viernes. 07.10.2022
El tiempo

Y Carolina Marín gritó: ¡¡¡ORO!!!

La onubense se proclama Campeona Olímpica tras protagonizar una histórica remontada ante la india Sindhu (19-21, 21-12 y 21-15), en la final de los Juegos de Río de Janeiro. Es la primera vez que una jugadora no asiática gana el torneo.
Y Carolina Marín gritó: ¡¡¡ORO!!!

Y Carolina Marín gritó oro. Y con ella toda Huelva, y toda España, rendidas al talento de la onubense, una extraterrestre nacida en la barriada de Santa Marta para arrebatar a la dinastía asiática el control del planeta bádminton. Lo suyo es como si un islandés le ganase a Usain Bolt, como si un pigmeo desafiara con éxito a las estrellas de la NBA.

13932741_1090492534331489_3617070750363997305_nDoble Campeona del Mundo y Europa a sus 23 años, quería más. La canterana del IES La Orden, que ya había hecho historia consiguiendo la primera medalla olímpica para Huelva, nunca se conforma. Vino a Río de Janeiro a subir a lo más alto del podio. Es la mejor del mundo y lo demostraría.

Sufrió, luchó y gritó en una final para recordar, ante una enorme Shindhu que le exigió el máximo en tres sets jugados a cara de perro. Cuando el polvo de la batalla se levantó, la onubense, puño en alto, celebraba su histórica remontada con la medalla de oro al cuello (19-21, 21-12 y 21-15).

13995615_1090492634331479_7411931106096717598_oFue duro porque la hindú tenía la lección aprendida. No en vano venía de doblegar a Nozomi Okuhara, lo más parecido a Carolina Marín que hay en Asia. Pero nada ni nadie podía prepararla para lo que se le venía encima. La onubense ha comparecido en Brasil en un exultante momento de forma física, además de lucir mayor riqueza táctica en su juego. Sus rivales no han encontrado un antídoto para su dominio en la red y tanto el arranque (7-3) como el intervalo del primer set (11-6) reflejaron con claridad esa diferencia.

Pero Shindu cuenta con un arma que no tenían Vainio, Kjaersfeldt, Sung o Li Xueri: su altura. Mide 1,80 y para superarla, Carolina tuvo que ajustar sus golpes a las líneas, incrementando el riesgo de cometer errores no forzados. El partido dio la vuelta cual calcetín y la asiática propinó a Marín su primera derrota parcial en los Juegos (19-21).

14051645_1090492687664807_675254424300605129_nTocaba remontar, otra de las especialidades de la canterana del IES La Orden. Porque si su muñeca es fuerte, su mente lo es aún más. La onubense reseteó el cerebro y arrolló a Sindhu en la segunda manga (21-12). Todo un año de trabajo se decidiría en el tercer set.

Inmune a la presión, Marín marcó el territorio en la salida (6-1), pero la india replicó con idéntica contundencia (10-10). "Venga, va, vamos", se decía así misma Carolina. Un mantra que la impulsaba a volar sobre la pista del pabellón Ríocentro. Golpe a golpe, grito a grito, la onubense demolió la defensa de Sindhu hasta la victoria definitiva (21-15). El oro era suyo y de toda Huelva.

Y Carolina Marín gritó: ¡¡¡ORO!!!