lunes. 22.04.2024
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Luis Montes: "Huelva es mucho, muchísimo más que gambas y jamón"

Se acerca hoy por nuestra ventana pública, Luis Javier Montes Domínguez, un enfermero de la Diputación, Delegado en Huelva de la Federación Andaluza de Triatlón, deportista deportivo y amante de la naturaleza
Luis Montes: "Huelva es mucho, muchísimo más que gambas y jamón"

Se acerca hoy por nuestra ventana pública, Luis Javier Montes Domínguez, un enfermero de la Diputación de Huelva desde 1997, Delegado en Huelva de la Federación Andaluza de Triatlón, deportista deportivo y amante de la naturaleza y de los seres vivos al que conocí hace unos 20 años a través de su hermano Manuel Jesús, cuando lo llevó para que formara parte del equipo de fútbol de la Prensa, lo cual fue un acierto, pues vaya central más bueno que tuvimos.

Luis es un gran tipo, cordial, optimista, luchador, solidario, deportista, fiable, buen amigo... Vamos, muy "güenagente"

Cuando me pongo en contacto con nuestro invitado de hoy para realizar esta entrevista, se lo piensa pero acepta, lo cual me alegra y después de un buen rato de charla, este es el resultado:

P. - ¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo?

R. - Es una situación novedosa, dolorosa, extraña y llena de inseguridades para todos. Lamentablemente mucha gente se ha quedado por el camino pero muchísimas más han superado esta enfermedad. La humanidad ha sufrido pandemias a lo largo de la historia y ésta es la que nos ha tocado vivir en nuestra época. Si revisas un poco la historia y lees sobre pandemias y humanidad, te das cuenta que esto no es algo nuevo. Lo que pasa es que no “esperábamos” sufrirla ya que estamos inmersos en un mundo de seguridades, control y confort que, simplemente, se ha visto alterado en su totalidad.

También vivimos en una situación de machaque informativo con miles de noticias que no nos permiten analizar sosegadamente la situación. Por ejemplo, me sorprende enormemente como no se cuentan como “inmunizados naturales” a aquellas personas que ya han pasado y superado la enfermedad y sólo se habla de aquellas personas vacunadas o “con inmunización adquirida”. Al hablar de protección frente al virus, nos centramos en hablar de anticuerpos (respuesta humoral del cuerpo frente a una infección y que está producida por las Inmunoglobulinas G) y obviamos/olvidamos la respuesta celular que está provocada por los Linfocitos T y B y su capacidad “memoria” que tiene para volver a enfrentarse a los virus. Con esto descartamos erróneamente una parte importantísima de nuestro sistema inmunitario frente a virus y olvidamos que la respuesta defensora del cuerpo no sólo se encuentra en los anticuerpos sino también en los linfocitos memoria.

Fisiológicamente es imposible tener y mantener siempre en la sangre anticuerpos de todos los virus y bacterias a los que nos hemos enfrentado en nuestra vida. Para eso está la “memoria” de los linfocitos. Ya van apareciendo estudios que indican que la inmunización natural duraría más allá de 10 años.

Esta pandemia ha sacado lo mejor y lo peor de cada uno… y en ese orden. En la primavera del pasado año se vieron grandes gestos mundiales de solidaridad hacia el más necesitado pero que se ha ido tornando en egoísmo que, hasta cierto punto, es normal y esperable. Por ejemplo, hoy en día se está discutiendo sobre la tercera dosis o no de la vacuna frente a la covid19 mientras hay muchos países que aún no han podido tener acceso siquiera a la primera dosis. Esta es situación de mercantilismo con la vacuna y de una gran desigualdad entre “mundos” donde si tienes dinero, te vacunas y, si no lo tienes, no lo puedes hacer. Me gustaría recalcar que los descubridores de la vacuna de la Poliomielitis (Sabin y Sank, allá en la década de los 50) renunciaron a la patente de su descubrimiento y a su posterior enriquecimiento para que su vacuna fuese administrada libre y gratuitamente a TODO EL MUNDO. “¿Se puede patentar al sol?” se preguntaron. Hoy en día me pregunto si seríamos capaces de renunciar a las patentes de las vacunas de la covid (y lo que eso conlleva) para que fuese accesible a todo el mundo. Creo que la respuesta ya nos la imaginamos, ¿verdad?.

