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Sandra López Santos: "Miguel Angel Velasco llenó mi vida de magia"

Me alegra y me hace ilusión que se acerque hoy por esta tribuna pública #MadeInHuelva Sandra López Santos.
Sandra y Miguel Angel Velasco
Sandra y Miguel Angel Velasco
Sandra López Santos: "Miguel Angel Velasco llenó mi vida de magia"

Sandra López Santos, a la que no tenía el gusto de conocer a pesar de tener como amigo a nuestro común, querido y entrañable Miguel Angel Velasco, es Licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Huelva. Amplió sus estudios realizando un curso de Adaptación Pedagógica en la misma Universidad de Huelva y un Máster Oficial en Investigación en la Enseñanza y el Aprendizaje de las Ciencias Experimentales por la Universidad Internacional de Andalucía. Actualmente ejerce como profesora interina de Biología y Geología.

Nace en Madrid en 1982, el año del mundial de fútbol en España. Es persona amante de la música, la lectura y la escritura. Como ella misma reconoce «todo libro que cae en mis manos y soporto sus diez primeras páginas es libro que me roba la noche». Ha escrito numerosos artículos científicos sobre la materia que le apasiona, la Didáctica de las Ciencias, y sus diferentes vertientes. Sin embargo, no es hasta el año 2017, cuando conoce al escritor Miguel A. Velasco, con motivo de una entrevista que este le realiza para este mismo periódico, cuando nace el interés por plasmar lo mucho que su increíble imaginación y fina comicidad desarrollan.

Sandra y Miguel Angel Velasco
Sandra y Miguel Ángel Velasco

Desde ese momento, de la mano de Velasco, empieza a acudir a presentaciones de libros, charlas literarias, se hace asidua a las librerías y se enamora de las interioridades que rodean el mundo del libro. Se embriaga con el poder de la imaginación y sueña en plasmar la suya en papeles escritos por ella. Velasco la reta a que realice el prólogo de uno de sus libros, "Un Paseo por el tiempo", y acepta encantada demostrando esa agilidad literaria que aquel adivinaba. Producto de todo ello surge “A Contratiempo”, primera novela en común, a la que dieron continuidad a lo largo de este verano con “La tercera puerta”, obras escritas por ambos bajo la dirección de nuestra protagonista de hoy. 

Sandra y Miguel Angel Velasco
Sandra y Miguel Ángel Velasco

Una vez que hemos hecho la presentación de Sandra, llega el momento de preguntar y que ella con la amabilidad que he sentido por su parte responda. Empezamos de tal manera:

P. - ¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo?

R. - Digamos que no es el mundo que me gustaría dejar a mi hijo. Percibo una recesión en muchas esferas. Parafraseando a Emmanuel Macron, parece que estemos atendiendo al fin de la abundancia, agudizándose la polarización mundial entre ricos y pobres. Además, esta recesión económica global viene acompañada de una, cada vez más preocupante, crisis climática y de biodiversidad. Se complica el acceso a la energía, a los alimentos e incluso al agua potable. Todas estas circunstancias inciden negativamente en la calidad de vida y en la salud humana. Los conflictos militares se siguen resolviendo a través de guerras, que olvidamos en cuanto los medios nos bombardean con noticias nuevas, sean estas o no más o menos importantes. Vamos al día, dejándonos llevar por corrientes de pensamientos inducidos por los medios de comunicación y la esfera política. Somos una sociedad que fracasa y el descontento social es generalizado, eso sí, descontento que solo se manifiesta en escenarios que no constituyen la base del bienestar social. Y no entro en el descontrol del sistema educativo, que si quieres hablamos más adelante. 

Por supuesto que sí, pero para que vamos a esperar 

Sandra con su hijo Daniel
Sandra con su hijo Daniel

P. - ¿Cómo ves la enseñanza en este país? 

R. - Considero que nuestro sistema educativo está a años luz de sistemas de referencia a nivel mundial, como el finlandés. Se sigue, a niveles generales, apostando por un modelo de enseñanza clásico, obsoleto, desajustado de las realidades sociales y personales de los estudiantes y ajustado, como considera Christopher Day, a la talla única del marco curricular impuesto por las normativas educativas y sus continuos cambios, así como por los vaivenes políticos. A esto se suma una ratio desproporcionado en las aulas, que impide que el docente pueda atender debidamente todas las necesidades surgidas, haciendo que el sistema educativo español no termine de establecerse como eficaz. El equilibrio entre competencias educativas de dos administraciones a veces enfrentadas, dificulta aun más el correcto engranaje administrativo y funcional de la enseñanza además en todos los niveles educativos. 

