domingo. 21.04.2024
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Rafael Domínguez: "Andrés Vázquez, el cura de mi hermandad, es el Messi de los curas"

Rafael Domínguez Carrascal, nuestro entrevistado de hoy es de esas personas que ama la Semana Santa desde su más tierna infancia, no es vano se crió en el seno de una familia muy religiosa, y sus padres le inculcaron ese amor por nuestras costumbres y tradiciones 
Rafael Domínguez: "Andrés Vázquez, el cura de mi hermandad, es el Messi de los curas"

Rafael Domínguez Carrascal, nuestro entrevistado de hoy es de esas personas que ama la Semana Santa desde su más tierna infancia, no es vano se crió en el seno de una familia muy religiosa, y sus padres le inculcaron ese amor por nuestras costumbres y tradiciones.

Casado con Pilar desde el año 1995, naciendo de esta unión Borja y Lara. Siendo aún un niño, año 1980, fue el ideólogo de la Hermandad de Gloria de Nuestra Señora de los Desamparados. Cuando fue elegido Hermano Mayor, en el año 1997, la convirtió en Hermandad de Penitencia, conocida hoy como la Redención. Una vez conseguido el carácter penitencial dimitió de la hermandad volviendo a la misma en el año 2013 hasta la actualidad. Sus labores profesionales están enfocadas en el sector servicios donde dirige una empresa.

Persona cordial, entrañable, formal, trabajador, con alto sentido de la amistad y don de gentes, conversador, sencillo, de trato agradable, familiar, solidario, recreativista, semanasantero por los cuatro costados y fundamentalmente muy buena persona.

Al ponerme en contacto con Rafa para charlar un ratito y que los lectores de diariodehuelva.es conozcan sus impresiones, accede de inmediato y comenzamos de la siguiente manera.

-¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo?

-La verdad que estamos viviendo una verdadera tragedia en todos los sentidos: personal, social, de tradiciones, laboral, etc. Jamás antes, gente de nuestra generación, habíamos vivido algo igual. Nadie podía imaginar que esto iba a pasar en pleno siglo XXI.

Estábamos acostumbrados a ver este tipo de problemas sanitarios en otros continentes y pensábamos que nunca nos afectaría a nosotros, nos veíamos superiores. Quizás no se haya sabido gestionar bien esta crisis. Lo peor de todo esto el sufrimiento humano, bien por fallecimientos, secuelas pos enfermedad, familias rotas por el dolor y por la pérdida de familiares queridos y sobre todo por la incertidumbre de que va a pasar cuando todo esto pase. Por desgracia daremos paso a una recesión mundial de un calibre incalculable.

-¿Qué hiciste en tu día a día, durante el confinamiento?, ¿dónde y con quién lo pasaste?

-Pues lo pasé en casa con mi mujer e hijos. Se veía venir que algo inaudito iba a ocurrir, las noticias eran alarmantes, pero no por esperado fue menos traumático. Las cifras de fallecidos diarios helaban la piel. Perder la libertad de un día a otro no se asimila rápido, te quedas noqueado, pero había que asimilarlo rápido y sobre todo adaptarse a las circunstancias. Soy una persona muy vinculada a la familia y no ver a mis padres, hermana o cuñado fue muy duro. Romper con el día a día, yo que nunca paro, fue muy duro. Encima nos cogió en plena cuaresma y tuvimos que suspender de un plumazo todas las actividades programadas en mi Hermandad. Pero por responsabilidad había que acatar las órdenes dadas por las autoridades y ser obedientes. Después de todo me sentía un privilegiado al vivir en una casa que nos daba posibilidades de tomar el sol, hacer ejercicio, respirar aire puro y tener las comodidades suficientes para no desesperar.

-¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia?