A su vez, me ha sorprendido ingratamente la facilidad con la que se han puesto etiquetas a las personas sin más. Asegurar que no existe la enfermedad es algo absurdo y que cae por su propio peso. Éste sería el verdadero “negacionista”. Pero es muy simplón y erróneo llamar “negacionista” a quién se hace preguntas (lógicas) sobre la vacuna cuya forma de acción sobre el cuerpo humano a 8principios del 2020 no estaba permitida. La vacuna es efectiva, necesaria y se está demostrando sus beneficios pero cuando una persona oye o lee sobre “ADN o genes” puede tener miedo y es lícito y comprensible. A veces escucho de forma incrédula como hay quien defiende que, incluso, se les debería negar asistencia sanitaria “a los negacionistas” en el caso de que tuviera que necesitarla por haberse contagiado de covid19. Ésta es una línea (la del juicio popular) que nunca se debería sobrepasar. Esta vacuna no es una convencional a las que estábamos acostumbrados y su uso puede generar dudas y miedos. Hay que comprender y respetar esa posición y no hacerle juzgamiento ni linchamiento público.

P. - ¿Crees que durará mucho esta pesadilla de pandemia?

R. - Este virus no va a desaparecer. Ha venido para quedarse y hay que admitirlo, asumirlo y ser conscientes de ello. Pensar que mañana, pasado o dentro de un mes no va a haber covid19 es una idea bastante ingenua que no ayuda. Este virus ha mutado, muta y mutará como lo hacen casi todos los virus. Así pues, hay que aprender que ciertas cosas han cambiado y otras tantas, la mayoría, volverán a ser iguales con el transcurso del tiempo.

Posiblemente, las mutaciones serán más contagiosas pero con mucha menor letalidad. Si existe un SARS Cov2 es porque antes hubo un SARS Cov1, no lo olvidemos.

Además, un contagiado que supere la enfermedad es un inmunizado natural a coste cero.

P. - ¿Cómo piensas que cambiará la vida después de la pandemia y, sobre todo, en Huelva y el mundo del deporte?

R. - Hay cosas que han cambiado a mejor y otras a peor. Por ejemplo, el hecho de la presencia física en determinadas circunstancias ya no es tal. Esto trae efectos muy positivos como es el poder hacer muchas gestiones sin tener que salir de tu casa pero también los hay muy negativos. Hay que ser conscientes que no todo el mundo se maneja bien con un teléfono inteligente y/o tiene ordenador en casa para hacer estas gestiones. Ahí estamos dejando de lado y apartando a un sector de la población que, normalmente, es la más necesitada para según qué cosas. Soy muy crítico con algunos sectores que ya te prohíben ir a sus oficinas o centros de trabajo “por responsabilidad ciudadana y por seguridad” y dejan en una situación de desatención, desamparo e indefensión al paciente/cliente/alumno. Soy un profundo defensor de que la medicina tiene que ser presencial, la educación tiene que ser presencial, que los bancos tienen que volver a tratar a sus clientes cara a cara para resolverles sus problemas y no a través de un cajero automático y que la Administración (Estatal, Autonómica, Local, Justicia, etc) tiene que volver a abrir sus puertas a la ciudadanía y no acomodarse en mamparas de protección y en “no te atiendo si no vienes con cita previa a través de un número de teléfono que no siempre responden adecuadamente”.

P. - ¿Has pasado miedo en algún momento?

R. - Miedo no. Al principio sentí intranquilidad y cierta inseguridad pero sin llevarme al miedo. Esta situación me ha hecho volver a estudiar temas ya casi olvidados, escuchar, leer y hablar con mucha gente y ser observador de lo que estaba pasando. Estamos en una sociedad de la seguridad (seguro del hogar, seguro de vida, seguro de viajes, seguro de decesos, seguros de todo tipo) y ha venido un virus microscópico que ha hecho tambalear nuestros seguros cimientos ya que no atiende a fronteras, razas, clases sociales, religiones y/o creencias políticas. ¡Y no estábamos preparados para ello!

Además, ¡¡¡el miedo afecta al sistema inmunológico deprimiéndolo!!!

P. - ¿Qué proyectos tienes para el futuro y qué haces ahora?

R. - Ahora mismo estoy en una situación bastante estable en mi vida. Me siento querido por mi mujer, familia y amigos y me ocupo día a día en trabajar con sinceridad y esfuerzo, estudiar idiomas y temas relacionados con salud y deporte, mantenerme sano y fuerte haciendo deporte (ciclismo) y aprovechar los ratos libres para salir al campo. Muchas veces no hay que irse a conocer lugares maravillosos para sentirse uno pleno y feliz. Un simple paseo por la playa o el campo en invierno es una actividad muy reconfortante.

