lunes. 26.02.2024
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El uso fraudulento de la ‘tarjeta azul’ se dispara en las playas onubenses

El déficit de aparcamientos en los municipios de la costa multiplica en verano el uso ilegítimo de las plazas de discapacitados y el uso fraudulento de la tarjeta azul.
El uso fraudulento de la ‘tarjeta azul’ se dispara en las playas onubenses

Con la llegada del verano el uso fraudulento de la tarjeta de movilidad, comúnmente conocidas como ‘tarjeta azul,’ se dispara en las playas onubenses de manera directamente proporcional a la escasez de plazas de aparcamiento.

Así lo denuncian los usuarios que sufren la insolidaridad de una sociedad que limita sus posibilidades de disfrutar de nuestras costas. Sin embargo, la Policía Local no sólo tiene en su radar a los conductores que hace un uso ilegítimo de estas plazas, sino  usuarios que hace un uso fraudulento de las tarjetas, utilizándolas  de manera indiscriminada para aparcar en zonas azules y sortear el pago por estacionar en ellas.

La Tarjeta Azul es uno de los ‘privilegios’ que brindan las Administraciones públicas a las personas que sufren algún tipo de discapacidad física muy limitante. Un derecho para favorecer su movilidad dada las dificultades de desplazamiento y las escasas posibilidades que les ofrece los transportes públicos que, como ocurren en la provincia de Huelva, no satisfacen sus necesidades. 

A pesar de todo, las plazas de aparcamiento para discapacitados físicos rara vez son utilizadas por las personas que realmente lo necesitan.

La Policía Local reconoce abiertamente que este uso es más indiscriminado si cabe cuando llega la temporada de verano y ante la falta de aparcamiento los  conductores estacionan su vehículo en el primer lugar ‘libre’ que encuentran en la vía pública, sin importar si la plaza está destinada a este colectivo. 

En Punta Umbría los agentes han sido reconocidos públicamente por los usuarios por su gran labor a la hora de garantizar un uso responsable de la Tarjeta. En concreto, ante incumplimientos flagrantes no sólo se ha limitado aplicar la sanción pertinente, sino que ha tramitado la denuncia por un presunto delito de falsedad documental. Es el caso de una conductora que, para evitar el pago en zona azul, utilizó una tarjeta de movilidad reducida que no le pertenecía. 

Los propios agentes explicaron en redes sociales el modus operandi: “fotocopio la tarjeta de su padre” para hacer un uso indiscriminado de estos estacionamientos. Sin embargo, para que el holograma no delatase que se trataba de una burda fotocopia a color, colocó “como si casualmente se hubiera tapado con un sobre que cayó por allí. Parece un plan perfecto, hasta que la Policía ve la tarjeta, y no cuela”. 

     La acción de los agentes locales, ampliamente aplaudida en las redes, fue denunciar con 200 euros por aparcamiento ilegal. Además, dieron traslado a la grúa para que retirase el coche, abonando de paso los gastos que ello conlleva, e interviniendo la tarjeta y denunciando a la conductora por vía penal, atribuyéndole un presunto delito de falsedad documental. 

Para más inri, la diligencia de los agentes les llevó a descubrir que sus dos hermanas usaban “fotocopias de la misma tarjeta en su propio beneficio”. 

    Lejos de ser un caso aislado, la situación es altamente recurrente sobre todo en la temporada estival y con mayor preponderancia en los pueblos costeros que multiplican su población con la llegada de turista, lo que multiplica la cotización  de estas plazas de aparcamiento.

     Sin embargo, la actuación ejemplar de la Policía no siempre puede llevarse a efecto con la diligencia y los recursos necesarios. Fuentes consultadas por este diario indican que, en la mayoría de los casos, no existe personal suficiente para llevar a cabo un correcto control de quienes usan estas plazas, por lo que más allá de las medidas coercitivas, es necesario que la sociedad se conciencie de que esta plazas son un modo de mitigar las dificultades que tienen las personas que sufren una discapacidad física y su ocupación les genera un importante perjuicio. 

     Desde la Junta de Andalucía informaron a diariodehuelva.es que la tarjeta es exclusiva del usuario y, aunque pueda ser utilizado por un acompañante que conduzca el vehículo, es “indispensable que siempre se desplace en su interior la persona titular de la tarjeta con movilidad reducida”.

Lo que dice la normativa: 

La persona titular de la tarjeta con movilidad reducida podrá ser:

  • Conductor/a en vehículo de su propiedad o en cualquier otro.
  • Acompañante. El vehículo podrá ser conducido por otro conductor o conductora, siendo indispensable que siempre se desplace en su interior la persona titular de la tarjeta con movilidad reducida. En caso contrario, se establecerán las sanciones previstas por el ordenamiento jurídico.

¿Para qué sirve la tarjeta de aparcamiento de vehículos para personas con movilidad reducida?

  • Estacionar en zonas reservadas para personas con movilidad reducida.
  • Aparcar el vehículo gratuitamente y sin limitación de tiempo en las áreas verdes, azules y zonas de carga/descarga, siempre que no afecte las limitaciones de circulación y estacionamiento de las áreas peatonales y en función de las Ordenanzas de las Corporaciones Locales.
  • Acceder a las plazas de aparcamiento reservadas y habilitadas por los Ayuntamientos para vehículos que transportan a personas con movilidad reducida y que son titulares de tarjeta de aparcamiento.
  • Estacionar en las plazas de aparcamiento públicas reservadas para personas con discapacidad, distribuidas en las zonas consideradas de interés, en los núcleos urbanos.
  • Aparcar en cualquier lugar de la vía pública, durante el tiempo imprescindible, siempre que no impida la circulación de vehículos o peatones.