lunes. 30.01.2023
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Rafael Adamuz: "Huelva necesita reivindicación social, altura política y decisión institucional"

Nos acompaña hoy a nuestra sección de entrevistas en tiempo de pandemia uno de los compañeros en los medios de comunicación con más carisma en nuestra provincia. Me estoy refiriendo a Rafael Adamuz.
Rafael Adamuz: "Huelva necesita reivindicación social, altura política y decisión institucional"

Nos acompaña hoy a nuestra sección de entrevistas en tiempo de pandemia uno de los compañeros en los medios de comunicación con más carisma en nuestra provincia. Me estoy refiriendo a Rafael Adamuz, un granadino que inició su andadura profesional en El Correo de Andalucía, que ha publicado en varios periódicos del Grupo Prisa y en algunas de sus revistas de tirada nacional. Fue redactor en el extinto Odiel Información, donde ejerció como Coordinador del Área de Investigación y más tarde como Jefe de Sección. Dos años después ingresó en la RTVA, donde ha coordinado durante varios años la redacción de Canal Sur Radio en Huelva y ha presentado varias programas provinciales y regionales, tanto en CSR como en CSTV.

En septiembre de 2018, fue nombrado director de la delegación de la RTVA en la provincia onubense, cargo que ejerció hasta octubre de 2019. Ha sido corresponsal de Público en Huelva. En la actualidad, sigue su labor como presentador en Canal Sur Radio en Huelva. Es, además, Premio Ciudad de Huelva de Periodismo en la modalidad de Radio y Premio Huelva Joven de Periodismo, entre otros.  Su primera novela, LA MEMORIA VARADA, desgrana el primer “macrojuicio” del Franquismo y ha sido presentada en ciudades como Miami, en la Universidad Internacional de Florida. Su venta supera los dos mil ejemplares.

Rafael, una de las voces más populares de la radio en Huelva es un todo terreno de la profesión, ha calado hondo entre los onubenses, gracias a su buen hacer, su cordialidad, amabilidad, su defensa de las costumbres y tradiciones de esta tierra. Persona comprometida, fiable, cordial, conversador, optimista, solidario, con alto sentido de la amistad y sobre todo muy "güena gente". Cuando me pongo en contacto con Rafa, para que los lectores de diariodehuelva.es puedan conocer su opinión de la actualidad que vivimos, no lo duda, acepta y es un lujazo echar este ratito de charla con él, empezando así:

P.- ¿Qué opinión tienes de la situación que  estamos viviendo?

R.- Tiene múltiples lecturas pero creo que no hemos estado a la altura. Al contrario, la pandemia y su gestión ha demostrado lo peor de nuestra sociedad y su modo de organización. No me refiero sólo a España. La primacía de lo que llaman “economía”, ese concepto tan abstracto que no es otra cosa que un sistema concreto en vigor, salvaje, insolidario y viciado en el que el dinero y quienes lo manejan ejercen una tiranía global, no ha sido cuestionado ni combatido, aún cuando las gentes se encuentran en una situación de emergencia vital y sabíamos -y sabemos- que las muertes van a llegar. Claro que no podemos paralizar la manera de subsistir de millones de familias que necesitan trabajar, meter un sueldo en casa, pagar el agua y la luz, dar de comer a sus hijos… Pero no se han planteado alternativas a esta trampa de sistema económico. Mientras tanto, seguimos perdiendo vidas a diario.

P.-¿Qué hiciste en tu día a día, durante el confinamiento, dónde y con quién lo pasaste?

R.- Con mi familia, en casa. Al principio nos costó adaptarnos, como a todos, pero nos organizamos bien. Suplimos la falta de calle y vida social con mucha videollamada y actividad en el hogar: lecturas, juegos de mesa, películas, series… Ha sido la parte positiva, si es que la ha habido, de todo esto: la vuelta a las pequeñas cosas, a disponer de tiempo para ellas, a desprendernos de un nivel de vida estresante que nos alejaba de lo verdaderamente importante.

P.- ¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia?

R.- No lo sé. Tengo mis dudas respecto a la capacidad -incluso intención- de nuestra sociedad para aprender de los errores, que han sido muchos, y enmendarlos. Esta crisis ha puesto de manifiesto y agravado tantas carencias… Debería ser un punto de inflexión en nuestra Historia para atajar las injusticias, buscar fórmulas para un reparto equitativo y efectivo de la riqueza, garantizar el acceso universal a la sanidad pública…

P.- ¿Has pasado miedo en algún momento durante estos meses?

R.- Sí. No tengo problema en reconocerlo. Y lo sigo teniendo. Veo y escucho lo que sucede a mi alrededor, lo doloroso de algunas situaciones que tantas personas está padeciendo, los intereses espurios que predominan, la torpeza institucional y la negligencia política… Cómo no sentir miedo.

P.- ¿Qué proyectos tienes para el futuro?

R.- Varios. Mi mujer me dice que si no tengo algo en lo que implicarme, me lo invento. Cierto es que tras mi cese como director de la RTVA en Huelva, me di un tiempo. Necesitaba descansar, recomponer mis ideas y reorganizarme. Ahora desarrollo varios pero el más ambicioso, sin duda, pasa por mi segunda novela.

