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Un día en la UCI del hospital Juan Ramón Jiménez durante la alerta sanitaria por coronavirus

Un día en la UCI del hospital Juan Ramón Jiménez durante la alerta sanitaria por coronavirus

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Foto principal: Fran Fernández

Máxima responsabilidad podría ser una de las características que podría definir a los profesionales de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital universitario Juan Ramón Jiménez. Pero también, humanidad, empatía, cariño y mucho cuidado. La profesionalidad de los componentes de la UCI del Juan Ramón está acompañada por un halo de buena energía y cariño que transmiten a todos sus pacientes.

Desde que se comenzara a difundir información sobre el coronavirus Covid-19, los profesionales sanitarios del Juan Ramón Jiménez “nos hemos ido formando en cuidar el más mínimo detalle, en crear programación, rutinas y circuitos adecuados para lo que nos venía encima”, ha apuntado Gema Tenor Salas, jefa de bloque de Enfermería de la UCI. Una pandemia que ha creado caos y miedo entre la población por las consecuencias del virus, pero también confianza y esperanza en un sector como el sanitario que cada día lucha por “las vidas de las personas que tenemos con nosotros. Es nuestra máxima responsabilidad”.

Y así lo hacen, cada día. Cada paso, gesto y, como no, latido, va por ellos. Por los enfermos de coronavirus que se encuentran en este área “tradicionalmente abierta a las familias, pero que con estas circunstancias hemos tenido que cerrar para garantizar la máxima seguridad para pacientes y evitar el menor riesgo de contagio”. Pero estas precauciones no evitan que los familiares de los pacientes conozcan su situación porque “intentamos informar por teléfono siempre que podemos, y hemos tenido una iniciativa para mostrar en redes qué equipo está trabajando, porque los pacientes de UCI no están solos, las familias tienen que estar tranquilas porque siempre tenemos a alguien del equipo vigilando y acompañando”.

Esta compañía se ha convertido en el reconocimiento y el calor humano que inunda cada aplauso a las 20 horas cada día. “Lo sentimos muy cerca, nos seguimos emocionando y es lo que nos da fuerza para seguir adelante“, ha apuntado la supervisora de Enfermería de UCI.

Un día en la UCI del hospital Juan Ramón Jiménez durante la alerta sanitaria por coronavirus

Cómo es un día en UCI

Las 24 horas en UCI van más allá de medicamentos, cambios de postura o visitas médicas. Las 24 horas en la Unidad de Cuidados Intensivos del Juan Ramón Jiménez se dividen en dos turnos de profesionales que vigilan cada detalle para que no haya ningún error, “porque nuestra máxima responsabilidad ahora mismo, y siempre, son la vida de nuestros pacientes. Trabajamos con el máximo cuidado y vigilando que se cumplan los protocolos de seguridad sanitaria”.

Respecto a estos protocolos, desde el hospital Juan Ramón Jiménez han informado a diariodehuelva.es que va mucho más allá de guantes y mascarillas (que es lo primero en lo que piensan los ciudadanos). Cada profesional posee sus equipos de protección individual (EPI) y realiza un circuito de ‘limpio y sucio’ en el que se ponen cada pieza con la máxima delicadeza “porque tenemos que cubrir bien todo y así evitarle al paciente posibles exposiciones, y a nosotros mismos”; y se la retiran, en otro circuito de ‘sucio’ en el que se controla que se realice con las máximas garantías.

Constantemente, una persona de limpieza desinfecta la zona, y los equipos son retirados en bolsas cerradas inmediatamente después de su uso. “Cada gesto cuenta, hay que trabajar en equipo y eso hacemos. Este equipo de UCI es ya verdaderamente una familia, vigilamos que cada profesional se ponga bien su EPI, y se lo retire; si hay que hacer una maniobra de decubito supino pronación, estamos todos ayudando en la medida de lo posible… Sin duda, esta crisis nos ha formado aún más y mejor como profesionales y como personas”. 

La UCI del hospital Juan Ramón Jiménez está dividida normalmente en tres áreas: coronaria, intermedio y polivalente. En esta crisis sanitaria por el coronavirus Covid-19, las áreas de intermedio y polivalente se han convertido en las destinadas a los pacientes contagiados por el virus. “Las dos áreas, pacientes con coronavirus y los que no, están muy bien determinadas y separadas. En ningún momento hay ‘trasvases’ de un área a otra, por la propia seguridad de profesionales y pacientes. Todo el proceso está muy protocolizado para tener “la situación controlada, porque con los pacientes con coronavirus hay que tener, aún más si cabe, mayor cuidado que con el resto porque el más mínimo error puede ser una desgracia”.

Emociones compartidas

Por ello, cada mínima mejoría es celebrada por todos (enfermería, auxiliares, médicos, celadores, limpieza…) como si fuese “una auténtica fiesta“. “Aún nos parece una situación de película, de ciencia ficción, lo vives tan intensamente por la cuestión de la seguridad en protocolos y demás, que cuando te vas a casa te llevas el miedo a poder contagiar a tus hijos, marido… A pesar del constante cuidado, siempre tienes ese miedo. Una situación surrealista, pero que intentamos vigilar siempre para evitar la más mínima posibilidad de contagio”.

Cada día “poder ver que un paciente mejora es increíble, cuando abre los ojos, cuando reacciona, cuando llora, cuando por fin puedes darle el alta de UCI… Son momentos que nos están marcando para siempre. Solo podemos dar las gracias al equipazo que tenemos, porque trabajamos totalmente coordinados y siempre hay una mano para ayudar“. Las familias “pueden estar tranquilas, porque sus familiares no están solos, estamos todos con ellos y siempre vigilando por mejorar su estado”. Y es que el equipo de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Juan Ramón Jiménez lo componen entre 150 y 170 personas que trabajan cada día para que la emoción que sienten con cada aplauso, se transforme en un alta de su unidad.

Profesionales muy formados, totalmente coordinados y con una pasión y compromiso con la vida. La de sus pacientes. La de poder acompañarlos a ellos y sus familiares en este duro trance que se vive intensamente en estos días (la media de los pacientes en UCI según las estadísticas es de dos a tres semanas). Una profesionalidad que se ve acompañada por el enorme cariño que vuelcan en los contagiados que cuidan con el máximo mimo, y a los que transmiten cada alegría y emoción del exterior como los aplausos (“aplaudimos mucho cada gesto y mejoría, es una emoción tras otra”) con la esperanza de que el ‘contagio’ sea de vida y puedan estar con la mayor brevedad posible con sus familias.

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