-Pues mucho me temo que cuando todo acabe, la brecha entre países desarrollados y los que están en vía de desarrollo será aún mayor. Como te decía antes esta crisis puede desembocar en una recesión mundial de incalculable previsión y eso desgraciadamente nos afectará a todos, en mayor o menor medida, durante muchos años. Estamos viendo como las economías domésticas se desangran día a día. La pérdida de puestos de trabajo, el cierre de empresas. En todas las crisis mundiales de este calibre hay países que salen reforzados y otros que no. En definitiva, creo que esto puede dar lugar a un nuevo orden mundial donde posiblemente haya más desigualdades.

-¿Has pasado miedo en algún momento?

-Preocupación por lo que estábamos viviendo, sí, muchísima. Incertidumbre por lo que estaba por llegar y era -desconocido, también, más quizás. Pero miedo, realmente miedo, no pasé. No soy de asustarme con facilidad. Aunque si tuve una inmensa preocupación que a día de hoy sigo con ella.

 -¿Qué proyectos tienes para el futuro?

-Disfrutar al máximo de los míos, de los amigos, de mis aficiones y pasiones, recuperar el tiempo que me ha quitado el confinamiento para estar con mis padres, hermana o cuñado. En definitiva, vivir. También he tenido tiempo para ampliar laboralmente la empresa dando participación activa a mi hijo.

-¿Qué es lo que has echado de menos en estos nueve meses que llevamos pandémico?

-Hablar de algo en concreto es difícil, creo que como todos los onubenses hemos echado de menos todo lo que veníamos haciendo hasta entonces. Pero quizás lo que más eché de menos durante el confinamiento fue el beso y el abrazo tranquilo a mi mujer e hijos, ambos gestos tan entrañables y necesarios, se convirtieron de un plumazo como en deslealtad e irresponsabilidad, ambos generaban desconfianza.

A día de hoy me siguen causando la misma sensación con mi mujer e hijos, con mis padres y hermana, y es una pena que este maldito virus nos haya privado, y nos esté privando del contacto cercano con nuestros seres queridos. Jamás recuperaremos esos besos y esos abrazos.

Después la libertad de movimiento, el no poder hacer lo que te apeteciera cuando te apeteciera y como te apeteciera, el no tener contacto con familiares, amigos y gente muy cercana al círculo donde me desenvuelvo: el Cura de mi Hermandad, Andrés Vázquez, que es el Messi de los curas, mis compañeros de la Junta de Gobierno, con los que en algunos casos hay más que amistad, con los “maleantes” del grupo de WhatsApp 126, y un infinito etc. Todo era nuevo y todo era malo. Todo se echaba de menos, hasta los pequeños detalles que en circunstancias normales pasan desapercibidos.

-¿Cómo ves el futuro de Huelva?

-Lo veo con bastante incertidumbre, la situación no pinta bien. Los comercios de las calles del centro cierran, a los comercios de los barrios les cuesta trabajo tirar hacia adelante, la gente está desencantada. En definitiva, malas sensaciones. Pero como soy de ver siempre la botella medio llena, confío en la clase política, en el tejido empresarial y sobre todo en los nuevos emprendedores, y estoy convencido que adoptarán, tanto unos como otros, todas las medidas oportunas a su alcance para gestionar estos próximos años con solvencia y guiarnos hacía la prosperidad. Estamos en sus manos.

Pero también veo que esto es cuestión de todos nosotros, de Huelva y de su provincia. Es una cuestión de todos los onubenses. Sí en la capital existe futuro, en la provincia, por extensión, habrá futuro. Quizás debiéramos dejar esa apatía tan característica nuestra, y empezar a construir la nueva Huelva, a construir ese nuevo futuro que será el de nuestros hijos y nietos. Todo es posible con trabajo, esfuerzo e ilusión.

-¿Crees que, si siguen los rebrotes, o hay una tercera ola de contagios volveremos a estado de alarma?

-Tengo la sensación que las medidas que se están tomando por todos los países mundiales está logrando ralentizar los efectos de la pandemia para evitar muertes, colapsos hospitalarios y sufrimiento, pero mientras científicamente no haya una solución, solo serán actuaciones encaminadas a que las olas no se conviertan en tsunamis. De ahí que estas medidas puedan traer consigo sucesivas oleadas en cuanto se flexibilizan las medidas. Estoy convencido que hasta que las vacunas no empiecen a hacer sus efectos, y, además, den con los tratamientos adecuados para prevenir o curar podemos estar viviendo estas fluctuaciones de contagios.

