lunes. 06.02.2023
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Decenas de pozos sin protección ni control permanecen abiertos y sin cubrir en el entorno agrícola de Doñana

Las perforaciones se dan en todo el área de regadío, sobre todo en La Rocina, Moguer o Lucena y ya se han dado casos de caídas y ahogamientos de animales
Decenas de pozos sin protección ni control permanecen abiertos y sin cubrir en el entorno agrícola de Doñana

El accidente que ha provocado la caída de un niño a un pozo en la localidad malagueña de Totalán y que angustia a España entera ha puesto encima de la mesa la peligrosidad de estas prospecciones de agua si luego no se cubren y aseguran como marca la normativa en vigor o alguien se dedica a levantar las coberturas de la instalación.

Pozos como el de Totalán los hay a decenas perforados en el entorno de Doñana. Se trata de cavidades de hasta cien metros de profundidad en muchos casos y de apenas 25 centímetros de ancho. Se ha constatado la presencia de estas perforaciones en la cabecera del arroyo de La Rocina, Moguer o Lucena, entre otros muchos lugares. Allí, en mitad del bosque, carriles y zonas de paso permanecen las cavidades al igual que otros pozos de mayor tamaño, con brocales de hormigón, que no están ni siquiera cubiertos. De hecho ya se han dado casos de caídas a sus profundidades de animales y también a las balsas de riego, como ha sido el caso de linces.

La existencia de pozos perforados en las tierras que conforman el entorno de Doñana para facilitar lo que se denomina el robo de agua para regadíos viene siendo denunciada desde hace décadas por organizaciones ecologistas como WWF y también por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil y la Fiscalía.

Decenas de estos pozos permanecen abandonados y sin tapar, bien porque la búsqueda de agua en ese lugar ha sido infructuosa o bien porque los propietarios los han abandonado ante las continuas investigaciones de las autoridades. Al carecer de licencia en muchos casos han quedado al descubierto y sin asegurar, simplemente tapados con maleza. Solo el hecho de que se trata habitualmente de zonas muy poco transitadas resta peligrosidad a la existencia de este tipo de pozos. La normativa en vigor obliga a asegurarlos con una tapa y un candado de tal forma que no se pueda acceder al agujero. La infracción conlleva penas de entre 6.000 y 300.000 euros de multas.

De momento, el Seprona de la Guardia Civil ha detectado en el entorno del Espacio Natural de Doñana un total de 562 pozos o captaciones de agua y 146 balsas carentes de documentación, una situación que se ha puesto en conocimiento de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. Y también el Seprona “mantiene abierta una operación, por la que se sigue trabajando en la zona de Doñana para el control de los pozos ilegales”.

La última actualización de pozos ilegales dada a conocer por la organización WWF, basada en la última ortofoto publicada en 2016 por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) refleja la existencia de 1.054 balsas y 1.083 pozos abiertos lo que viene a demostrar que la situación está descontrolada. Y hay muchos de ellos sin protección alguna.

Decenas de pozos sin protección ni control permanecen abiertos y sin cubrir en el entorno agrícola de Doñana