lunes. 19.01.2026
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“Fue un golpe terrible, todo salió volando”, relata una superviviente del accidente

Supervivientes del Alvia Madrid–Huelva relatan el pánico vivido tras el descarrilamiento en Adamuz

“Fue un golpe terrible, todo salió volando”, relata una superviviente del accidente

Los testimonios de los pasajeros que sobrevivieron al accidente ferroviario del Alvia Madrid–Huelva en Adamuz (Córdoba) reflejan con crudeza los momentos de pánico, confusión y miedo que se vivieron en el interior del convoy tras el descarrilamiento, que ha dejado decenas de víctimas mortales y numerosos heridos.

María José Gómez, que viajaba en el vagón 3, uno de los que “menos sufrió”, ha relatado cómo todo ocurrió de forma repentina. “Venía hablando con una compañera y notamos unas pequeñas turbulencias, pero seguimos conversando. De repente sentimos un frenazo muy fuerte. El tren se había salido de la vía”, explica. Instintivamente se agachó y se agarró al asiento: “El sillón se quedó fijo y ahí me sostuve”.

Tras el impacto, el interior del vagón quedó envuelto en polvo, gritos y escenas de auténtico caos. “Todo el mundo chillaba, no sabíamos qué estaba pasando. Las mesas estaban arrancadas de raíz, todo había salido volando”, recuerda. Los pasajeros permanecieron un tiempo dentro hasta que comenzaron a salir algunos afectados. “Partimos un cristal, rompieron las ventanas y conseguimos salir. Cuando bajamos estábamos en medio del campo, a unos 800 metros del apeadero”, relata.

Gómez reconoce que en esos primeros momentos nadie era consciente de la magnitud real del accidente. “Yo solo vi el vagón del Iryo, que estaba delante del apeadero, y desde allí veíamos cómo sacaban los cadáveres. Nunca pensé que pudiera haber tal cantidad de fallecidos”, afirma. También ha querido destacar la implicación de los vecinos y del alcalde de Adamuz: “Era uno más, fue de los primeros en llegar y en ayudar”.

Otro de los testimonios es el de Rocío Flores, también superviviente del siniestro. “Nos fuimos el sábado porque teníamos un examen de instituciones presidenciales. Íbamos tres, hicimos el examen y cogimos el tren a las seis de la tarde”, cuenta. La joven viajaba en el vagón 4, sentada en el asiento del pasillo. “Fue un golpe terrible, salimos volando. Me choqué con maletas, con personas, con sillones. Luego gritos de socorro y auxilio, la gente partiendo las ventanas con los martillos… fue horrible”.

Rocío fue trasladada a un centro hospitalario tras el accidente. “Me dejaron ingresar por los vómitos y por el golpe en la cabeza. Las costillas no están rotas, pero sí desprendidas. Dentro de lo que cabe estoy bien y espero que hoy me den el alta”, señala.

Ambas coinciden en que, días después, el impacto emocional sigue muy presente. “Todo lo que te diga es poco”, resume Rocío. Una frase que refleja el estado de muchos de los supervivientes de un accidente que ya forma parte de las páginas más dolorosas de la historia ferroviaria reciente en España.