jueves. 22.02.2024
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Juanma Garrido Anes: "Pocas cosas unen a Huelva tanto como el Recreativo" 

Periodista de profesión, es todo un lujo leerlo en sus columnas de opinión, y obviamente en la información general que realiza, pues siempre lo hace con la objetividad y la claridad que le caracteriza.
Juanma Garrido Anes: "Pocas cosas unen a Huelva tanto como el Recreativo" 

El invitado de hoy es de esas personas que dejan marcado por sus cualidades humanas en cuanto lo conoces, me estoy refiriendo a Juanma Garrido Anes, quien es más Recreativista que el escudo. Periodista de profesión, es todo un lujo leerlo en sus columnas de opinión, y obviamente en la información general que realiza, pues siempre lo hace con la objetividad y la claridad que le caracteriza.

Como no podía ser de otra manera tenía que estar en esta serie de entrevistas, como anteriormente lo estuvo su encantadora esposa Saray Acosta. El resultado de un ratito entrañable de charla es este.

¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo?

Creo que no seré muy original con la respuesta, porque seguro que ya mucha gente te habrá dicho que esta pandemia nos ha descolocado a todos. Si nos dicen un año antes de que llegaran esas noticias tan alarmantes desde China todas las consecuencias que el coronavirus iba a provocar hubiéramos pensado que ni en las peores películas de ficción de Hollywood se crea un argumento así de tremendista. Lo cierto es que es terrible a nivel mundial y muy triste comprobar que España tiene, proporcionalmente, los datos más negativos en relación a muertes, los peores datos económicos, los peores datos de paro… Es una auténtica calamidad que ha dejado muchas vidas en el camino,  que nos ha cambiado el paso y se ve que, tristemente, aún vamos a tardar un tiempo en poder salir de ésta.

 ¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia? ¿Y el mundo de la comunicación?

Uno querría imaginar que seremos muchos más prudentes en asuntos sanitarios que se asemejen a éste; se supone que deberíamos haber aprendido que no se puede tardar tanto en tomar decisiones, que lo común está mucho antes que los intereses particulares, que hay que dejarse de pérdidas de tiempo y dinero en guerras absurdas o en enfrentamientos inventados, que no es tiempo de dividir o fomentar odio entre tus vecinos y que es mejor preocuparse por lo que de verdad pasa en la calle; ojalá tras esta experiencia prevalezca la opinión de expertos reales (remarco lo de reales) si sucede otra causa similar, pero viendo ciertos comportamientos y seguidismos igual es de necios imaginarlo.

En cuanto al mundo de la comunicación no creo que la coyuntura haya cambiado demasiado; si acaso, ésta ha ratificado la importancia de ser pulcro en el proceso de ofrecer información y en la relevancia del periodista. Me refiero al periodista de verdad, al honesto, al que investiga sin tapujos pero también al que se equivoca, lo reconoce y rectifica sin problemas, y no al sectario abonado a una idea de la que no se mueve por tal o cual radicalismo despreciable. Y, por otro lado, entiendo que la llamada ‘era digital’ ya prevalecía sobre cualquier otra forma de transmitir información, así que esta época de distanciamiento forzoso no ha hecho más que consolidar a los medios y profesionales que apostaban por ella de manera indudable.

¿Has pasado miedo en algún momento?

Miedo no, pero sí empecé a tener mucho respeto al asunto cuando ya se veía que el tsunami nos iba a tocar de lleno. Cuando se suspendió en Mobile World Congress de Barcelona (a principios de febrero) estaba claro que todo era más serio de lo que algunos querían hacer ver; una cosa así no se cancela si no hay un problemón detrás, pero claro, había iluminados (e iluminadas) que hacían chistes, se mofaban de los periodistas o expertos que de verdad lanzaban la señal de alerta, criticaban a los que pedían medidas durísimas antes de que Europa se viera afectada por esta catástrofe…

Un mes antes ya tuvimos en España esa sirena sonando y hay quien se chotea del asunto diciendo que es muy fácil ser ‘capitanes a posteriori’. Qué poquita clase. Casualmente ahora estos son los que más critican ‘a la sociedad’, como si no hubieran contribuido, con sus mofas, a que cientos de miles de personas no se tomaran esto en serio, aunque lo último, evidentemente, es la responsabilidad de cada uno. Pero la hemeroteca no engaña. Recuerda que las primeras medidas a nivel nacional no se tomaron hasta un mes después de esa suspensión del MWC. En casa tomamos las precauciones que ya parecían lógicas pese a que algún gurú las negaba y se reía de ellas; bueno, de hecho, hay quien sigue mintiendo con esto y no le pasa nada… No había miedo pero, en realidad, uno teme más por su familia, por los amigos, por las personas más vulnerables por ciertos motivos…

