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Victor Ortiz: "Nací un 3 de agosto y me bautizaron a los pies de la Virgen del Amor"

Se acerca hoy por esta sección de entrevistas #MadeInHuelva un tipo entrañable. Me refiero a Víctor Ortiz, aunque él suele decir que es Víctor Manuel Ortiz Mesa, para honrar a su madre como es debido. 

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Victor Ortiz: "Nací un 3 de agosto y me bautizaron a los pies de la Virgen del Amor"

Es onubense, de cuna y de sentimiento. Tiene cincuenta y cinco años, está casado con Maite González Pulido, su compañera de toda la vida con la tiene dos preciosas hijas: Esperanza y Carmen. 

Toda su trayectoria profesional se ha desarrollado en Radio Huelva de la Cadena Ser, concretamente en el ámbito de la publicidad. Así que, para muchos, ser Víctor, de la Ser, y para otros, Víctor, de la Esperanza, por su vinculación con la Semana Santa.

A parte de entrañable, como reseñaba anteriormente, Víctor es persona cordial, buen compañero, con alto sentido de la amistad, empático, sociable, observador, capillita, trabajador.... Buena gente en definitiva. 

Víctor Ortiz
Víctor Ortiz

Habitualmente me lo encuentro en el centro de Huelva, y hace unos días le propongo realizar esta entrevista y, con la amabilidad que le caracteriza, acepta, por lo que nos ponemos "manos a la obra". 

P. - ¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo?

R. - La pandemia ha supuesto una conmoción para todo el mundo. Su rastro de muerte y destrucción ha sido terrible. Y aunque afortunadamente ha respetado a mi familia y a casi todo mi entorno, aún nos estremecemos con tantas muertes terribles, muchas en la más absoluta soledad, y con el miedo generalizado ante un mundo, nuestro mundo, que se desmoronaba totalmente, que se caía a pedacitos, en medio de una gran impotencia. 

P. - ¿Cómo crees que ha cambiado la vida con el covid, especialmente el mundo de la comunicación?

R. - A pesar de su brutal zarpa, el mundo no ha cambiado tanto y se siguen sucediendo episodios terribles como la Guerra de Ucrania. Quizás (igual es una virtud de la especie humana) olvidemos demasiado pronto.

En un ámbito más cercano, y con relación a mi profesión, supuso un zamarreón total y absoluto, todo eran incertidumbres y dudas sobre la continuidad de nuestro estilo de vida, incluso de la supervivencia de las propias empresas. Gracias a Dios, el panorama se fue poco a poco despejando y con mucha inventiva por nuestra parte, conseguimos adaptar y salvar todas y cada una de las acciones que Radio Huelva venía desarrollando: publicaciones, premios, foros…, y gracias a la apuesta decidida de muchos de nuestros anunciantes, que en un altísimo número mantuvieron su publicidad activa, aún teniendo sus negocios cerrados, fuimos saliendo adelante. Mi gratitud y reconocimiento para todos ellos.

Víctor Ortiz junto a sus compañeros
Víctor Ortiz junto a sus compañeros

P. - Has pasado miedo en algún momento?

R. - La mayor preocupación ha sido siempre por mi madre, que es muy mayor. Afortunadamente, como decía antes, hemos tenido bastante suerte en mi entorno. Pero, como todo el mundo he tenido muchos momentos de temor e incertidumbre. Recuerdo con angustia, cuando durante el confinamiento, al regresar de comprar algunos comestibles y te cruzabas con alguien por la calle, cómo nos apartábamos y no pegamos, con recelo, todo lo posible a las aceras para evitar el mínimo contacto.

¿Qué proyectos tienes cara al futuro?

R. - Pues seguir. Seguir con mi trabajo, haciéndolo lo mejor posible, seguir con mi familia, tratando de sacar un poco de más tiempo para ella y, junto a Maite, ver crecer, en el más hermoso sentido de la palabra, a mis dos hijas y seguir también disfrutando de la amistad de nuestros amigos de siempre. 

