jueves. 08.12.2022
El tiempo

Tomás García: "Necesitamos mejorar en exigir no ser menos que nadie"

Nuestro protagonista de hoy es maestro de primaria, especialista en Educación Física y profesor de Formación Vial. Si bien mucho de nuestros lectores lo conocerán por su faceta de analista deportivo y comentarista en distintos medios de comunicación. 
Tomas García
Tomas García
Tomás García: "Necesitamos mejorar en exigir no ser menos que nadie"

Se asoma en esta ocasión por esta ventana pública Tomás García Serrano, con 50 años de edad, casado con Yolanda y con una hija preciosa de 11 años que  también se llama Yolanda.

Maestro de primaria, especialista en Educación Física, y profesor de Formación Vial desde 2008, profesión que ha desempeñado hasta que hace casi dos años entró a formar parte de la plantilla de Emtusa. Anteriormente había trabajado en una entidad bancaria, en la Jefatura Provincial de Tráfico y, en definitiva, que ha hecho un poco de todo. 

Fué alumno del Colegio Salesiano, del que guarda inmejorables recuerdos; del Instituto I.B. La Rábida, y cursó su carrera en la Universidad de Huelva. Hace algunos años que de "distrae" como analista deportivo y colaborador en distintos medios, como la Cadena Ser, y más recientemente también SportsHuelva y Radio Hispanidad.

Pues bien ya conocen nuestros lectores una mijita más a nuestro invitado de hoy, que con la amabilidad que le caracteriza, cuando me puse en contacto con él para realizar esta entrevista, aceptó del tirón y aquí está reflejada la conversación que mantuvimos:

 

¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo? 

Creo que estamos siendo testigos, una vez más, del mayor fracaso y del mayor éxito del ser humano, al mismo tiempo. Mientras que por un lado quienes gobiernan el mundo son incapaces de proporcionar a la gente la paz y la estabilidad en todos los sentidos, muchas personas con pocos medios dan cada día al mundo lecciones de humanidad, dedicando sus vidas a ayudar al resto. En estos tiempos tan complicados, la solidaridad con el pueblo ucraniano es una buena muestra de ello.

¿Cómo crees ha cambiado la vida, después de más de 2 años de pandemia y especialmente el mundo del deporte? 

Yo creo que acontecimientos como los que nos están sobreviniendo estos años no cambian a la gente; más bien, "la descubren", la dejan al descubierto, para lo bueno y para lo malo. En lo peor de la pandemia, por ejemplo, las personas que ya tenían hábito de ayudar a los demás tuvieron muchas oportunidades de poder hacerlo, y quienes tenían por costumbre mirar por sí mismos varias veces antes que por el resto, "corrieron a salvarse", o trataron de sacar tajada de la situación. No creo que en esencia haya cambiado nada, sencillamente nos vamos encontrando con nuevos escenarios.

 Y el deporte no es una excepción; siempre habrá deportistas cargados de sueños, y sueños que se estrellan contra el muro de los intereses económicos.

¿Te imaginabas una guerra en Europa en pleno siglo 21? 

No, para nada. Cuando ya me había convencido de que las guerras que nos quedasen por vivir habrían de ser económicas, nos encontramos con esto. Es el fracaso de quienes nos dirigen, por permitir que pase algo que nos horroriza a todos, que no desea nadie y, que si alguien quería, su interés ha prevalecido sobre el sagrado derecho a la vida de las personas. Una guerra me parece el terror en su máxima expresión.

¿Qué significa para ti el deporte y especialmente el Recreativo de Huelva? 

El deporte ha estado siempre muy presente en mi vida, porque siempre he disfrutado de él de modos diferentes: como espectador, como practicante, y también colaborador y analista en  algunos medios, por lo que "no me libro de él", ni quiero. Desde muy pequeño, mi padre me llevaba a ver partidos a La Orden y, siendo él de Aracena, fueron muchísimas las ocasiones en las que presencié encuentros de Regional Preferente o Primera Regional. Crecí, sin embargo, jugando a baloncesto, y es que cada deporte te puede aportar cosas muy diferentes.

El Recre, bueno; forma parte de uno, es como una parte de ti como otra cualquiera de modo que, si la golpean, te duele. En segunda B con los goles cerrados en el estadio antiguo, en quinta división, o dándole un soberano repaso al Madrid, que ese año ganó la liga; es igual, Recre sólo hay uno porque es el mismo que te llevas a todas partes. 

 

¿Qué proyectos tienes cara al futuro? 

Más que proyectos, llevo unos años "quitándome espinitas"; que si el inglés, que si ir a tal lugar... Me gustaría estudiar criminología, sólo porque siempre quise hacerlo, y quiero algún día retomar los estudios de Derecho, que se me quedaron ahí un poco en el limbo.

 

¿Ves mimbres en el Recre para poder ascender esta temporada? 