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Visto lo visto, José Luis, puede que sea mejor centrarse en el presente y no mirar mucho más allá, porque parece una osadía hacer planes a medio o largo plazo. Por mi profesión hay que seguir adaptándose al mundo digital y a las múltiples vertientes que éste ofrece; también, como sabes, soy entrenador de baloncesto, y ojalá cuando vuelva cierta normalidad pueda regresar a ese mundo que me apasiona y al que ya estoy echando de menos. Y hay otras cosas en mente, pero mejor esperar la evolución de todo esto para ver cómo y cuándo esos proyectos se pueden abordar aunque, en realidad, el principal plan es intentar contribuir a que los míos estén bien, que no les falte de nada y, sobre todo respecto a mis hijos, ayudarles en todo lo posible con el colegio y demás, que es un tiempo muy diferente y complicado para ellos también aunque la capacidad de adaptación de los pequeños siempre sea muy buena.

 ¿Qué es lo que has echado de menos en estos once meses que llevamos pandémico?

Evidentemente lo que más he añorado es estar con mi familia, con mis padres y con amigos, con esa normalidad tan deliciosa; también poder hacer deporte sin limitaciones, moverme por nuestra maravillosa provincia (ha habido -y hay- restricciones que no tienen ningún sentido) y saborear cada rincón de Huelva como intento hacer cada vez que se puede; y qué decir de esos partidos del Recre con sus previas, viajar (el Decanosiempre es una muy buena excusa para ello); echo de menos el baloncesto (no pude ni terminar la liga con el equipo al que entrenaba)… Pero viendo lo que ha pasado mucha gente en relación a la salud y al trabajo en realidad da mucho pudor quejarse de algo, la verdad.

¿Cómo ves la situación de Huelva?

A mí Huelva me recuerda a ese jugador que tiene unas cualidades increíbles y que domina todas las facetas del juego pero que, por uno u otros motivos, gente de su propio equipo le impide salir a jugar y triunfar tanto como debería. Por mi profesión, y llevo ya unos cuantos años en esto en distintas parcelas, conozco a muchísimos políticos muy buenos, extraordinariamente buenos, que habitan en partidos políticos muy diferentes y de todo el espectro. Echo de menos la valentía de esos políticos para dar un golpe en la mesa, no hacer tanto seguidismo de su partido y mirar, de verdad, por el interés de su tierra, aunque les cueste el puesto decir las cosas altas y claras. Huelva lo tiene todo: una relevancia histórica sin parangón en varias vertientes, un paisaje diverso y único en España, gente capacitada, singularidades en mil facetas, una gastronomía inigualable…

Y es verdad que hay que exigir a los políticos, pero también nos tenemos que exigir a nosotros, que somos los que les ponemos ahí. Se ha demostrado que cuando en Huelva vamos todos a una se consiguen cosas impensables, así que hay que repetir eso mucho más a menudo en todos los ámbitos. La situación que deja la pandemia es otro socavón en el camino, más grande aún. Se va a necesitar mucha inversión para recuperar este tiempo perdido. Cuando las cosas iban bien las inversiones no llegaban; cuando hay crisis económica, tampoco; ahora con el solar que está dejando la pandemia… Lo del AVE, por ejemplo, tiene delito, porque esté el que esté arriba dicen que avanza y no, ahí no se avanza nunca. Hay que tener memoria para todo.

¿Qué es lo que más te ha disgustado de estos meses?

Se ha querido dejar en el olvido a miles de muertos, hay gente que se ha dedicado más a enfrentar, a dividir y a acusar al de enfrente que a intentar solucionar este gravísimo problema. No se puede olvidar lo que han sufrido nuestros mayores de forma especial; muchos de ellos han muerto abandonados ante la ausencia de ayuda sanitaria como debería, por falta de previsión o por incompetencia. Hay testimonios de esa infamia que son estremecedores, realmente terribles. También fastidia comprobar cómo ciertos gurús con buena prensa hayan engañado y mentido a sabiendas (lo han reconocido ellos mismos) y aquí siga sin pasar nada y, si eso se critica, a uno le tildan de no sé qué.