P. - ¿Qué necesita Huelva para despegar de una vez?

R. - Que nos creamos las potencialidades que tenemos. Estamos en una esquinita del sur del sur de Europa y eso tiene sus beneficios y perjuicios. Beneficios como que aquí la calidad de vida es muy buena, es una ciudad pequeña, acogedora y cómoda para vivir. Perjuicios como que estamos faltos de infraestructuras y que somos unos de los grandes olvidados de España. Por ejemplo, te invito a echar un vistazo al estado de la red de carreteras o, más flagrante, a la red ferroviaria de España y comprobarás cómo estamos siendo tratados.

P. - ¿Qué significa Huelva y el Recreativo para ti?

R. - Huelva es mi cuna y el Recreativo un referente. Tuve la suerte de nacer en Huelva (eso no se elige, te toca) y soy un gran defensor de las bondades de mi tierra. Huelva es mucho, muchísimo más que gambas y jamón (cuyo valor jamás discutiré) y que tienes lugares y tradiciones de gran valor histórico, etnológico, paisajístico y/o cultural. Y te pongo ejemplos. Asistir a la Danza de las Espadas en San Bartolomé de la Torre, al “Fandango Parao” en Alosno, ver a las Jamugueras en El Cerro del Andévalo, conocer el Charco Malo en Cortelazor, pasear por Sanlúcar de Guadiana, Berrocal o Encinasola, conocer el Arboreto del Villar en Bonares, bañarte en Nueva Umbría o tumbarte a ver el Buitre Negro o las estrellas en la zona del Mustio en Aroche son experiencias, vivencias y lugares de la provincia que recomiendo visitar. Otro ejemplo, no entiendo cómo no aprovechamos muchísimo más la ría de Huelva que tenemos para la práctica de deportes náuticos y acuáticos como el remo, piragüismo, vela, windsurf y sus variantes, etc. Tenemos un tesoro delante de nuestros ojos al cual perece ser que empezamos a mirar de cara y no dar la espalda. Huelva es historia y la historia de España no se entendería sin Huelva. Por esto, no entiendo tampoco lo que se quiere hacer con uno de los monumentos naturales que tenemos en nuestra ciudad y que forma parte de nuestra idiosincrasia como son los Cabezos. ¿acaso queremos destruir nuestro pasado y nuestra historia?

Con respecto al Recreativo, que un equipo tenga nueve mil socios en quinta división es digno de estudio. La pasada temporada no se pudo hacer peor y faltan calificativos para describirla. Los jugadores que vengan a jugar con la camiseta del Recre deben saber que están defendiendo a una parte de la historia del deporte español y tienen que estar comprometidos y convencidos de que van a dar todo lo que tienen dentro por ella. El año pasado, sencillamente no se hizo así y eso dolió a la afición, a una afición que es la más longeva de España y que desgraciadamente está acostumbrada a sufrir y a grandes decepciones. Visto lo visto, la afición es el mayor patrimonio activo que tiene el club.

Espero que los gestores que están a cargo de la entidad sean profesionales, honestos, sinceros y trabajadores y que hayan venido con la idea de aportar, no de restar.

P. - ¿Qué recuerdos guardas con más cariño de tu vida?

R. - Depende de cada época. De mi niñez recuerdo con cariño y dulzura mis días de Colegio Manuel Siurot, de mis fines de semana “en el campo”, jugando y siendo aventureros con mis hermanos y primos. También recuerdo algunas “tardes de cemento” viendo al Recre con mi padre y mis hermanos en el Viejo Colombino, el Estadio Municipal.

De mi adolescencia, recuerdo con agrado mi Instituto Rábida y los amigos que allí hice y que alguno conservo. En verano, me pasaba las largas y tediosas tardes viendo el ciclismo de Perico Delgado y Miguel Induráin.

Ya de adulto, recuerdo algunos viajes que he hecho con mi mujer y mis perras por el mundo, a cada cual más interesante y enriquecedor. Por ejemplo, cruzar en coche España, Francia e Italia para plantarme en Los Dolomitas con mis perras fue precioso y muy divertido. El propio viaje casi valió más la pena que llegar al destino.

