viernes. 24.05.2024
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José Luis Toral: "Di Stéfano me dijo: 'ojalá cuando llegue al cielo encuentre un balón"

El periodista de RNE, José Luis Toral, visita hoy la sección 'Entrevistas en tiempo de pandemia'
José Luis Toral: "Di Stéfano me dijo: 'ojalá cuando llegue al cielo encuentre un balón"

Me llena de satisfacción que se acerque hoy a esta serie de entrevistas en tiempo de pandemia el periodista José Luis Toral Velasco al que conocí hace poco más de un lustro, cuando vino a La Palma del Condado a presentar la gran gala del deporte de la Asociación Onubense de la Prensa Deportiva. Desde entonces mantenemos una buena amistad de la cual me congratulo.

Toral estudia periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, donde se gradúa en 1996. Trabaja como responsable de comunicación en varias empresas de transportes y telecomunicaciones, hasta que en el año 1999 realiza el Máster de Radio de RNE, lo que le permite comenzar a trabajar en el medio de comunicación público desde el año 2000.

Nuestro invitado de hoy es de esas personas entrañables que te encuentras en la vida, cordial, servicial, optimista por naturaleza, aunque a veces pueda parecer lo contrario, alto sentido de la amistad, enamorado de su profesión  y desde luego, eso que por aquí abajo llamamos muy buena gente.

Actualmente es el presentador de deportes en el Informativo Territorial de Madrid en la 1 de TVE, junto a Marta Jaumandreu, a quien sustituye cuando ella no presenta. Antes fue director y presentador de Tablero Deportivo y Radiogaceta de los Deportes en Radio Nacional de España. Fue Subdirector de Deportes en la cadena pública y Director de 'Zona Mixta' en el Canal 24 horas. Comenzó haciendo información internacional en Radio Exterior de España.

Cuando me pongo en contacto con él para echar un ratito de charla y que los lectores de Diario de Huelva conozcan la opinión de este prestigioso compañero, con la amabilidad que le caracteriza acepta y este es el resultado:

P. -¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo? 

R. - Veo restaurantes llenos en su interior y siento desconfianza. No me termino de creer que la pesadilla haya pasado. Llamadme cenizo, pero me preocupan las mutaciones del virus. Ni había que pasarse con el confinamiento, ni hay que pasarse ahora al desmadre absoluto. Soy optimista, pero contenido.

P. - ¿Crees que durará mucho esta pesadilla de pandemia?

R. - Dependerá en gran parte de nuestro comportamiento y del tino de los que toman las decisiones. No dudo de nuestros científicos ni de nuestros sanitarios.

P. - ¿Cómo cambiará la vida tras la pandemia y sobre todo el mundo del deporte?

R. - Creo que en el mundo del deporte ya hemos comprobado que la pandemia quizá nos haya dejado más tocados que a otros. El deporte no es ajeno a los problemas económicos del resto

de la sociedad. Olímpicos que no han sacado medalla…O el caso de Messi y otras estrellas que se fugan de nuestra liga. Aunque para explicar lo del argentino hay que buscar otras razones,

como la mala gestión, no sólo la pandemia.

P. - ¿Has pasado miedo en algún momento? 

R. - En primer lugar, pasé miedo por mis padres y familiares. Después, preocupación cuando dimos positivo en casa y desconocíamos cómo nos afectaría el virus. Por suerte, lo superamos con pocos síntomas y secuelas.

P. - ¿Qué te ha parecido la labor de los políticos en general ante esta pandemia? 

R.- Sin entrar en bandos, diría que, en general ha sido mala su actuación. Lo siento, pero es lo que pienso. Generalizar es injusto siempre, pero creo se han preocupado más de buscar eslóganes, antes que soluciones. En su descargo, debo decir que nadie estaba preparado para este “tsunami”. La tarea no era nada fácil.

P. - ¿Qué papel crees que han jugado los medios de comunicación y redes sociales en este último año y medio? 

R.- Los medios hemos dado lo mejor de nosotros, aunque hemos cometido también errores.

En mi caso, después de años dedicados al periodismo deportivo me tocó hacer piezas políticas y sociales, porque en mi área hacía falta. Había personas confinadas por culpa del virus.

Fuimos servicio esencial, y algunos compañeros no sólo se la jugaban para ir a Torrespaña, donde también hubo algunos casos, sino que además entraban en hospitales y UCIS. Recuerdo

ese recorrido distópico, con la M30 y otras calles de Madrid vacías de coches, tampoco olvidó el ambiente obsesivo por limpiar el ordenador, la mesa del estudio con desinfectante…Me daba el maquillaje solo (con resultados mejorables). Unos medios se han pasado de sensacionalistas, otros de no contar historias de la gente que estaba sufriendo esta tragedia… Se me caían las lágrimas viendo a nietos despedirse de sus abuelos por dispositivos que facilitaban algunos hospitales a los enfermos…Queremos pasar página rápidamente, pero

sospecho que el trauma colectivo que esto nos ha dejado es tan brutal como difícil de cuantificar.

P. - ¿Qué proyectos tienes cara al futuro? 

R. - Vivo al día. Es la gran lección, o al menos una de las lecciones que la COVID nos deja. Aferrarnos al presente, a cada minuto, a nuestra familia, nuestros amigos de verdad…Tener

tiempo de calidad con ellos, sin prisas. Mi único proyecto es sacar adelante la información con la mayor calidad posible en TVE, tratando de hacer equipo en el Informativo de Madrid, donde

trabajo.

