricciones".

En cuanto al protocolo, los floristas antes participaban del pre-boda, entregando el ramo a las novias y ahora no es posible. Se piensan más el contacto físico con el cliente, pese a ir siempre bajo las medidas de seguridad. "Los centros de mesa y la decoración de la iglesia o ayuntamiento no se decoran tanto. Y aunque los ramos de novia sí siguen siendo un reclamo, se ha escatimado más en flores para los invitados. Todo el contacto físico y social de entregar flores de los novios a los invitados por cualquier causa, no existe ahora mismo", aclara.

Eso sí. Hay una tendencia clara elegida por las novias en cuanto a los ramos: "los eligen de flores preservadas, ya que no se marchitan. Las novias han optado por estos ramos de mayor conservación, ya que su apariencia, pese al tiempo, es natural. Es una forma de hacer frente a un solo pago si finalmente tienen que suspender el enlace. En la mitad de las bodas que hemos hecho, las novias han optado por estos ramos", desvela.

Las bodas se reactivan: así es casarse en tiempos de pandemia