He tenido y tengo suficientes motivos para considerarme una persona agraciada en esta vida.

P. - ¿Qué soñabas ser de mayor?

R. - Recuerdo una niñez placentera, aventurera, soñadora y sin grandes sobresaltos y no tenía ni idea de lo que quería ser mayor.

P. - ¿Cuáles son tus aficiones preferidas?

R. - Soy persona de aficiones sencillas. Estar con mi familia, pasear con mis perras (sobre todo en invierno y en el campo) y hacer deporte, en especial, ciclismo… el deporte que más me ha gustado y gustará toda la vida.

Aprender idiomas, música u otras ciencias (como la geología) también me interesan y entretienen.

P. - ¿Quiénes han sido o son tus referentes en la vida?

R. - Sin dudarlo un segundo: mis padres. Personas humildes, fuertes, sinceras y trabajadoras que me enseñaron que nada se consigue si no es con esfuerzo y trabajo. Recientemente hemos celebrado sus bodas de oro y ha sido un día magnífico, emocionante, esplendoroso y sencillo en la alegría.

P. - ¿Qué opinión tienes de la labor de los políticos en general ante esta pandemia?

R. - Echo en falta a gente preparada para los puestos de gestión. Algunos, muchos no lo están. Gestionar lo público es un tema muy serio y que requiere gran responsabilidad que algunos, muchos no la entienden. Si bien es verdad que generalizar es errar y que he conocido a muchísimos más políticos honrados que no honrados, cuando salen casos de corrupción política (aquí en Huelva estamos meridianamente bien en ese aspecto), me entristece muchísimo y me da la sensación de oportunidad perdida para recuperar el crédito y la confianza de la sociedad. La política debería ser un Servicio Público y no un Beneficio Privado.

En cuanto a la gestión de la pandemia, este virus ha superado a todo el mundo ya todos los políticos, fuera cual fueran sus siglas. Nadie estaba preparado para ello. Imagino que todo el mundo lo habrá intentado hacer lo mejor posible pero siempre, siempre, siempre se puede hacer mejor.

Tanto desde las Administraciones como desde muchos medios de comunicación nos han bombardeado y machado diariamente durante este pasado año y medio con datos, tasas, porcentajes, medidas restrictivas, niveles y esto ha provocado miedo en la población. Posiblemente lo han hecho con una finalidad informativa pero creo que no se han contado del todo bien las cosas. Nos hablan de lucha incesante contra esta pandemia (que es verdad) pero apenas hacen nada frente a otras pandemias (de los países “desarrollados”) como es la obesidad (pandemia reconocida por la OMS pero que la tenemos normalizada), la diabetes o los problemas cardiovasculares o frente a un tóxico que se consume diariamente como es el tabaco. Ya que nos hablan de muertes diarias o anuales, podrían decirnos que el cáncer mata a 300 personas al día en España o que el tabaco es responsable de enfermedades que matan anualmente a más de 8 millones de personas en todo el mundo. Son datos públicos pero que no publicitamos.

Si de verdad las Administraciones quieren cuidar de nuestra salud, habría que fomentar muchísimo más la adopción de medidas que nos lleven a un estilo de vida sano. Por ejemplo, estimular muchísimo más la práctica de actividad física en todas las edades pero especialmente en niños y ancianos. Los pabellones, instalaciones deportivas y gimnasios deberían estar llenos de niños y personas mayores (¡¡¡otra vez los olvidados, los últimos de la cadena!!!) haciendo actividad física.

Debería ser normal y natural ver a nuestros mayores haciendo deporte en nuestras instalaciones deportivas, en nuestros gimnasios… ¡¡¡aunque lo hicieran en babuchas!!!. Ya lo decía Fornoza “Cuantas más instalaciones deportivas tengamos, menos hospitales necesitaremos”.

P. - ¿Quieres añadir algo más?

R. - Simplemente apostillar que dejemos de juzgar y poner etiquetas a las personas sin conocerlas ni a ellas ni a sus circunstancias, que cuidemos más y mejor a nuestros adultos, que vivamos y dejemos vivir y un deseo final… que vuelvan los abrazos, besos y el contacto humano.

Luisito, es una auténtica gozada y gratificante echar un rato de charla contigo. Que me alegro verte feliz y tan en forma.

Un abrazote grande amigo.