No soporto el sectarismo, la radicalidad, ciertos tics de intento de control de todo sorprendentemente aceptados –y hasta justificados- por supuestos adalides de la libertad. Duele oír que ya se había vencido al virus, que se iba a salir más fuertes y demás cuando se sabía que, ni de lejos, eso iba a acontecer así. Duele ver la poca ayuda dada al que vive de un pequeño comercio y le han obligado a cerrar durante tanto tiempo su negocio mientras hay gastos multimillonarios en otros temas realmente secundarios en este momento… Son demasiadas cosas las que esta pandemia ha dejado bien claritas.

¿Qué te parece la actuación de los políticos en general ante esta pandemia?

Como te decía, y sé que generalizar es injusto porque, además, muchos se desviven por hacer todo lo posible por la gente de su pueblo o de su ciudad, ‘grosso modo’ es para que la gente tome nota de muchas de las actuaciones de los responsables de la gestión. Que se analice la hemeroteca, que se valoren los resultados, cuáles eran las preferencias de unos y otros en una situación tan crítica… y ya que cada uno saque sus propias conclusiones.

 ¿Cómo ves la situación del Recre deportiva e institucionalmente?

Lo deportivo, aunque aún está a tiempo de enderezarse el rumbo, es muy preocupante, y más siendo ésta una temporada tan difícil y tan crucial. Hace poco escribía que el esfuerzo hecho tantos años atrás por los fieles y por la ciudad merece otra cosa bien distinta a lo que se ha visto los últimos meses sobre el césped.

En cuanto al estado de la institución… es todo muy complicado. Me voy a extender un poco pero quiero explicarme bien. Yo, en esto, no soy objetivo porque el Recre es mi pasión, pero intento ser coherente con mi razonamiento. Se trata de un Bien de Interés Cultural, es el único club de fútbol de España catalogado así y por algo será, digo yo, así que imagino que a todos esos que se les llena la boca en Huelva exigiendo defender la cultura “de forma extrema y hasta las últimas consecuencias”, defenderán asimismo la pervivencia de esta seña de identidad deportiva y cultural sin la que no se entiende la Huelva contemporánea, se quiera o no reconocer esto. Pocas cosas unen a Huelva como el Recre en sus buenos momentos, pero es que hasta en los malos también, como vimos hace muy pocos años.

Ya comprobamos lo que genera a su alrededor hasta estando con cientos de problemas y en Segunda B. Ha logrado casi 11.000 abonados en esta categoría, lo que proporcionalmente a la población de Huelva es una auténtica barbaridad y si lo comparamos con otros clubes en otras ciudades mayores y hasta en categorías superiores ni te cuento.

El Ayuntamiento, encabezado por Gabriel Cruz, fue valiente con la expropiación porque esto no tenía otra solución con el otro ‘gestor’, como también fue valiente en su tiempo con Pedro Rodríguez en otras circunstancias muy difíciles. Ahora hay que seguir intentando poner en regla todo, que aún falta bastante, pero creo que se está en camino. Si se vende, que sea a las manos adecuadas y no lo que pasó en el último traspaso de poderes a manos privadas, que de ahí vienen muchos de los grandes males. Yo, de verdad, alucino cuando hay gente que echa la culpa al Recre de todos los problemas de Huelva, como si estos no existieran de toda la vida.

Son los mismos que callan ante ciertos gastos y despilfarros increíbles de administraciones y de otras ciudades y provincias, por no hablar de otras comunidades, que eso lo ven con total normalidad. Pero que se garantice la supervivencia un BIC como el Decano (título por el que tanto suspiran otros, qué tendrá tal honor), les parece horroroso a algunos. Mejor en otro sitio la demagogia, hombre, que el problema del paro, de salud, de las infraestructuras, etc., en Huelva no los ha provocado nunca el Recre y no se dejan de solucionar por él. Y que se analice lo que el Recre le dio a la ciudad desde su creación, los terrenos que regaló, lo que le hicieron con el caso estadio, los sentimientos que genera, la promoción que da a esta tierra… A ver si al final en la cuenta igual sale a deber muchas más cosas aún al Club. Siempre con su fiscalización exhaustiva, evidentemente, pero al responsable de un BIC hay que exigirle que mantenga vivo ese BIC. Hubo una sentencia judicial el año pasado que dejaba eso clarísimo, pero se ve que alguno la pasó por alto y no la leyó, misteriosamente.

