lunes. 15.07.2024
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La agonía de Doñana

Los últimos galápagos de Doñana se aferran a la vida atrapados en un barrizal

La investigadora del CSIC Carmen Díaz Paniagua llama la atención sobre los últimos galápagos de la antaño laguna permanente de Santa Olalla, que se aferran a la vida en un barrizal que acabará atrapándolos o siendo presa de piaras de jabalíes.
Un galápago, inmóvil en el barrizal de Santa Olalla
Un galápago, inmóvil en el barrizal de Santa Olalla
Los últimos galápagos de Doñana se aferran a la vida atrapados en un barrizal

La Laguna de Santa Olalla se ha secado, lo único que queda con agua es un pequeño hilillo de aguas surgentes que recorre una pequeña parte de su orilla sur, manteniendo un reguerillo enfangado. Apenas se ven, pero si se observa detenidamente, entre el fango, se observan pequeñas manchas oscuras que... ¡se mueven! Son los galápagos, inmóviles sobre las zonas donde brota lentamente el agua que, de vez en cuando, asoman el hocico para respirar. Inmóviles, aguantan mientras quede un poco de agua, pero... ¿hasta cuándo podrán resistir?

En las lagunas de Doñana se conservan poblaciones importantes de dos especies de galápagos, el europeo y el leproso.

Un ejemplar asoma la cabeza para respirar en el barro
Un ejemplar asoma la cabeza para respirar en el barro

Estas especies prefieren lagunas de larga duración, o incluso permanentes, donde se mantienen en verano que es su principal periodo de puesta.

La mayor abundancia de galápagos está asociada, en Doñana, a la zona de las grandes lagunas, que son las que hasta hace poco se consideraban permanentes.

Sin embargo, especialmente en la última década, las lagunas han ido perdiendo superficie inundada y también han reducido su periodo de inundación, hasta el punto que incluso la mayor laguna permanente, Santa Olalla, se ha secado por completo este año y el anterior. La desecación de estos puntos que funcionaban como refugios estivales para muchas especies, está teniendo graves consecuencias para los galápagos, que intentan sobrevivir dentro del barrizal en que se va convirtiendo poco a poco la laguna, mientras se seca.

En estos años, hemos llegado a observar galápagos completamente atrapados en el barro, perdiendo incluso la capacidad de moverse, de los que al final no podemos confirmar su muerte, pero tampoco sabemos si sobreviven cuando finalmente ese barro húmedo se convierte en una masa completamente seca. A algunos los pudimos sacar para llevarlos a zonas de aguas libres, pero también hemos llegado a sacar alguno muerto atrapado en el lodo.

En ese barro húmedo, son muy vulnerables a los depredadores: el año pasado, 2022, cuando se secó Santa Olalla en septiembre, encontramos en sus alrededores decenas de caparazones de galápagos comidos por jabalíes.

Este año hay menos galápagos en la laguna, y ahora que está de nuevo seca, apenas hemos detectado esta depredación, pero observamos con admiración, como los galápagos son capaces de resistir mientras quede una mínima cantidad de agua o de lodo. 

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