En consonancia, este modelo educativo arcaico, clásico y desajustado, se refleja en el sistema de acceso al cuerpo de personal docente a través de las oposiciones, siendo inflexible y poco eficaz, valorándose poco más que la capacidad memorística de los aspirantes, sin entrar en juego destrezas didácticas y jugando un papel protagonista el azar. Así que, una persona que prepare un tema y tenga la suerte de que le caiga en el sorteo puede pasar por delante de otra que lleve treinta temas y no le caiga ninguna bola. El acceso es agotador y termina mermando la motivación por la profesión.

P. - ¿La mejor y peor decisión de tu vida? 

La mejor decisión la tomé la primera vez que decidí poner punto y final a una relación tóxica en mi vida. La sensación de bienestar y de liberación fue tan grande, que cada vez me cuesta menos esfuerzo alejarme de personas que resultan dañinas para mí. Y ya es un lema de vida: “rodeada de pocos, pero buenos”.

La peor decisión de mi vida es haberme inhabilitado de la bolsa de trabajo de educación secundaria allá por el año 2010, cuando aprobé las oposiciones sin obtener plaza. Entonces encontré trabajo en la Ciudad de los Niños en Huelva y, por no moverme de mi casa, decidí quedarme. Así que, lo que no hice entonces que no estaba casada ni tenía hijos, me toca hacerlo ahora, doce años más tarde y con familia. Con lo que cada septiembre, me toca moverme de mi casa, arrastrando a mi hijo conmigo y dejando a mi marido detrás. Y, claro, cada vez que me dan un destino nuevo, me lamento de esa decisión.

Sandra con su hijo en la Feria de Sevilla
Sandra con su hijo en la Feria de Sevilla
Con su marido
Sandra con su marido

P. - La felicidad, ¿se entrena?

R. - Si. Creo que la felicidad exige un acto de voluntad y que, a lo largo de la vida, debemos aprender a ser felices. La felicidad es un concepto abstracto difícil de definir, en el que no existe consenso científico, pero del que sabemos que conlleva un estado emocional positivo. Parte del entrenamiento de la felicidad reside en asumir que no depende de los demás, ya que habita en nuestro interior. Consiste también en relativizar lo que nos sucede en la vida, aprender a encajar los golpes, a soltar, entender que se compone de momentos. También debemos huir de la “sociedad feliz”, que nos obliga a asumir que la felicidad constante es posible y obligatoria, y esto es una quimera frustrante. Entrenar la felicidad es comprender que ésta sufre una progresión diferente en cada persona, incluso me atrevería a decir que evoluciona a lo largo de la vida, lo que nos hace feliz hoy, puede no hacernos feliz mañana. Entrenar la felicidad es aceptar la infelicidad como parte inevitable de la vida. Sin los momentos de vulnerabilidad y sufrimiento, no valoraríamos las pequeñas grandes cosas que la vida nos ofrece. Para mi la felicidad se oculta en el día a día… en compartir un café con alguien querido, en un día de lluvia, tener un rato para leer o escribir, comprar unos zapatos, abrazar a mi hijo, que me diga que me quiere, dormir una siesta…

P. - ¿Podrías vivir sin teléfono móvil?,

R. - Rotundamente no. Gestiono media vida a través del móvil. Para mí es indudablemente, un adelanto tecnológico que nos facilita la vida y que, como todo, depende del uso que le de cada persona. El teléfono móvil en sí no es un instrumento bueno, ni malo per se.

P. - ¿Qué proyectos tienes cara al futuro?

R. - No me gusta mucho hacer planes a largo plazo, la dinámica a la que a veces nos somete la rutina diaria, me asusta. Así que, me dejo sorprender por la vida sin más y me voy adaptando a las nuevas situaciones.

P. - ¿Qué significa para ti Huelva? 

R. - Pese a ser natural de Madrid, Huelva es mi hogar y la siento como un refugio. Estos últimos años, vivo el curso lectivo fuera de mi tierra, y añoro sus playas, su sierra, su gastronomía, sus gentes. Te podría decir que para mí Huelva, también, es Miguel Ángel Velasco y su legado. Él amaba esta ciudad como pocos y la ha mostrado al mundo a través de sus letras, también aprendí gracias a él, a poner en valor nuestra tierra. Cuando nos acostumbramos a lo bueno que nos rodea, lo normalizamos y lo terminamos devaluando.

