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Huelva sin bodas: las empresas del sector padecen graves pérdidas

Huelva sin bodas: las empresas del sector padecen graves pérdidas

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La irrupción del Covid-19 y la activación del estado de alarma en nuestro país ha provocado la paralización del calendario festivo y de todos los eventos culturales en la provincia de Huelva. Una situación sin precedentes que también ha repercutido en las citas religiosas, con la cancelación de la Semana Santa, el aplazamiento de la romería de El Rocío o de rituales sacramentales como las bodas, bautizos y comuniones.

En concreto, las Primeras Comuniones, que en condiciones normales comenzarían a celebrarse el próximo mes de abril, finalmente tendrán lugar entre los meses de octubre a diciembre del 2020 (probablemente antes de que comience el Adviento). Así lo comunicaban desde el Consejo Episcopal de la Diócesis de Huelva el pasado lunes.

Desde la Parroquia de la Purísima Concepción, su párroco, don Diego Capado Quintana, cuenta a diariodehuelva.es que este sábado, 28 de marzo, estaban previstos 6 bautizos y todos se han suspendido, al igual que las comuniones, que iban a celebrarse desde el 18 al 25 de abril.

“En cuanto a las bodas en esta parroquia del centro de la capital, la primera estaba prevista para el 23 de mayo y ya se ha suspendido. El resto de enlaces matrimoniales tendrán lugar desde junio a septiembre. Tenemos previstas un total de 15 bodas que, espero, puedan celebrarse en sus fechas, siempre y cuando no se prolongue el estado de alarma”, cuenta el párroco.

Cambios imprevistos ante la situación de alerta sanitaria que afectan, de manera directa, a los sectores económicos onubenses cuyo volumen de negocio se concentra en estas celebraciones.

wedding planner (organizadora de bodas)

La onubense Marina Abellán León es organizadora de bodas y propietaria de la empresa ‘Martina se Casa’. Lleva desde 2014 dedicándose a este sector y cuenta a este diario la incertidumbre que supone el momento que está viviendo, ya que, desde que estalló la crisis del coronavirus su día a día consiste en buscar un ‘plan b’ para todos los novios que pasarán por el altar desde el próximo mes de abril. “Hemos aplazado, por ahora, todas las bodas desde abril hasta el 13 de junio. No significa que vayan a aplazarse con total seguridad, pero ya tenemos organizado el plan b hasta esa fecha”, cuenta Marina.

Asegura que ante un evento tan multitudinario como es la celebración de una boda, aunque el estado de alarma termine en la fecha prevista por el Gobierno, “lo más aconsejable es ir celebrándolas de manera escalonada, ya que una reunión de 200 personas no puede llevarse a cabo de manera radical tras la pandemia”, asegura la onubense.

La wedding planner afirma que mientras estas bodas terminen celebrándose en 2020, el aplazamiento no le repercutirá de manera negativa. “Tendré un final de año de locura, de mucho trabajo, por lo que tendré que contratar a más personal y eso sí supondría un gasto, pero eso no sería un problema”. El problema real llegaría, cuenta la organizadora de bodas, si el estado de alarma se prolonga en el tiempo y las bodas pasaran a celebrarse en el 2021: “Ahí sí tendríamos un verdadero problema, ya que sería un año entero en blanco. Dejaríamos de producir unos 40.000 euros”, estima.

Salones de celebraciones y catering

Algunos salones de celebraciones de la provincia de Huelva se ven doblemente afectados por la crisis del coronavirus. No solo por la cancelación y el aplazamiento de de las celebraciones, con las pérdidas económicas que conllevan, sino por la paralización del turismo y el consumo en estos días. Este es el caso de Bodegas Andrade, en Bollullos Par del Condado.

Según su gerente, Guadalupe Andrade, se han cancelado todas las celebraciones previstas para los meses de abril y mayo: “vamos a sufrir una pérdida del 100%, ya que teníamos celebraciones todos los fines de semana de los próximos dos meses y hemos pasado de todo a nada. Cero”, cuenta.

Una caída aún más fuerte debido a la pérdida de turistas que estos días pasarían por las bodegas del condado para consumir el vino de la tierra: “ahora nuestras bodegas permanecen cerradas, manteniendo una producción del 5%”, explica Guadalupe.

Así, se han visto obligados a posponer las celebraciones hasta finales de año. “Tendremos bodas y comuniones, con suerte, hasta el mes de diciembre, pero ya con este parón, sin duda, hemos perdido un porcentaje importante de nuestro volumen de negocio”, afirma.

Y, al igual que el espacio de celebraciones, el servicio de catering también se ha visto afectado. “Algunos de los más destacados de la provincia como el Catering Nuestra Señora del Valle de la Palma del Condado, han cancelado los servicios para los próximos meses”, aseguran desde Andrade.

Fotografía y vídeo

Isaac Wedig, gaditano de nacimiento afincado en Huelva, tiene un estudio de fotografía en el centro de Huelva capital y se dedica de lleno al mundo de las bodas (aunque también bautizos y comuniones), realizando fotografía y vídeo.

“La última boda en la que trabajé fue el pasado 14 de marzo, día en el que el Gobierno decretaba el estado de alarma. Fue en Almonte, en la parroquia de la Asunción, junto a la virgen del Rocío. No se me quita de la cabeza la imagen desoladora. No había nadie en la calle y los novios llevaban mascarilla”, relata el fotógrafo a este diario.

Tras el parón por el coronavirus, Isaac ha tenido que posponer un bautizo (previsto para el 28 de marzo) y una boda. “La primera boda está prevista para el 1 de mayo, pero pinta mal”, dice preocupado.

Con el retraso de los enlaces matrimoniales, esta empresa onubense dejará de ganar entre 6.000 y 10.000 euros y eso, asegura Isaac, “siendo optimistas”. “Normalmente, desde mayo a diciembre, en circunstancias normales, solemos facturar entre 24.000 y 25.000 euros. Este año, a causa de la pandemia, vamos a notar un descenso”.

Flores

Pero si hay un sector que se ha visto especialmente perjudicado por la cancelación de las celebraciones durante la primavera, ese es sin duda el de las floristerías. Desde la empresa Antonio Rivera Diseño Floral, trasladan a este diario el “mazazo” que han recibido con la cancelación de las comuniones y, en especial, de la Semana Santa.

“Hemos perdido entorno al 60% de nuestros ingresos anuales, ya que desde marzo hasta junio es la mejor temporada para nuestro sector”, cuenta el propietario de la floristería onubense, Antonio Rivera.

Sin embargo, explica, los más damnificados son los cultivadores y mayoristas. “Son personas que han apostado económicamente a principios de temporada pidiendo préstamos, hipotecando sus casas… para realizar plantaciones caras. Algunas de ellas son bulbos que necesitan de invernaderos con calefacción y de productos fitosanitarios de gran coste. El cuidado de las flores es costoso y delicado, teniendo tan sólo un tiempo de producción, hasta que estas explosionan. Evidentemente la primavera es la época en la que más flor se vende. Tenemos eventos muy importantes como la Semana Santa que, para negocios como el mío, suponen un volumen importante de ventas. Con la cancelación de todo, esta producción se está desaprovechando. Se están tirando camiones enteros de flores dejando a familias en la ruina total y absoluta, porque no sacarán ningún beneficio de esa plantación”, explica a diariodehuelva.es Rivera.

 

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