Sí, pero la historia no gana partidos, los futbolistas los ganan, y cuando lo hacen consiguen en el campo el respeto de los rivales, tan necesario para lograr los objetivos. Nosotros tenemos la suerte de que la marca Recre "pesa" muchísimo en los demás, pero sólo funciona si funciona también el equipo en el verde. Tenemos una plantilla, estoy convencido, capaz de estar arriba y de competir por el ascenso, pero hasta ahora no se ha ganado ese respeto que debería hacer que los otros equipos nos mirasen "desde abajo". El año de Monteagudo partíamos como uno de los favoritos, y al principio nuestros rivales venían "asustados perdidos"; pero sin fútbol, el nombre y el escudo no aguantaron por sí solos mucho tiempo y los equipos acabaron viniendo aquí a desmelenarse. Creo que tenemos los medios y la materia prima para hacerlo, pero necesitamos engrasar la máquina antes de que vuelva a pasar lo mismo.

¿Qué jugadores te han impresionado más tanto dentro como fuera del terreno de juego? 

Si te refieres en general, Maradona, sin duda; nadie puede hacer lo que él hacia en un terreno de juego. Si te refieres al Recre, yo me quedo con Luzardo; me impresionaba verle jugar, incluso me fijaba en él cuando la pelota estaba en otro sitio, porque tenía clase hasta atándose las botas. Luzardo fue un futbolista con el que tuvimos que haber disfrutado en Primera División, y en la que él podría haber brillado. 

Fuera del terreno de juego me impacta el contraste de ver a alguien como Zidane, por ejemplo, que es un dios en la tierra, firmando autógrafos en la calle hasta que no queda una sola persona, aunque le lleve horas hacerlo. 

¿Qué representa para ti Huelva? 

Creo que, al igual que el Recre, Huelva no es tanto algo concreto sino más bien una idea; sí, es una ciudad y una provincia, pero eso sólo son los aspectos formales. Huelva es eso que llevas en la cabeza y que si oyes su nombre te giras, o te pone alerta, porque es como si te llamasen a ti. Para mí, Huelva no es darse golpes de pecho de onubensismo; es, por ejemplo, no tirar papeles al suelo, como no los tiras en tu casa, y sentirse orgulloso por cada cosa buena que la realza, venga de donde venga, y no según de dónde venga.

¿Progresa Huelva adecuadamente? 

A pesar de ser una ciudad olvidada por casi todos, en los 90 Huelva creció desde un punto de vista coyuntural, y obtuvo una mayor presencia; y en estos últimos años lo ha hecho de un modo distinto, más como una ciudad con muchas opciones que desde un punto de vista físico: Huelva ofrece hoy un sinfín de posibilidades de cultura, de ocio, deportivas, de ayuda, etc, que no tenía hace nada. Sin embargo, nos sigue costando más que a la mayoría de las ciudades conseguir lo mismo que tienen ellas; necesitamos mucho más tiempo y "penurias"para tener las mismas cosas y, en muchos casos, los esfuerzos son en vano porque finalmente no viene no se construye, no se organiza. Necesitamos mejorar en exigir no ser menos que nadie. 

¿Cómo fue tu niñez y qué soñabas ser de mayor? 

Sólo recuerdo cosas buenas de mi niñez. Siempre fui muy feliz junto a mis padres y hermano, me sentía totalmente identificado con mi colegio, y entre ellos se reparten casi todos mis recuerdos porque no era un niño que saliera demasiado. Me crié entre la calle Tres Carabelas y el pueblo de mi padre, Aracena, donde tuve mis primeros amigos y donde me encantaba vivir al "estilo sierra", tan diferente a la ciudad. 

¿Quiénes son tus referentes personales y profesionales? 

Mi padre. Fue una gran persona que tuvo la mesura por bandera, y a quien siempre quise parecerme en lo personal y en lo profesional porque en ambos terrenos se ganaba el respeto de todos, sencillamente por ser como era. Vivió por y para su familia y, sin hacer ruido, hacía mella en los demás por su nobleza.

 

¿Cuáles son tus aficiones y a qué dedicas tu tiempo libre? 

Mis aficiones y, además del deporte, son la música, especialmente la música clásica, el cine y los videojuegos. Mi tiempo libre es para mi familia y también, como te comenté antes, para vivir el deporte de Huelva "lo más cerca posible", aunque muchas veces y gracias al nivel que tenemos, no hay tiempo para ver ni la mitad de cosas que uno querría ver.

¿Qué es lo que más valoras y detestas del ser humano? 

Oí una vez decir a Ramón Mendoza, quien fuera presidente del Madrid, que el problema del mundo es la intolerancia. Me gustó aquello, pero con el tiempo llegué a pensar que, tal vez, la intolerancia no sea causa sino consecuencia de algo, y realmente le temo a la envidia de las personas. Por envidia la gente es capaz de cualquier cosa. Y lo que más valoro sin duda es la bondad.

¿Con qué personaje te gustaría compartir una cena y qué le preguntarías? 

Con Jesucristo, sin duda alguna. Soy creyente, y sé que al hacernos libres nos hizo también responsables, pero le preguntaría por todo aquello que aún así me cuesta tanto aceptar.

¿De qué te arrepientes? 

De no haber estudiado "más, y mejor". No me arrepiento de lo que tengo, pero sí de lo que no tengo.

Tomás ha sido toda una gozada echar este ratito de cháchara contigo, ver que tienes las cosas muy claras, lo cual me alegro y, si algún martes tus compromisos periodísticos te dejan un ratito libre, me encantaría que pudieses compartir con nosotros algún programa de La Tertulia Recreativista. 

Un abrazote grande campeón. 

 

Tomás García: "Necesitamos mejorar en exigir no ser menos que nadie"
Comentarios