martes. 18.06.2024
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Todos los sectores de La Soledad albergan fosas de represaliados de la Guerra Civil

El estudio de José María García Márquez y Miguel Ángel Harriero constata que 5 de los 6 sectores y 11 de los 15 patios del camposanto albergan restos de los fusilados. El trabajo pone nombres a 1.099 víctimas. Otras 337 están sin identificar.
Todos los sectores de La Soledad albergan fosas de represaliados de la Guerra Civil

El informe realizado por los investigadores José María García Márquez y Miguel Ángel Harriero sobre ‘Las fosas comunes del Cementerio de La Soledad’ acaba de sacar a la luz la enorme magnitud de la represión franquista en Huelva inmediatamente después de la caída de la capital en manos de los golpistas el 29 de julio de 1936.

Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Huelva, el informe es de vital importancia porque pone nombres y apellidos a las víctimas que en unos casos fueron arrojadas a las fosas comunes y en otros enterradas de forma unitaria tras la aplicación del bando de guerra o la fuerza bruta indiscriminada del pelotón de fusilamiento. Nada menos que 1.099 personas han sido identificadas y aun hay otras 337 sin identificar.

Esta cifra junto a los trabajos anteriormente publicados por Francisco Espinosa elevan la cifra de la represión fascista en Huelva a unas 6.100 personas documentadas aunque el número total aumentará considerablemente cuando terminen los trabajos de investigación en curso.

El caso del cementerio de La Soledad, “el gran fusiladero de la provincia”, como lo ha denominado el historiador Francisco Espinosa, queda patente y el estudio pone de manifiesto que en 5 de los 6 sectores que conforman el camposanto onubenses hay alojados cuerpos de fusilados.

Hombres y mujeres que ochenta años después del fin de la Guerra Civil, y pasados más de cuarenta años  de la aprobación de la Constitución, varios gobiernos municipales conservadores y socialistas en Huelva y la aprobación por unanimidad de mociones plenarias además de la Ley de Memoria Histórica, siguen sin identificación ni reconocimiento alguno en La Soledad.

Por eso Harriero ha criticado que la ciudad de Huelva y sus ayuntamientos mantengan aun los nombres de los próceres franquistas y toda la simbología represiva que los rodea, calles, Avenidas, centros, baldosines y metopas de todo tipo.

El informe subraya que de los quince patios existentes en el cementerio de La Soledad once contienen víctimas de la represión fascista, lo que, según la investigación, aconseja acometer procesos de exhumación integrales en cinco de los seis sectores documentados acompañado de la creación de un banco de ADN y una metodología exhaustiva de trabajo. Aunque los investigadores han encontrado numerosos indicios documentales de que además de en La Soledad el antiguo cementerio de San Sebastián también pudo albergar cuerpos de fusilados.

Miguel Ángel Harriero cree que una vez puestos nombres a las víctimas quedan pocas excusas para no dignificarlas en el lugar donde yacen sus restos.

La gran represión protagonizada por los golpistas contrasta con las cifras de la llamada represión ejercida por la izquierda en la capital, con solo seis víctimas documentadas.

Una realidad: En Huelva no hubo Guerra Civil, sino sólo un plan de exterminio perfectamente organizado desde la cúpula militar golpista, según explica José María García Marquez.

El historiador califica lo ocurrido en Huelva como “un genocidio” y recuerda que en una provincia que en 1936 tenía poco más de 370.000 habitantes la represión letal alcanzó (por lo que se ha podido documentar hasta ahora) a más de 6.000 personas. Sin olvidar, añade Márquez el “afán por ocultar los crímenes” lo que ha complicado muchísimo la identificación de las víctimas enterradas en La Soledad.

Para hacerse una idea de la brutal represión desencadenada en Huelva capital basta recordar que en los primeros cuarenta días que siguieron a la ocupación militar se realizaron 730 asesinatos, más incluso que en Sevilla, la sede de Queipo de Llano, donde se asesinó a 669 personas en esa brutal cuarentena.

Otro de los temas que saca a la luz la investigación es “la dificultad para poder contrastar y corroborar los datos registrales del cementerio de La Soledad con las inscripciones realizadas en el Registro Civil”, un caballo de batalla ya advertido por Espinosa en los años 80, cuando realizaba las investigaciones para su obra ‘La Guerra Civil en Huelva’. Todo esto a pesar de que desde 1870 se advertía legalmente que “ningún cadáver podrá ser enterrado sin que antes se haya hecho el asiento de defunción en el libro correspondiente del registro civil del distrito municipal en que ésta ocurrió o en el que se halle el cadáver”.

La manipulación de hechos y datos fue un hecho. La investigación desvela que “de manera oficial, para el Cementerio de La Soledad, la represión no existió. Y en los primeros meses se calificaron de ‘desconocidas’ la totalidad de las víctimas y cuando el Cosejo de Guerra Permanente de Huelva empezó a dictar sentencias de pena de muerte y sus tapias fueron testigos de las ejecuciones, se optó directamente por no incluirlas en sus registros”.

La investigación también contempla los muertos en la prisión provincial de Huelva, un instrumento más de la represión. En la cárcel de Huelva se han documentado 267 casos, de los que 249 fueron enterrados en fosas comunes de La Soledad y otros 18 fueron recogidos por sus familiares y enterrados en nichos. Y hay que tener en cuenta que algunos presos, debido a su estado terminal, fueron liberados para morir sin ni siquiera poder regresar a sus pueblos pues habían sido condenados también al destierro y al desarraigo emocional de sus familias.

El documentado análisis de los enterramientos de La Soledad también desmiente las primeras informaciones de hace más de una década, que situaban en el camposanto solo una gran fosa con varios miles de personas. Y aclara que muchas de las víctimas están mezcladas con enterramientos comunes sin delimitación alguna.

Aunque advierte que hasta que los archivos de la represión (Gobierno Militar de Huelva, Guardia Civil, Carabineros y los propios libros del cementerio de La Soledad que faltan) sigan en paradero desconocido no se podrá dar una cifra exacta de la gran represión en Huelva. De momento, de los 1.437 fusilados documentados unos 200 presentan una ubicación concreta y ésta no es del todo fiable.