P.- ¿Qué has echado de menos en estos diez meses que llevamos pandémico?

R.- La familia y los amigos. Abrazar a mi gente. Soy muy de besos y abrazos. Esos momentos de felicidad, de cercanía, de estrechez… Me cuesta reprimirme por la dichosa distancia social y la mascarilla. Siento que este virus nos ha amputado una parte importante de nosotros que no se ve pero que está ahí, como la necesidad del contacto físico.

P.- ¿Qué crees que necesita Huelva para despegar de una vez por todas? 

R.- Reivindicación social, altura política y decisión institucional. Históricamente, Huelva ha sido una tierra ignorada o castigada. No sé qué ha sido peor. Arrastramos tantos déficits que necesitamos tanto… Tal y como funciona hoy el mundo, todo eso se resume finalmente en inversiones y, para que éstas lleguen, es preciso que quienes alcanzan los estamentos pertinentes - gobiernos, administraciones, grandes empresas, lobbies…- señalen nuestra provincia en el mapa y peguen un puñetazo encima de la mesa.

P.- ¿Qué otras alternativas tiene Huelva para generar empleo aparte del turismo? 

R.- Varias. El turismo está ahí, con grandes retos también (la estacionalidad, los transportes…) pero hay filones importantes para nuestra economía que son motores generadores de empleo: el resurgimiento de la minería, una industria renovada, una agricultura sostenible, nuestro medio ambiente, el I+D+D, nuestra hostelería, la cultura…

P.- ¿Qué te ha parecido  el comportamiento de  los políticos en general en este tiempo de pandemia? 

R.- Un vodevil, ante todo por haberse plegado a intereses mayores, otras veces por la mala praxis de algunos de ellos y muchas por su gran torpeza e inacción. Más allá de la gestión -a todos los niveles-, priman en muchas ocasiones las estrategias partidistas, las guerras de poder, los juegos de tronos. Mientras moría gente, algunos han intentando rivalizar gratuitamente, han utilizado administraciones como arma arrojadiza o, sencillamente, no han estado a la altura de la responsabilidad que ostentan, por no hablar de los golfos que han aprovechado su estatus para obtener privilegios (vacunaciones antes de tiempo, por ejemplo). Tenemos políticos formidables que no tienen nada que ver con esto pero, en general, asistimos a un circo diario que deja mucho que desear en una situación gravísima en la que la política debería ser la primera en dar ejemplo.

P.- ¿Qué papel están jugando medios de comunicación y redes sociales ante esta pandemia? 

R.- Crucial. Hablar de medios de comunicación/redes sociales requiere una análisis aparte pero, en esencia, han cumplido su papel con sus luces y sus sombras. Sabemos que siempre están en proceso de cambio y que su espada de Damocles son los conglomerados empresariales que marcan líneas rojas al periodismo, además de la confusión generada en las redes a la hora de identificarlos. El primero problema es complejo. El segundo se combate con cultura y formación.

 P.- ¿Cuáles son mejores y peores recuerdos de tu vida como profesional ?

R.-  Hay muchos buenos y algunos malos. He vivido experiencias inolvidables como periodista que me han hecho crecer como profesional y como persona, además de conocer a gente maravillosa. Lo peor tiene que ver también con las personas, con su modo de ser y actuar, de ambicionar… También me he topado con gente así de miserable. Es lo que peor llevo.

P.- Anécdotas  vividas, cuéntanos algunas 

R.- Uf, hay para escribir un libro. Más de veinte años de ejercicio ininterrumpido dan para mucho. Lo último tiene que ver con lo más cercano. En la pasada ola de frío entrevisté en la radio a la portavoz de una asociación que estaba recogiendo mantas para familias vulnerables de Huelva. La responsable me llamó al día siguiente para decirme que gracias a aquella entrevista cubrieron toda la demanda. Más que una anécdota es un ejemplo de cómo a veces gestos tan simples de nuestra profesión como éste -darle tiempo y cariño a un asunto así- pueden ser de tanta utilidad para quien atraviesa verdaderas necesidades.

P.- ¿Qué es lo que más te ha dolido de este casi año que llevamos con el covid? 

R.- Que por encima de lo más esencial y sagrado que tenemos, la salud y el bienestar, reinen otros intereses que no sean aquellos que sirvan para proteger a los más débiles. Más que dolerme -que también-, me abomina y me repugna.

P.- ¿Qué opinión tienes de las vacunas? 

R.- Son nuestro caballo de batalla. Yo tengo claro que me la pondré cuando me corresponda. Pero no son lo panacea. Ayudarán mucho pero el virus no se evaporará. Seguirá ahí y tendremos que seguir conviviendo con él. Vacunados o no, no existe por ahora un tratamiento efectivo que impida complicaciones mayores en nuestro organismo. Habrá que esperar años para superar todo esto.

Rafa, que esperamos ese segundo libro que tienes previsto poner en el mercado, que me ha dado mucha alegría que formes parte de esta serie de entrevistas y que pronto te pueda ver con tu micrófono en mano contando con la maestría que te caracteriza,  la salida de las hermandades rocieras hacia la aldea almonteña, los carnavales, la Semana Santa, cabalgata de reyes....

Rafael Adamuz: "Huelva necesita reivindicación social, altura política y decisión institucional"