sábado. 02.05.2026
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Más de 15.000 toneladas de comida acaban en la basura cada año en la provincia

Cada onubense desperdicia más de 30 kilos de alimentos al año mientras crecen las dificultades económicas en muchas familias

Más de 15.000 toneladas de comida acaban en la basura cada año en la provincia

Cada año, los onubenses tiran a la basura miles de toneladas de alimentos en buen estado. Aunque no existen datos oficiales desglosados para la provincia de Huelva, los informes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación permiten aproximar la magnitud del problema: en España se desperdician más de 1,2 millones de toneladas de comida al año en los hogares, lo que equivale a unos 30-35 kilos por persona.

A partir de estas cifras y teniendo en cuenta que la provincia supera los 500.000 habitantes, se estima que en Huelva podrían desperdiciarse más de 15.000 toneladas de alimentos al año solo en el ámbito doméstico. Se trata de una estimación basada en la media nacional, ya que no existen estadísticas oficiales específicas a nivel provincial.

Según el propio Ministerio, los hogares concentran cerca del 40% del desperdicio alimentario, siendo las principales causas la mala planificación de las compras, el exceso de comida preparada, el desconocimiento sobre el aprovechamiento de alimentos o la confusión entre fecha de caducidad y consumo preferente.

Un problema con impacto económico y ambiental

El desperdicio alimentario no solo implica tirar comida, sino también dinero y recursos. Se estima que cada persona pierde alrededor de 250 euros al año en alimentos que no llega a consumir. A esto se suma el impacto ambiental, ya que producir esos alimentos ha requerido agua, energía y transporte, generando además emisiones contaminantes.

En una provincia como Huelva, con un fuerte peso del sector agrícola, el contraste es evidente: mientras se producen alimentos en grandes cantidades, una parte significativa termina en la basura.

Más conciencia, pero falta cambio de hábitos

En los últimos años han aumentado las campañas de sensibilización y el trabajo de entidades sociales para recuperar excedentes alimentarios. Sin embargo, los expertos coinciden en que el cambio real depende de los hábitos cotidianos de los ciudadanos.

Planificar la compra, ajustar las cantidades, conservar correctamente los alimentos o reutilizar las sobras son algunas de las claves para reducir un problema que sigue siendo uno de los grandes retos pendientes.

En Huelva, como en el resto del país, reducir el desperdicio alimentario no solo supone un ahorro económico, sino también una responsabilidad social y ambiental.