Viendo lo que se hace por ahí fuera, y con lo castigada que está Huelva en todo, con el ataque que recibe a su historia, a su tierra, a sus símbolos… que haya quien tire piedras contra nuestro propio tejado... En fin. Y luego están los que hoy ven mal que el ayuntamiento sea el dueño pero hace poco decían que era magnífico que El Club fuera municipal. Eso ya es de camisa de fuerza, directamente. El Recre ha metido a 22.000 personas en su estadio en los peores momentos, la campaña de salvación demostró lo que importaba, que Huelva no quería perderlo de ninguna de las maneras... Si hay gente dispuesta a enterrar a uno de los símbolos de los que de verdad puede presumir Huelva (ya digo que ser el más antiguo está cotizado, que miren las ganas que tienen otros de serlo), allá ellos. Yo intentaré siempre poner mi granito de arena para que eso no sea así.

¿Qué significa para ti el Recre?

Siempre he dicho que querer al Recre es, para mí, una forma de querer a Huelva. Soy hermano de la Esperanza, pero no soy experto en Semana Santa, no soy rociero, ni cintero, ni carnavalero, ni un loco del cine iberoamericano… aunque admiro todas esas manifestaciones por engrandecer mi tierra. De mi familia heredé esto, el cariño por el Decano del fútbol español, por una parte del escudo y de la historia de Huelva. Cada uno tiene su pedrada y ésa es la mía (y la de los míos). Mis hijos se desviven por su Recre desde que nacieron, a mi mujer (casualidades de la vida) la conocí en un Trofeo Colombino, mis padres son fieles hasta la extenuación –mi padre jugó en la cantera del Decano y cuenta con orgullo cómo ya iba con mi abuelo al Velódromo-, tuve la suerte de escribir un libro del Recre cuya portada se ha transformado en monumento a la afición, profesionalmente me ha hecho vivir momentos inolvidables (aquella final de Copa…) y, como aficionado, ni te cuento: me mata y me da la vida, como a toda la gran familia albiazul. El Recreativo me ha hecho conocer a amigos espectaculares… Es uno de los ejes de rotación de mi vida y me temo que así seguirá siéndolo siempre.

¿Te gustaría ser de los primeros en vacunarte?

A este paso, a ver cuándo llegan las vacunas para todos, porque ésa es otra historia… Me gustaría vacunarme cuando me toque, sin más. Hay mucha gente que la necesita muchísimo antes que yo, desde luego.

¿Cómo valoras el papel de los medios de comunicación en estos meses pandémicos? 

Creo que ya cité algo antes al respecto: prefiero diferenciar al periodista honesto y honrado del vocero y, tristemente, suele haber mucho de esto último en los medios, que responden a un accionariado, a ciertas subvenciones… y claro, el dinero manda pero, aún así, hay excepciones sensacionales, profesionales que no se callan aun sabiendo que les puede traer problemas decir lo que dicen en el marco en el que lo dicen. Y hay periodistas ‘independientes’ realmente buenos, de diferente ideología, pero nada sectarios, y eso es lo mejor, según mi forma de entender esta profesión. Repito: la hemeroteca no engaña y, con esta pandemia, menos. Ahora ya está en cada cual el estómago para aceptar o no lo que recibe. Y hay muchos con estómago para soportarlo todo, lamentablemente.

¿Y el de las redes sociales?

Pueden ser un laberinto pero, como en el tema político, está en la responsabilidad individual de cada uno saber comparar, valorar y elegir lo que se recibe. Además, sirven para todo; con esta catástrofe han valido para poner encima de la mesa asuntos que a algunos no les interesaba, promueven la concienciación bien entendida, la información, la formación, incluso para sacarnos ciertas sonrisas, que mira que es necesario eso en este tiempo. Lo dicho, sabiendo seleccionar, las redes son sensacionales para ciertas cosas. El que sólo las use para seguir a un partido o un líder por borreguismo y repetir ciertas consignas como cacatúa, sea de izquierdas, de derechas, de centro o mediopensionista, él sabrá. Bien utilizadas pueden ser muy útiles hasta en estos momentos. Hay perfiles de historia, ciencia, medicina, deporte, etc., que a mí, particularmente, me encantan. Y, encima, las redes permiten acercarnos y conectar con  personas lejanas con las que, de otra forma, jamás podríamos interrelacionarnos, así que no hay que demonizarlas tanto, entiendo yo.

Juanma, que me ha encantado el ratito que hemos echado de "cháchara", pero aquí está el final, pero claro, si quieres añadir algo más, hazlo.

Déjame darte las gracias, José Luis, tanto por acordarte de mí para este espacio, del que soy fiel seguidor como lo soy de todo lo que haces desde hace años, como por ofrecer en este rincón tanto puntos de vista de gente muy variada y muy diferente, algo que, transmitido con respeto y educación, siempre enriquece a cualquier lector.