lunes. 06.02.2023
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La fiebre del grafito pone en grave riesgo la zona protegida de la Rivera de la Alcalaboza

Los serranos temen que la explotación de los recursos mineros en la Rivera de la Alcalaboza acabe por contaminar todo el cauce, que acaba en el sistema del Chanza que abastece a la agricultura.
La fiebre del grafito pone en grave riesgo la zona protegida de la Rivera de la Alcalaboza

Texto: José Luis Lobo

La fiebre del grafito, peligro en la casa serrana

Los cinco serranos que acabamos de recorrer el curso inicial de la rivera Alcalaboza aún no habíamos asimilado tanto cúmulo de emociones vividas, cuando hemos recibido el golpe duro de que la zona recorrida será objeto de un proyecto de investigación minero, que afectará a los términos municipales de Almonaster la Real, Cortegana y Aroche. Hemos dado un grito de temor ante el peligro de que la rivera de la Alcalaboza no sea legada a nuestros hijos e hijas con la misma limpieza, belleza y virginidad con que nosotros la hemos disfrutado.

¿Y qué buscan a orillas de los maravillosos alisos y sorprendentes fresnos? Grafito. Y si sale oro y plata los arrebañarán también.

El permiso de investigación minera “Valdegrama”, otorgado por la Junta de Andalucía a la empresa Geoland Services Sl., tiene una vigencia de tres años.

¿Y a qué viene esta fiebre minera a interesarse por una de las zonas más bellas y sorprendentes de nuestra Sierra? Coincidiendo con la 1ª Guerra Mundial, en la zona de los Acebuches y la Fuente de la Gila, se hicieron perforaciones, registros y comercialización del grafito extraído para la fabricación de crisoles. Luego, los propietarios de las minas dejaron ambas zonas regadas de escorias y socavones. Huellas más profundas que las dejadas anteriormente por el pueblo romano, cuando buscaban óxido de hierro en Corteganilla, la Gaga o los Andrinos.

En la actual época de guerras internacionales, los buscadores de minas aluden a que en las escombreras de entonces aparecen grandes concentraciones de grafito; y que, por tanto, la rivera de la Alcalaboza es zona de interés minero.

Nos preguntamos, ¿y no es zona ya de un alto interés medioambiental? ¡Si los serranos ya gozamos de la belleza de sus campos y riberas húmedas, repletas de un mineral vegetativo exuberante a flor de tierra! Las administraciones (local, provincial, autonómica y nacional) deben concienciarse de que la mina física y ambiental ya está descubierta para el disfrute de todos. Ellas deben facilitar las ayudas y medios necesarios, con el fin de que el maravilloso espacio medioambiental redunde beneficios económicos a los serranos, con actuaciones que favorezcan que la Sierra deje de vaciarse. ¿O es mejor agujerear nuestros campos y que luego nos llenen -otra vez más- de basura metálica nuestro tesoro ambiental de la rivera de la Alcalaboza?

Durante los tres años de actuación de Geoland Services SL. sondearán cuatro mil metros, comprendidos en 20 pozos de 200 metros cada uno de profundidad. Y dirán que la zona no verá alterada su riqueza hidráulica ni ambiental. Claro, son los decires de un coro que sólo busca el enriquecimiento rápido, sin importarle las graves consecuencias de que la belleza del paraje se esfume para siempre.

Y no digamos si por suerte para Geoland (y por desgracia para los serranos) explotaran los previsibles yacimientos de la rivera Alcalaboza. Entonces, la destrucción será total.

Sabemos que nuestros suelos son meta-sedimentos terrígenos, donde suele esconderse los agregados cristalinos del grafito, que se formaron por alta temperatura y baja presión. Los niveles de grafito son milimétricos. Imaginemos, pues, cómo quedaría nuestra morfología alomada. Y peor aún si aflorasen venas de sulfuros. Entonces, las aguas olerían a azufre, a mortandad.

Decimos que la Alcalaboza tiene vida, que baja hacia los campos de Cortegana, Aroche y Rosal regalando parte de su vida y enriqueciendo las riberas de unos parajes bellísimos.

Sabemos que las aguas se rebelan cuando tratamos de coartar la libertad de su fluir, pero no pueden gritar ante la descomunal maquinaria que perforará sus entrañas. Corresponde a los serranos alzar los brazos y el corazón para evitar un posible desaguisado en la rivera de la Alcalaboza. Nuestros hijos nos lo agradecerían, como nosotros reconocemos los esfuerzos de nuestros antepasados.

La fiebre del grafito pone en grave riesgo la zona protegida de la Rivera de la Alcalaboza