Víctor Ortiz junto a su familia
Víctor Ortiz junto a su familia

P. - ¿Qué significa para ti Huelva y qué es lo que más valores de ella?

R. - Le copio la frase a Manuel Silván de la Corte, antiguo compañero de mi padre en las oficinas del Puerto, y digo, como él, que soy un onubense empedernido. Igual había algo de predestinación, pues nací un 3 de agosto, he trabajado toda mi vida en Radio Huelva, me bautizaron a los pies de la Virgen del Amor, en la pila bautismal del Corazón de Jesús, mi primer barrio fue Tartessos, luego Villa Mundaca, luego la calle Garcí Fernández, más tarde Miguel Redondo y, por último, de nuevo junto a la plaza Niña, muy cerquita de la Esperanza. Soy un enamorado de Huelva, de esta ciudad nuestra, muchas veces sin remedio, con sus carencias pero a la que no cambio por nada.

Lo que más valoro es su calidad de vida, sus prudentes distancias, la calidez de su gente y su entorno maravilloso. Y lo que más me duele es su desidia para muchas cosas y su baja auto estima. Como dice mi jefe, Miguel Doña, y lo dice con todo el cariño y el máximo respeto: “la gente de Huelva se quiere poco”

P. - ¿Qué es para ti la radio y qué te aporta?

R. - Lo fácil sería decir que es mi segunda casa, pero en realidad es la primera, al menos por las horas que vivo en ella. Y digo: vivo, con toda intención, ya que es mucho más que un simple trabajo. A ella dedico mis afanes desde hace más de treinta años. En ella he hecho de todo, empecé colaborando en la programación de Semana Santa, seguí de comercial en el departamento de publicidad, del que soy su responsable desde hace bastantes años. Nuestra parte no es fácil, pues tenemos que buscar los recursos económicos, sortear crisis tras crisis, reinventarnos casi a diario, se pasan bastantes malos ratos, pero la radio siempre te cautiva y te engancha. No nos aburrimos, la verdad, y tengo la bendita suerte de tener unos compañeros extraordinarios, como personas y como profesionales. Todos.

P. - ¿El onubense es receptivo a la publicidad?

R. - Con toda mi admiración para los empresarios y sin ser yo quién pare enmendarle la plana a nadie, creo que en general, no todo lo deseable. Todavía nos encontramos con personas que entienden esto como una colaboración, algunos, cada vez menos afortunadamente, casi como una caridad. Hay también mucha desconfianza, quizás por la propia culpa de algunos que se han dedicado a esto. No obstante, avanzamos, y muchas empresas que se deciden a invertir en publicidad, en medios solventes, de la mano de auténticos profesionales comprueban su efectividad y ya no abandonan esa senda. Tengo la suerte de conocer a grandísimos escépticos que hoy son fervientes partidarios.

P. - ¿A qué crees que se debe la pérdida de tiendas en el centro de Huelva?

R. - Aunque es un fenómeno global, creo que en Huelva se acentúa muchísimo más, y además ya viene de largo. Evidentemente está la competencia de las grandes superficies, la venta online, los precios de los alquileres… Pero incluso por encima de todo esto, creo que está el empobrecimiento de nuestra sociedad y los cambios de estilo de vida que esto trae asociado. 

El poder adquisitivo es el que es y abrir una tienda puede ser hasta heroico. Sin ir más lejos, la calle Marina, que tan bien conoces, hasta no hace mucho albergaba importantes inmobiliarias, grandes tiendas de decoración y otros muchos negocios de peso que han desaparecido. Y como esa calle muchas decenas más. Para cualquier ciudadano es desolador, imagínate para los que nos dedicamos a la comunicación comercial. De todas formas, no todo es negro negrísimo y van surgiendo algunos nuevos negocios con muy buena pinta y originales, como la últimas librerías o floristerías que se van abriendo paso. 

