jueves. 23.03.2023
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El Covid-19 obliga a cambiar el rito de la ceniza y Huelva afronta su cuaresma más atípica

A diferencia del rito tradicional, que consta de realizar la señal de la cruz en la frente, los sacerdotes sólo dejarán caer la ceniza en la cabeza sin decir nada a los fieles.
El Covid-19 obliga a cambiar el rito de la ceniza y Huelva afronta su cuaresma más atípica

El próximo miércoles 17 de febrero será miércoles de ceniza y, por lo consecuente, comienza la cuaresma. Tradicionalmente, estos cuarenta días sirven de preparación para vivir la Semana Santa de una manera más intensa.

Sin embargo, la situación sanitaria provocada por la Covid-19 ha obligado a las autoridades religiosas a modificar un rito ancestral: el de la imposición de la ceniza.

Por disposición del Vaticano y del propio papa Francisco, los sacerdotes onubenses se verán obligados a modificar el rito de la imposición de ceniza. A diferencia de la tradición, que consta de realizar la señal de la cruz en la frente,  los sacerdotes este año sólo dejarán caer la ceniza en la cabeza sin decir nada a los fieles que puedan acudir al templo.

Una medida adaptada a los tiempos que vivimos que provoca que la Iglesia no esté ajena a todo lo que se vive por culpa de la Covid-19. "La Iglesia nunca camina al margen por lo que hay que buscar alternativas para poder celebrar nuestra fe", afirma Fausto Báñez, sacerdote.

Un rito de la ceniza 'anti covid'

Tal y como se lee en el documento realizado por la Conferencia Episcopal Española, “una vez pronunciada la oración de bendición de las cenizas y después de asperjarlas, sin decir nada, con el agua bendita, el sacerdote se dirigirá a los presentes, diciendo una sola vez y para todos los fieles, la fórmula del Misal Romano: "Convertíos y creed en el Evangelio", o bien: "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás".

Todo ello para evitar la propagación también de aerosoles durante la celebración del rito. Tras ello, el sacerdote se limpiará las manos y se pondrá la mascarilla para proteger la nariz y la boca. Posteriormente, impondrá la ceniza a cuantos se acercan a él o, si es oportuno, se acercará a los fieles que estén de pie, permaneciendo en su lugar. Asimismo, el sacerdote tomará la ceniza y la dejará caer sobre la cabeza de cada uno, sin decir nada”, añaden desde la CEE.

Una cuaresma más que atípica

Tras el rito de la ceniza, comienza la cuenta atrás hacia un nuevo Domingo de Ramos. Sin embargo, este año la situación es muy diferente. A pesar de que el Covid-19 cumple un año, el año pasado se pudo celebrar la cuaresma casi al completo.

Tras el anuncio del decreto de suspensión por parte del Obispado de Huelva, los pasos se quedarán en los templos durante la próxima Semana Santa aunque sí que se han pedido alternativas para celebrar dentro de los templos.

Pero la pregunta es la siguiente: ¿se podrán realizar los diferentes cultos de las hermandades? No existe un criterio unánime. A día de hoy hay hermandades que han decidido suspender sus cultos debido a la situación sanitaria y otras, los han mantenido bajo las restricciones actuales. Tras el decreto, todo dependerá de la situación sanitaria que se viva en el momento.

"Todo dependerá de la situación sanitaria del momento. Si la Covid nos permite celebrar los actos de las hermandades dentro de las iglesias lo haremos. Lo mismo ocurrirá con el Vía Crucis y con el pregón", afirma Antonio González, presidente del Consejo de Hermandades.

Reacciones a la suspensión de las procesiones

Tras el decreto, las reacciones no se han hecho de esperar. Todas las hermandades han acatado sin rechistar la decisión y se han puesto a disposición de los párrocos para organizar posibles alternativas durante la cuaresma.

"La decisión no deja de ser dolorosa por muy esperada que sea. Ahora lo que tenemos que hacer es ponernos a disposición de nuestro párroco para organizar nuestros cultos y nuestro viernes Santo" afirman desde la hermandad del Sagrado Descendimiento.

La duda surge ahora sobre el qué se va a hacer. La propuesta del Consejo de Hermandades sigue siendo la misma: la de montar los diferentes misterios en el suelo de los templos. Algo que cuenta con el beneplácito de monseñor D. Santiago Gómez Sierra pero que dependerá de la aprobación final de los párrocos. 

"Yo ya hice extensible la propuesta a las hermandades de mi parroquia, incluso alguna otra para realizar. Pero antes nos tenemos que sentar y hablarlo todo", afirma D. José Antonio Omist, párroco de San Sebastián. Lo mismo se piensa desde la parroquia de la Concepción. "Algo habrá que hacer. Lo que habrá que decidir el qué. Tenemos muchas ideas como la de montar un altar sacramental; algo que nunca hemos podido hacer durante el Jueves Santo debido a que la hermandad de la Oración realizaba su salida procesional", afirma D. Diego Capado, párroco del lugar.

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