P. - ¿Qué recuerdos guardas de las veces que has estado en Huelva y lo que más te sorprendió? 

R. - ¿Me publicaríais la respuesta si dijera que malo? (carcajadas) La respuesta es 'magnífico'.

Viajé a Huelva por motivos profesionales y el trato fue de diez. Fui a hacer un trabajo y volví con nuevos amigos. Algo parecido en las vacaciones. Por h o por b siempre que fui a Huelva,

conocí personas extraordinarias. Mis tíos Julia y Ángel pasan todos los veranos enteros en Mazagón. Siempre que vamos allí nos sentimos en familia con el grupo de amigos que se ha

creado, unos de la tierra y otros de fuera. Una de las ventajas de ir de vacaciones a Huelva, con respecto a otros sitios, es la “vida social”. El onubense es hospitalario, de corazón, no de “boquilla”. Entre las cosas que más me gustan están las playas, la gastronomía, etc. Pero mejor no airearlo demasiado, que luego se me saturan mis rincones favoritos.

P. - ¿Qué significa el periodismo para ti? 

R.- Una forma de vivir. Una vocación por querer contar la verdad. Un esfuerzo diario por vivir ajeno a presiones, a grupos de poder, a partidos políticos, a clubes… Quise ser periodista para

contar la verdad, aunque ésta fuera incómoda. Ya en el periodismo deportivo entendí que había que entretener casi tanto como informar. Si eres riguroso, si sólo cuentas las noticias muy contrastadas, llamarás menos la atención, pero las personas que te siguen se fiarán de ti.

P. - ¿En qué medio te encuentras más cómodo para trabajar? 

R.- Aunque he trabajado algo en prensa escrita, la radio es mi medio natural. Ahora llevo cuatro años en TVE y trato de aprender y mejorar cada día.

P. - ¿Cuáles son tus mejores y peores recuerdos profesionales? 

R.- Los mejores son interminables: las entrevistas con Nadal en Londres (a punto estuvimos de hacerla en el tejado de un hotel, al final fue en la corresponsalía), con Gasol, Xavi, Iniesta, Ramos, Carolina Marín, Sandra Sánchez, Mireia, David Cal (con medallas colgadas al cuello), Craviotto, contar la final del Mundial que ganó España en el Soccer City, en Sudáfrica…También preciosos momentos con deportistas paralímpicos, a  los que admiro casi más que a ningún otro… el buen rollo reinante en los tres Juegos Olímpicos que viví in situ… Los buenos ratos de risas, en emisión, con compañeros fantásticos. Algunos compañeros llevaban el humor al límite de lo que hoy día se permite y pensaba cada día “me van a echar”. Inolvidable la rueda de prensa del Dream Team, en los JJOO Pekín 2008. No existió. El jefe de prensa dijo: entrevistad a quien queráis. Y me dejaron hacer unas pocas preguntas a… Kobe Bryant y a Lebron James, imaginaos lo que eso supuso para un jovenzuelo (entonces).

Hace tres años, me propusieron hacer un programa de deportes en el Canal 24 horas y allí entrevistamos a Ruth Beitia y a Javier Fernández con motivo de su retirada. La karateca le hizo un kata enfrente de la cara del patinador. La talaverana es pequeñita pero cuando grita te hiela la sangre.

Lo peor, cuando nos tocó contar en directo los atentados de París. Íbamos a narrar un partido de fútbol y acabamos retransmitiendo el horror de una masacre, gracias a la ayuda de nuestras corresponsales. De la etapa de Radiogaceta de los Deportes, además de las entrevistas a grandes protagonistas (especial recuerdo a Pau Gasol, Fernando Alonso) no olvido el homenaje que le hice a Juan Manuel Gozalo. Llamé a Ángel Nieto, Indurain, Nadal, Rajoy, Rubalcaba…En una hora de programa aparecieron todas las estrellas del deporte, y las personalidades en aquel momento del país. Hubo lágrimas, pero creo que estuvimos a su altura. También muy emotivo el homenaje a Ángel Nieto en el Canal 24 horas, con parte de su familia y amigos en el estudio. Jamás olvidaré lo mal que me lo hizo pasar Di Stéfano. Habíamos quedado en su despacho en el Bernabéu para entrevistarle. Pero ese día no estaba con ganas y empezó muy malhumorado y contestando con monosílabos. Pero poco a poco fue entrando. Al final acabó emocionado, recordando cosas y diciendo algo así como que ojalá al llegar al cielo se encontrara con un balón. Aunque el peor recuerdo es la muerte por covid de Chema Candela, amigo y compañero de la radio.

P. - ¿Quiénes han sido o son tus referentes? 

R.- En la vida, mis padres, y en general, mi familia. En el periodismo, Luis del Olmo, Iñaki Gabilondo, Julio César Iglesias, Gozalo y Chema Abad (con los que trabajé). Maestros y referentes de los que espero haber aprendido algo.

P. - ¿Cómo fue tu niñez y qué soñabas ser de mayor?

R.- Era un chico tímido en Carabanchel, en una familia de clase media, en unos años en los que la droga podía con todo (teníamos un poblado chabolista al lado de casa). Nos entreteníamos jugando al fútbol en la calle, montando en bici y siguiendo a los yonquis o huyendo de ellos. Pasábamos el día en la calle y apenas pasaban cosas. O no nos enterábamos. Por suerte, mi familia y mi colegio (San Viator) pudieron salvaguardarnos de ese entorno. Soñaba con ser como Félix Rodríguez de la Fuente (me formé para ello en la Universidad Politécnica) o con escribir novelas.

Tocayo que me ha encantado echar este ratito de charla contigo, que te espero la próxima vez que vengas por Huelva y ya sabes a ponernos de mariscos "como a nadie le importa".