domingo. 03.03.2024
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José Enrique Pérez: "Isla Cristina es un pueblo atlántico con sabor mediterráneo, diferente al resto de la costa"

Me agrada y mucho que de acerque por esta ventana pública mi amigo José Enrique Pérez Carrasco, al que conozco hace más de tres décadas y con el que une una buena amistad
José Enrique Pérez: "Isla Cristina es un pueblo atlántico con sabor mediterráneo, diferente al resto de la costa"

Me agrada y mucho que de acerque por esta ventana pública mi amigo José Enrique Pérez Carrasco, al que conozco hace más de tres décadas y con el que une una buena amistad. Creo que son pocas son las personas que saben que nuestro invitado de hoy  estudió para Patrón de Pesca, aunque nunca lo ejerció. Paralelamente trabajaba como discjockey en las discotecas locales, aquellas de los ochenta que minaban el muelle isleño. Pidió una oportunidad en la radio isleña, entonces “pirata”, y da el salto a emisoras nacionales. Crea el Gabinete de Prensa del ayuntamiento isleño y, de ahí, a chófer-secretario del alcalde y diputado provincial Paco Zamudio. Tras casi veinte años pegado a la política, vuelve a sus orígenes, a “su radio”, donde ahora ejerce como Coordinador de Radio Isla Cristina, emisora municipal.

José Enrique es un tipo muy intuitivo, con "lengua viperina", cordial, simpático, fiel, con don de gentes, empático, solidario, buen amigo, optimista, más isleño que la mojama, responsable, con reflejos lingüísticos, solidario y desde luego buena gente.

Cuando me pongo en contacto con José Enrique para charlar un ratito con él y que los lectores de diariodehuelva.es conozcan sus opiniones, no lo duda, acepta del tirón y comenzamos:

P. - ¿Qué opinión tienes de la situación que  estamos viviendo? 

R. - La historia nos ha puesto a prueba y en algunos casos estamos suspendiendo. Nadie se esperaba esta situación, como en otras épocas de nuestro reciente pasado. Que hace dos siglos murieran gente por pandemias, era de esperar, pero en ésta? la de las naves espaciales, la microbiología y la de cientos de laboratorios farmacéuticos creando fármacos para todo. No hemos estado a la altura.

P. - ¿Crees que habrá más olas de contagio? 

R. - Mi pregunta sería: cuántos más van a morir por el Covid? Porque entre otras cosas he aprendido que este virus ha llegado para quedarse, igual que el de la gripe. Claro que habrá más olas, todos los años habrá nuevas olas. Lo único positivo es que nos pillará más preparados.

P. - ¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia sobre todo en Isla Cristina? 

R. - Pues como en todos los lugares supongo. Cuando pasen años, solo se acordarán los que perdieron seres queridos, el resto, bien poco. Y nos podemos dar por privilegiados porque vivimos en un país civilizado, con una sanidad de país experimentada, porque por desgracia, no es lo mismo enfermar en Isla Cristina, que en Rabat, Estados Unidos o Colombia. Nuestra generación ya tiene la “batalla” que contar a sus nietos, como antes fue “la guerra” en nuestros abuelos y padres.

P. - ¿Has pasado miedo en algún momento? 

R. - Muchas veces. Yo enfermé de Covid en diciembre de 2020. Y más allá de unos días de malestar, me recuperé, aunque arrastro algunas secuelas como menos capacidad pulmonar. Otros no salieron.

P. - ¿Qué proyectos tienes para el futuro y que haces en la actualidad? 

R. - Si te refieres en lo personal, vivir lo más feliz posible. Tengo una gran familia que me quiere, una pareja que me ha devuelto una alegría que andaba dispersa y unos amigos que me aprecian en su justa medida (risas). Y en lo profesional, espero  jubilarme en Radio Isla Cristina, donde empecé hace treinta años. Pero como soy persona inquieta y mi cabeza nunca para, no descarto otras posibilidades que me puedan aportar.

P. - ¿Por qué crees que Huelva y provincia  no despegan de una vez por todas? 

R. - Por lo mismo que somos una “provincia virgen”, porque estamos aislados: no tenemos unas carreteras óptimas, nos falta el tercer carril en la A-49 (se nos quedó pequeña nada más inaugurarse), no tenemos AVE y ni hablar de aeropuerto. Eso sí, lo poco que tenemos nos lo hemos ganado a pulso, gracias a la iniciativa privada, nadie nos ha regalado nada, pierden mucho tiempo en guerras de sillón.

P. - ¿Qué ha representado para Isla que este año se hayan tenido que  suspender los carnavales? 

R. - Estamos raros, como desubicados, no se escuchan los ensayos por las calles isleñas, llega el Concurso de Agrupaciones y el Teatro “Horacio Noguera” permanece apagado, en un silencio sepulcral; no se escuchan las charangas por las calles en los días de carnaval y no tenemos carrozas. ¿Cómo crees que estamos? Y ya no entremos en los flecos, como la economía, resentida como en todos sitios. Lo bueno de los Carnavales es que en cuanto se pueda escuchar la primera caja y bombo todo explota, de forma automática, lo llevamos en el ADN.

P. - ¿Qué representa para ti Isla Cristina? 

R. - Mucho. Mi hogar, mis raíces, mi gente, lo que defiendo. Aunque no hay que ser chovinista y hay que salir, y ver otros sitios, comparar, para el final, cuando regresas por la “bardilla”, oler la marisma en bajamar y decir… estoy en casa.

P. - ¿Cómo está isla Cristina laboralmente? 

R. - Trabajadora, buscavidas, sacrificada, inteligente porque sabe combinar, como si lo lleváramos grabado a fuego, el trabajo con el asueto, hay que saber divertirse, que también es necesario. En cuestión de trabajo tenemos la economía diversificada, esto no es casualidad, hace años que se asentaron los cimientos de un turismo en auge, que junto con la pesca, la agricultura y el sector servicios, se sobrevive dignamente.

P. - ¿Cuál es el encanto natural de Isla y de sus nativos? 

R. - Para el foráneo puede parecer que nos importa todo muy poco y, como dijo un amigo mío de forma irónica, “la que hemos liado a partir de un pozo y una higuera”. En poco más de 260 años hemos credo una idiosincrasia única. Siempre he dicho que somos un pueblo atlántico con sabor mediterráneo. Somos diferentes al resto de la costa. Ni mejores, ni peores, diferentes.

P. - ¿Qué recuerdos guardas de tu niñez? 

R. - Muchos y todos buenos. Con 6 años, de noche, salía de mi casa en medio del campo y andaba dos kilómetros por bosque para el colegio en Pozo del Camino. Con estos antecedentes podrás imaginarte que no me achanto por casi nada. Juegos con los amigos en La Plazoleta, la del casco antiguo; jugar al esconder, bañarme en el muelle y disfrutar como un loco cuando venían las Fiestas del Carmen porque salía con mis padres.

P. - ¿Cómo valoras la labor de medios de comunicación ante esta pandemia? 

Nos consideraron “esenciales” y muchos hemos arriesgado más de lo que nunca podrán agradecer. Se nos han quedado muchos en el camino. Algunos hemos pagado un precio muy alto por mantener informados a nuestros ciudadanos. Solo espero que para la próxima, no cometamos ciertos errores porque, entonces, habríamos involucionado como sociedad.

Amigo José Enrique, ha sido un placer este ratito de charla contigo, cuidate y sigue con tu forma de ser y siendo feliz.