No creo que volvamos a los confinamientos de marzo, abril o mayo de manera generalizada, aunque se podrían ver en zonas concretas. Estoy más por pensar que de producirse algunas medidas restrictivas serán como las que estamos viendo ahora: cierre de municipios, cierres perimetrales de provincias, toque de queda, restricciones de servicios no esenciales, pero… ¿cuáles son los servicios no esenciales? Ahí veo bastante desigualdad. Cualquier servicio que dé de comer a una familia o serie de familias es fundamental en lo personal y en lo general, luego abogo por que todos los que se ganen la vida con honradez puedan ejercer su labor

-¿La religión ha sido un importante en estos momentos? 

-En lo personal mis creencias son muy importantes para mí. Cuando puedes flaquear te agarras a tu fe, te encomiendas a tus devociones y buscas las enseñanzas de tu religión para salir a flote y siempre encuentras motivos para la esperanza y el resurgimiento. Para los cristianos en general la religión está siendo fundamental, está siendo un bálsamo, una esperanza. Nuestra fe implica tener un comportamiento individual y social ejemplar, y creo que lo estamos consiguiendo. Las instituciones cristianas estamos dando ejemplo a toda la sociedad de cómo afrontar situaciones tan dramáticas como las que nos están tocando vivir, hemos dado un paso al frente, y estamos siendo la infantería en el paliar muchas necesidades que nos acucian. Cuando todo se ve perdido o con mucha dificultad siempre te queda la fe como recurso de supervivencia.

-¿Otro año más sin semana Santa en la calle? ¿Los cultos propios de las hermandades se siguen celebrando?

-Sería una auténtica tragedia un año más sin las Hermandades dando testimonio público de nuestra fe en las calles. Por lo que supone en el apartado religioso y de cercanía con el que cree porque se conmueve con lo que ve, y por qué no decirlo en lo económico. Nos estamos quedando sin ingresos, y con unos pagos estipulados mensuales que debemos seguir cumpliendo, y mucho me temo que llegará el momento que ambas cosas sean incompatibles con la supervivencia de las hermandades. Nadie preveía algo así.

Tenemos que tener en cuenta que nuestras aportaciones a obras sociales se están multiplicando de hace un año a esta parte, todos llaman a nuestras puertas, a todos se les atiende, y a todos se les seguirá atendiendo hasta las últimas consecuencias. Nuestros mejores estrenos en estos años será la solidaridad. Las hermandades somos un motor muy importante para la economía local, provincial, regional e incluso nacional. Viven muchas familias de todo lo relacionado con la Semana Santa: carpinteros, imagineros, orfebres, músicos, floristas, cereros, hosteleros, y un larguísimo etc. Sin salidas y sin ingresos, nos será imposible encargar trabajos a los artistas.

Pero dicho todo esto, y sin menoscabo de lo anteriormente expuesto,tendremos que seguir dando ejemplo de responsabilidad, y de saber estar, y por supuesto acatar todas y cada una de las recomendaciones eclesiásticas y sanitarias que nos den. Es muy difícil una solución que pueda contentar a todo el mundo, y que encima adopte las medidas sanitarias oportunas para evitar contagios. La Semana Santa tal y  que como conocemos de Cofradías en las calles va aparejada a la bulla, a las aglomeraciones, a calles estrechas abarrotadas de gente, en definitiva, todo lo contrario, a lo que se nos recomienda. Es muy difícil encontrar la solución, aunque se está trabajando en ella.

