Pentecostés une a miles de rocieros en una misa marcada por la llamada del obispo a la unidad frente a la división del mundo
La eucaristía comenzó a las 10:08 horas con el canto del coro de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío de Penitencia de la Hermandad de la Redención, mientras el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, accedía al altar acompañado por los capellanes de las hermandades filiales.
Desde primeras horas de la mañana, miles de peregrinos ocuparon el entorno del Paseo Marismeño, convertido un año más en el gran centro de la devoción rociera a los pies de la marisma.
La jornada ha estado marcada además por unas temperaturas más suaves de lo esperado gracias a la presencia de nubes altas durante buena parte de la mañana, lo que ha dado cierto respiro a los asistentes en una de las celebraciones más multitudinarias del Rocío.
Durante su homilía, Santiago Gómez puso el foco en el significado de Pentecostés como símbolo de unidad en un mundo marcado por la división y la soledad.
“Hoy, cincuenta días después de celebrar la resurrección de Cristo, nos reunimos para celebrar la venida del Espíritu Santo”, señaló el obispo, que definió la imagen de los Simpecados rodeando el altar como “una imagen visible de Pentecostés”.
El prelado destacó cómo personas de lugares, culturas y caminos diferentes vuelven a encontrarse en torno a la Virgen del Rocío formando “una sola fe y un solo corazón”.
Santiago Gómez advirtió además de que la sociedad actual “habla de solidaridad y de unidad, pero a menudo produce fragmentación”, asegurando que el Espíritu Santo “une allí donde el pecado divide”.
En uno de los momentos más destacados de la homilía, el obispo recordó que “la verdadera unidad se construye cuando alguien perdona, cuando alguien sirve, cuando alguien escucha y cuando alguien renuncia a imponerse”.
También apeló a mantener vivo el espíritu del Rocío más allá de la romería, pidiendo a los fieles que lleven esa capacidad de crear comunión “a las familias, a los pueblos, al trabajo y a una convivencia tantas veces deteriorada”.
La misa ha vuelto a reunir a miles de rocieros en una mañana de emoción contenida en la antesala de la madrugada más esperada del año, cuando la aldea vuelva a contener la respiración aguardando el salto de la reja y la salida de la Virgen del Rocío.