P. - ¿Qué es para ti la música y la felicidad?

R. - Tengo que sonreír. La música me gusta, claro. Pero la música y la felicidad, así juntas, me recuerdan a un evento que hacemos cada año en Punta Umbría, el “Congreso del Bienestar y la Música”, organizado por la SER, que reúne a congresistas venidos de toda España en torno a importantes figuras del mundo de la música. Sin duda, un gran evento, de los más importantes que tienen lugar en Huelva.

P. - ¿Cómo fue tu niñez y qué soñabas ser de mayor?

R. - He tenido una familia espléndida, unos padres entregados que nos dieron a mis hermanos a mí una infancia y juventud maravillosas. Todo un ejemplo de amor y de valores. Tengo la fortuna de que mi madre aún nos acompañe. Por desgracia, Javier, mi hermano mayor, nos dejó hace cuatro años. Y los más pequeños, Jesús y Cinta, son extraordinarios. 

De muy pequeño no tenía una vocación clara, ya un poco más mayor siempre me he inclinado por la escritura, el mundo de la literatura y también el periodismo es lo que siempre me ha gustado y motivado más. Al final, aunque he terminado en otras cosas, al menos es un mundo que toco de cerca.

Víctor Ortiz
Víctor Ortiz

P. - ¿Cuáles son tus aficiones preferidas y a qué dedicas el tiempo libre?

R. - Me gusta leer y también pasear. El tiempo libre intento que sea para mi familia.

P. - ¿Quiénes son tus referentes personales y profesionales?

R. - Sin duda mis padres, que me inculcaron, mucho más allá de una simple educación, una forma de estar y de ir por la vida, con valores como el esfuerzo, el respeto, la entrega… En lo profesional quisiera destacar a Juan Carlos Narváez Ruiz, director de Radio Huelva, en mi primera etapa, del que aprendí muchísimo como profesional y también como persona. Y en otro orden, en el mundo de las cofradías en el que estuve muy involucrado durante años, tuve la gran suerte de disfrutar de la amistad y de las enseñanzas de dos grandes maestros: Juan Manuel Gil García y Bienvenido González Roldán.

P. - ¿De qué te arrepientes? 

R. - Bueno, de bastantes cosas. De no haber aprovechado mejor las posibilidades de formación que me brindaron mis padres. De poder haber defraudado a alguien querido. De no pasar más tiempo con mi gente.

P. - ¿Qué es lo que más valoras y más detestas de un humano?

R. - Me gusta mucho la sencillez, las personas verdaderamente grandes son muy sencillas y cercanas. No me gusta nada la prepotencia.

P. - ¿Cuáles han sido tus mejores y peores momentos profesionales? 

R. - Antes decía que nuestra parte, a veces, es bastante dura, cubrir presupuestos, alcanzar objetivos puede ser una pesada carga. Pasamos una etapa muy, muy difícil, sobre todo en torno a los años 2012, 2013 y 2014. Fue un tiempo muy adverso, pero, con constancia y mucho ingenio, conseguimos reinventarnos y salir adelante. El periodo presente, no exento de dificultades, es sin embargo un momento razonablemente bueno, maduro en lo profesional, con capacidad de respuesta a los desafíos. Vamos navegando.

P. - ¿Te apetece reseñar algo más? 

R. - Me gustaría por último, agradecerte, amigo José Luis, auténtico referente de este mundo nuestro, esta oportunidad que me brindas de compartir mis vivencias y algunas humildes reflexiones, con tantos seguidores como tienes, entre los que seguro se encontrará también un buen número de buenos amigos. Para ti y para todos ellos, un abrazo.

Víctor, ha sido toda una gozada este ratito de charla que hemos mantenido. Me alegro de todos tus éxitos y desde luego te deseo lo mejor de lo mejor para ti y toda tu familia. 

Un abrazo grande amigo. 

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