Con Miguel Ángel Velasco le unía una gran amistad
Con Miguel Ángel Velasco le unía una gran amistad

P. - ¿Cómo es el movimiento cultural de Huelva? 

R. - Creo que avanza, pero tímidamente. Si comparamos el marco cultural de Huelva con el de hace veinte años se puede observar un crecimiento. En cambio, si comparamos Huelva con otras provincias nos quedamos, rotundamente, rezagados, en parte por carecer de una infraestructura al nivel de la mayor parte de provincias españolas, destacando su mala comunicación. A veces siento que Huelva se ha quedado detenida en el tiempo y debe explotar bien la cantidad de recursos que tiene. 

P. - ¿Qué tiene de apasionante tu profesión? 

R. - La docencia es una profesión absolutamente vocacional que enciende las pasiones de quienes quieren trabajar por la transformación social. Trabajar en un aula, exige del docente un fuerte compromiso intelectual y emocional, suponiendo un reto diario lograr la atención de adolescentes. Es fascinante motivar pensamientos controvertidos, desarrollar aprendizajes, incitar a la reflexión, mejorar las actitudes, valores, competencias, autoestimas y autoeficacias de los estudiantes, dotándoles de las herramientas necesarias para afrontar las vicisitudes de la vida. Nuestra profesión nos permite crear un vínculo con nuestros estudiantes, crear un clima de trabajo positivo y formar parte de su evolución como componentes activos de una sociedad que cada vez más demanda la instauración de un pensamiento crítico para poder producir esos cambios sociales tan necesarios en algunas esferas de nuestra sociedad.  

P. - ¿Se compran libros en Huelva? 

R. - Cuando digo a mis estudiantes que regalar un libro es regalar un tesoro, la mayoría se ríen de mí, ya sean de Málaga, Sevilla o de Huelva. Esto refleja, en parte, el escaso hábito lector de la sociedad. Por eso, imagino que, en general, se compran pocos libros y somos una sociedad poco lectora. A esto debemos añadir la digitalización de gran parte de ediciones literarias. Vivimos muy deprisa y la mayor parte del tiempo libre, pocas personas lo dedican a la lectura.

La lectura, una de sus grandes pasiones
La lectura, una de sus grandes pasiones

P. - ¿Qué recuerdos tienes de tu niñez y qué soñabas ser de mayor? 

R. - Cuando recuerdo mi infancia, mi memoria evoca una mezcla de escenarios con mis padres como protagonistas. Mis padres, un guardia civil de tráfico y una abnegada ama de casa, lucharon por darnos una vida cómoda a mi hermana y a mí. Tan felices fuimos en Madrid, donde nací y viví once años en un piso de un bloque cuartel, como en Huelva dónde nos asentamos definitivamente. Lograban envolvernos en un ambiente profundamente hogareño y acogedor, por ello, cuando recuerdo mi niñez, me invaden aromas a castañas asadas, a café y a pan recién hecho en casa, me asalta el perfume a salitre del mar, sardinas, lluvia y pinares del norte de Portugal, dónde solíamos pasar los veranos. Recuerdo mi infancia con felicidad. 

Soñaba con trabajar al aire libre, con animales, rodeada de naturaleza. Es por ello, que terminé estudiando la licenciatura en Ciencias Ambientales. 

P. - ¿Cuáles son tus aficiones preferidas y a qué dedicas el tiempo libre?

R. - Además de viajar y leer, indudablemente, mi principal afición es escribir. Ya sean artículos para Congresos o Revistas de Investigación didáctica, que me sirven para reciclarme profesionalmente, como relatos, novelas, narrativas con las que tomo distancia de la realidad y creo mundos paralelos al mío, lo que me resulta terapéutico y balsámico para poder afrontar la rutina y la realidad que nos rodea. 

Miguel Ángel Velasco y yo teníamos pendiente la edificación de la “Tercera Puerta”, continuación de nuestra novela en común “A Contratiempo” y con la que se pone punto y final a la saga que él comenzase con “Un paseo por el tiempo”. Como a lo largo del año para mí era imposible dedicarle tiempo a este proyecto, por el trabajo y las oposiciones, tuvimos que posponerlo hasta la llegada del verano. Así que, me esperó, pacientemente, por lo que, sin ir más lejos, el eje central de mis vacaciones este año, fue darle forma al borrador de nuestra segunda novela juntos. 

Mi tiempo libre, que cuando comienzo a trabajar y a estudiar es muy poco, suelo dedicarlo a mi hijo, a jugar con él. Pocas cosas me hacen más feliz en la vida que atenderlo en sus necesidades y dedicarle tiempo.

