viernes. 21.06.2024
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Cáncer y desempleo: La dura realidad de decenas de onubenses en situación vulnerable

El cáncer provoca pobreza y desigualdad real entre los pacientes diagnosticados. En la provincia de Huelva, unas 140 personas con cáncer están desempleadas, 39 de las cuales ya no cobran ningún tipo de prestación.
Cáncer y desempleo: La dura realidad de decenas de onubenses en situación vulnerable

Para cualquier persona la noticia de un cáncer es un jarro de agua fría. Aunque la ciencia y la investigación oncológica han avanzado suficiente en los últimos años como para que muchos de estos pacientes tengan expectativas de vida muy favorables, lo cierto es que todavía sentimos la palabra como una condena a muerte.

Emociones al margen, lo primero a lo que afecta esta enfermedad es a la estabilidad económica de buena parte de las familias que lo padecen.

Las consecuencias de no poder llevar a cabo una vida profesional normalizada son, en este sentido, muy rápidas de observar y suficientemente llamativas: las bajas médicas que deberá soportar el paciente para poder hacer frente a su tratamiento son numerosas y, en la mayoría de los casos, se traducen en un descenso significativo de los ingresos en esta nueva etapa. La brecha se acentúa aún más si, previo al diagnóstico, el paciente se encontraba sin empleo o si su trabajo tenía carácter precario.

En Huelva, según los datos del Observatorio del Cáncer, hay actualmente 140 personas desempleadas que padecen cáncer de algún tipo en la provincia. De ellas, 39 ya no disponen de ninguna prestación por desempleo y sobreviven de ayudas familiares o asociaciones caritativas. Los retrasos en la gestión de la Renta Mínima tampoco ayudan a que estas personas tengan recursos suficientes para afrontar su enfermedad.

Todas estas personas han visto, no solo como sus ingresos disminuían sino como aumentaban los gastos debido a traslados, estancias para recibir tratamiento o compra de medicamentos que actualmente no cubre la seguridad social así como otros gastos adicionales no previstos.

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en un reciente informe afirma que esta situación, compartida por más de 130.000 pacientes en España, deja a estas personas en una verdadera situación de extrema vulnerabilidad financiera lo que implica, entre otras cosas, una posición emocional muy frágil para poder hacer frente con garantías al tratamiento.

Las cifras demuestran que la situación de desigualdad se acentúa aún más para los trabajadores autónomos. A menudo, estos trabajadores, propietarios de pequeñas empresas, cotizan en torno a un 80% de la base mínima, por lo que, en términos generales, tienen que sustentarse con apenas 400€ mensuales después del diagnóstico.

En Huelva existen actualmente 110 personas diagnosticadas de algún tipo de cáncer que son trabajadoras autonomas mientras que en el resto del Estado, los autónomos suponen un 12 % de las personas enfermas de cáncer.

La toxicidad económica del cáncer

Esta situación de vulnerabilidad e indefensión se ve agravada, más si cabe, cuando la persona enferma es el sustento económico principal de un núcleo familiar. El total de personas con cáncer en situación de vulnerabilidad ha crecido en todo el territorio y solo en nuestra provincia se han detectado 220 personas con una renta menor o igual al SMI de las cuales más de un 80% son mujeres.

Toda esta problemática del coste asociado al diagnóstico de un tumor recibe el nombre de toxicidad económica del cáncer, un término acuñado en EEUU donde el sistema sanitario no contempla los pagos asociados al tratamiento como sucede en buena parte de Europa. Sin embargo, a pesar de que en España no existe copago sanitario para el tratamiento oncológico, los pacientes y sus familias tienen que hacer un desembolso tan considerable que, en muchos casos, los lleva a sufrir situaciones de extrema vulnerabilidad.

"Durante el primer año el gasto es básicamente médico", explica Noema Paniagua, directora general de la AECC, "es un gasto que soporta la Seguridad Social derivado de la quimioterapia, la radioterapia o las cirugías, es a partir del segundo año cuando hay un gasto oculto que soportan las familias"

Sobre ese gasto invisible, la AECC calcula que, en total, cada paciente debe invertir entre 450 € y 600 € de media en recomendaciones médicas esenciales derivadas del tratamiento. En concreto la institución se refiere a medicamentos que no prescribe o ha dejado de prescribir la Seguridad Social, medicación para los efectos secundarios de los tratamientos de quimioterapia y radioterapia tales como cremas para úlceras o sequedad en las mucosas, cosméticos e higiene específicos, etc y tratamiento psicológico y emocional como medicamentos para conciliar el sueño o hacer frente a la ansiedad.

Si además de todo lo citado, la personas precisa contratar ayuda externa para realizar labores familiares o domésticas que no puede llevar a cabo a causa del tratamiento, el presupuesto se dispara.

Asociacionismo frente al inmovilismo institucional

Mientras los poderes públicos aún no se han puesto de acuerdo para legislar en favor de estas personas, el asociacionismo ha vuelto a significar un bálsamo emocional y económico para los más vulnerables.

El pasado año, la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) puso en marcha un fondo extraordinario de 3 millones de euros coincidiendo con la destrucción masiva de empleo que trajo la pandemia. Desde entonces, la AECC-Huelva ha multiplicado sus servicios para atender a aquellas familias en situación de vulnerabilidad extrema de la provincia. Estas ayudas de carácter económico se traducen en apoyo para hacer frente a los recibos de alquiler o pago de hipotecas, asistencia jurídica y laboral, alimentación y pago de recibos domésticos tales como la luz, el agua o el gas y préstamo de material ortoprotésico, entre otros. En total, la AECC ha aumentado en Huelva un 73% las ayudas económicas, un 57% las que tienen que ver con el alojamiento y un 38 % los productos de apoyo en préstamo en los últimos dos años.

Para hacer frente a estos gastos, la Asociación realiza cada año una gran recaudación ciudadana. La cuestación de AECC está presente en todos los rincones del territorio y también, en los últimos años, de manera online para que cualquier persona pueda contribuir en la cantidad que desee y desde donde esté. En esta ocasión, en la provincia se instalaron 18 mesas gestionadas por más de 70 personas voluntarias y se han recaudado un 25 % más que en pasadas ediciones con los que se podrá seguir haciendo frente a la demanda de estas personas y sus familias.