Los cultos propios se han empezado a retomar, y con ellos se está dando ejemplo de responsabilidad en todos los organizados hasta la fecha. Ojalá podamos celebrar la Semana Santa que todos conocemos, de no poder ser, creo que este año sí podremos realizar nuestros triduos o quinarios, pregones y exaltaciones, y demás actos

programados que el año pasado perdimos. Creo que el Vía Crucis Oficial de la Semana Santa, con Nuestro Señor Jesús de la Providencia, puede ser una buena piedra de toque en lo organizativo, confío muchísimo en la capacidad organizadora de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Santa Cruz, y en la magnífica gestión de su Hermano

Mayor. Estoy convencido que junto al Consejo nos aportará todo lo necesario para poderlo celebrar con seguridad.

- ¿Cómo ves el papel que están jugando los medios de comunicación?

-Como siempre, imprescindible. Los medios de comunicación jugáis un papel fundamental en el día a día de la sociedad. Nada sería igual sin un periódico, sin una radio, o sin una televisión. En los momentos más duros de la pandemia habéis sido el nexo de unión con la calle y con la realidad que nos estaba tocando vivir. Hemos leído,

escuchado y visto imágenes insólitas, crudas, duras, amables, de solidaridad y de esperanza y lo hemos podido hacer gracias a vosotros que seguíais al pie del cañón. Sobresaliente vuestro trabajo.

-¿Y el de las redes sociales?

-Las redes sociales y todas sus posibilidades nos han aportado en algunos momentos la cercanía con los amigos y seres queridos que teníamos a pocos cientos de metros pero que no podíamos ver.

 -¿Te gustaría ser de los primeros en vacunarte?

-Con rotundidad Si. Cuando me toque no lo dudaré ni un instante, me iré a vacunar. Creo que poner en duda la capacidad paliativa de las vacunas es faltar a la inteligencia y al respeto de los científicos. No creo que esta vacuna haya partido de cero, creo que habría estudios avanzados de anteriores coronavirus que hayan servido para poner en práctica esta ahora, y de ahí el acortar los plazos. Ningún laboratorio, farmacéutica, país y demás organizaciones pondrían una vacuna en marcha si no fueran seguras para la población en general, o si el beneficio no fuera inmensamente mayor a los inconvenientes. Sí queremos acabar con esta pandemia, y por desgracia con futuras, será a base de profilaxis y tendremos que ser lo suficientemente generosos y responsables en acatar dichas recomendaciones.

-Rafa, me ha parecido muy interesante la conversación que hemos tenido, pero si quieres añadir algo más, hazlo.

Agradecer el esfuerzo de todos los que durante estos meses nos han hecho la vida más fácil y segura. Policía Local y Nacional, Guardia Civil, Fuerzas Armadas, Bomberos, Sanitarios en general, camioneros, medios de comunicación y un largo etc.Del Recre ya te daré mi opinión otro día.... Jaajajaj.

-No lo dejes para otro día. Dánosla ahora 

-Del Recre? ¡¡¡Ay el recre!!!. Mi padre fue el fundador y primer presidente de la Peña decana del Recreativo, la Peña Navidad, luego el recreativismo me viene de cuna, me corre por la venas. He pasado dentro de “mi recreativismo” por varias fases: el forofo acérrimo, el de aficionado, y ahora el de espectador preocupado. Creo que el Club necesita una profunda reestructuración.

Una refundación en todos los aspectos sin complejos. Quienes corresponda deberían contestarse ¿Quiénes hemos sido? ¿Quiénes somos? ¿Dónde estamos? ¿Qué queremos ser? ¿A dónde queremos llegar? Y sobre todo,  como pregunta principal ¿Qué representamos institucionalmente con nuestro decanato? solo así podremos volver a disfrutar de un Recreativo con aspiraciones y asentado por siempre donde merecemos por historia y afición. La política ha sido fundamental en la supervivencia del Club en los últimos años pero ha llegado el momento de la desconexión. Espero con preocupación tras las últimas informaciones la sentencia sobre la expropiación a Comas.

José Luis, por último, que es un honor que hayas contado conmigo para este tipo de entrevistas más personales.

Un abrazote Rafa y muchas gracias por tu amabilidad al contestar a mis preguntas y echar un ratito de charla más que interesante.