P. - ¿Con que personaje te gustaría compartir una cena y que le preguntarías?

R. - La lista es larga porque siento curiosidad en muchas personas. Desde Ángela Merkel, Pedro Sánchez, J. K. Rowling o Daniel Goleman. Pero, sacaré la adolescente que albergo dentro de mí y me quedaré con Jon Bon Jovi por ser mi amor platónico de toda la vida y creo que no podría preguntarle nada, ni siquiera creo que pudiese cenar. Enmudecería y me limitaría a mirarle.

P. - ¿Qué es lo que valoras y detestas de las personas?

R. - Lo que más valoro de las personas es la bondad, y es que las buenas personas, se caracterizan por tener muchas cualidades positivas. Son empáticos, respetuosos, leales, generosos y actúan haciendo el bien sin esperar nada a cambio. Creo que lo valoro mucho, porque me lo he encontrado pocas veces en la vida. Y, haciendo alusión a la cuarta pregunta, son personas que aportan felicidad a tu vida gratuitamente ¿Y qué es gratis hoy? Casi nada.

En esta línea, detesto, y hasta me asustan, las personas hipócritas, las que actúan con premeditación, las que fingen deliberadamente sentimientos y las que, en definitiva, actúan con mala intención, envenenando y debilitando las relaciones sociales y la esencia del ser humano. 

P. - ¿Quiénes son tus referentes personales y profesionales? 

R. - Tengo muchos referentes personales. Hay muchas personas que han dejado una huella imborrable en su paso por mi vida, pero los más importantes son mis padres. Sus valores, sus aptitudes, su sacrificio y esfuerzo en cada etapa de la vida, me han servido de modelo de conducta. Es más, a día de hoy, la forma en la que tratan a mi hijo, con ese cariño, devoción, implicación diaria, me han servido para formarme como madre.

Sus padres
Sus padres

Profesionalmente, siempre recordaré a un profesor que tuve recién llegada de Madrid a Huelva. Se llama Gonzalo González y enseñaba con el cariño, la empatía y el respeto tan necesarios como ausentes en las aulas y sus clases eran divertidas, diferentes. 

Con su hermana
Con su hermana

P. - ¿De qué te arrepientes? 

R. - Me arrepiento de muchas cosas, pero, en este momento, con el reciente fallecimiento de mi amigo Miguel Ángel, te diría que me arrepiento, profundamente, de no haber compartido más momentos con él. Si pudiera volver atrás en el tiempo, no dejaría para más tarde, para cuando no lloviese, para cuando no hiciese tanto calor, para cuando pasasen los exámenes… el verle, porque estar con él, abrazarle, cogerle la mano, escucharle, compartir un café… me alimentaba el alma.

P. - ¿Cómo recordarás a Miguel Ángel Velasco? 

R. - No puedo evitar llorar mientras ordeno las ideas en mi cabeza para responder a esta pregunta. Velasco ha sido un ángel en la tierra y así lo voy a recordar. Miguel Ángel apareció por casualidad de la nada y llenó mi vida de magia. Me envolvió en su bondad única y se convirtió en una persona indispensable y necesaria, formando parte de esa familia que eliges. De su mano me sentía protegida, mimada y querida. Yo le abrí mi corazón y no me defraudó nunca. Le recordaré como un aliado que me escuchaba y aconsejaba. Entre nosotros, desde que iniciásemos nuestra amistad, jamás hubo un “¿cómo te va la vida?”, porque hablábamos casi a diario y nos poníamos al día. Lo recodaré como una persona que velaba por mi bienestar, se alegraba de mis logros, me animaba cuando ya no me quedaban fuerzas y, en definitiva, me amparaba.

Me siento, en cierto modo, huérfana, abandonada, vacía. Ahora lo recuerdo constantemente. 

P. - ¿Se ha reconocido en nuestra provincia el valor literario y periodístico de nuestro común amigo? 

R. - Creo que no. No se vendía, no se daba importancia, no quería reconocimiento ni alabanzas y regalaba sus escritos cada noche como los inigualables “cachitos” que tantos esperábamos ansiosos. Esto puede malinterpretarse y hacer que pierda el incalculable valor que tenía el hecho de que inundase la red social Facebook de cultura y conocimiento. Eso sí, nuestro amigo tenía una grandeza como persona y figura social que dudo pasara desapercibida para aquellas personas que incluso no le conocieran, se le intuía a distancia con su mera presencia y ese halo que le envolvía. 

Sandra, hemos llegado al final y puedo decirte que ha sido un lujazo y una gozada tremenda que formes parte de esta serie de entrevistas. 

Un abrazo grande. 

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