jueves. 08.12.2022
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Cayetano Santana: "Mi libro 'Las mujeres imposibles' contiene el retrato de mujeres ideales, fuertes y libres

La primera novela publicada por este lepero amante de las letras. Una obra en la que se mezclan filosofía y vida, acción y reflexión, humor y erotismo, junto a lo cotidiano
Cayetano Santana: "Mi libro 'Las mujeres imposibles' contiene el retrato de mujeres ideales, fuertes y libres

Cayetano Santana, nuestro entrevistado de hoy, es natural de Lepe. Realizó sus estudios universitarios de Filosofía en Sevilla y en la actualidad ejerce de profesor, lo que compagina con su vocación de escritor.

Ha hecho incursiones juveniles en la poesía con algún libro de poemas inédito, en el ensayo, así como en el mundo del periodismo pues dirigió durante varios años la publicación mensual de su localidad. Para él, el periodismo representó una escuela que le curtió en una escritura pegada a los hechos, y supuso, además, una toma de contacto con la realidad social y cultural que siempre ha agradecido.

Fruto de una inquietud que nunca le ha abandonado, cultiva estos últimos años la novela, pasión que a día de hoy le ha llevado a concluir su tercera novela. Las mujeres imposibles que no es su primera obra. Autor con un alto grado de exigencia ha preferido tomarse un tiempo lento para publicar, ya que no ha querido nunca dar a la prensa una obra, si antes no le satisfacía por completo. Su forma de escribir aspira a cautivar a los lectores que entiendan la literatura como un ejercicio de disfrute y placer no reñido con la palabra inteligente y libre.

Las mujeres imposibles no dejará indiferente a esa inmensa minoría de lectores atentos, dotada como está de un estilo personal en el que se mezclan filosofía y vida, acción y reflexión, humor y erotismo, referencias culturales exquisitas junto a lo cotidiano.

Su obra está llamada a encandilar a quienes buscan en la literatura una fuente constante de inspiración y gozo, además de una ocasión para el enriquecimiento personal.

Dicho todo esto, para que conozcan un poco más a Cayetano, entramos directamente a la entrevista y saber en primer lugar qué opinión tiene de la situación que estamos viviendo.

En principio, me sale decirte lo de Sancho en El Quijote, «cuán largo me lo fiais». Este es un tiempo de incertidumbre y cambios. La pandemia demuestra la fragilidad de un mundo que de remplón se nos ha mostrado con toda su inseguridad, una realidad social y económica bastante frágiles. Nuestras conquistas sociales y económicas, de golpe, se nos muestran descansando sobre una falsa estabilidad. Ante esto, lo más inteligente sería adoptar una actitud realista, abierta a los cambios, que ahora vemos que pueden  golpearnos. Este jodido y tan pequeño virus ha venido a aguarnos la fiesta. De pronto, parece que hemos descubierto aquello de que éramos felices y no lo sabíamos.

En el terreno básico de la economía, esperemos que el paraguas de Europa sirva para enderezar el rumbo, que volvamos a una senda de prosperidad y verdadera mejoría para todos, y que llegue a los más necesitados, pero que no en forma de regalo ni limosna, sin para que sirva de trampolín para un desarrollo real y sostenible.

En lo personal, tengo la suerte de tener salud y trabajo, y de disfrutar del verdadero lujo de cultivar mi pasión por la literatura. No soy de los que piden para sí mismos, pido por aquellos que tengan necesidad de trabajo y salud.

-¿Qué hiciste en tu día a día, durante el confinamiento, dónde y con quién lo pasaste?

-Vivo solo, así que durante el confinamiento me enclaustré conmigo mismo. Afortunadamente, soy de aquellos que, como decía la canción de Moustaki, «no estoy jamás solo con mi soledad». Al menos, por ahora, porque mi soledad es querida, no impuesta. Imagino que me pasó igual que a muchos de vosotros, que la casa se nos hizo mucho más presente, las horas parecían alargarse, un extraño aire de fin de ciclo y de tristeza nos rodeaba... Pero soy activo y llené mi tiempo con trabajo, lectura, escritura, buen cine por televisión, teléfono para estar en contacto con los que nos importan... Yo no suelo quejarme. En esas circunstancias, parecía incluso que me regalaban un tiempo extra para estar recogido. Desde luego, tenía que teletrabajar, pero también podía escribir o, más bien, revisar escritos, pulir y pulir, algo que, sobre todo para quienes somos más bien perfeccionistas, parece no terminar nunca. Yo vivo en La Antilla, así que disfrutaba de un cielo abierto y de un silencio que se podía palpar como nunca, oyendo a los pájaros.

En mi caso, no fue ningún drama el confinamiento, al revés, parecía que me regalasen minutos de cierto aburrimiento, algo que no me disgusta, porque suelo convertir el tiempo libre en tiempo lleno. Convertí mis rutinas en pequeños ejercicios de relajamiento y concentración. Cada uno tenemos nuestras propias estrategias para eso.

-¿Cómo crees que cambiará la vida después de la pandemia y sobre todo el mundo de la cultura?

-Antes hablé de las desastrosas consecuencias económicas y la cultura no vive en ningún mundo separado. Estamos viendo el desastre que supone la pandemia para la difusión de la cultura y para el mundo del arte, del espectáculo, de las ferias, turismo, restauración, museos, todo lo que se sostiene gracias a la presencia de la gente, cuando acudimos como público, pequeño o grande, en grupo o multitud.

Algunos piensan que el mundo editorial, el mundo del libro, sufre menos, porque la gente siempre leerá más cuanto más tiempo libre tenga, pero no se trata solo de algo así como un escritor y un lector a cada lado. También es fundamental el sector de las librerías físicas, de las ferias del libro, de los actos y encuentros. No todo va a ser Amazon o las plataformas de venta a distancia, que se nos quieren imponer. Yo defiendo el papel del librero, de la librería tradicional y del libro en papel; por cierto, un maravilloso invento casi imposible de mejorar.

Ojalá regrese la vida normalizada, esa que me gusta llamar «vida verdadera». Algo que solo ocurrirá cuando exista una vacuna, cuando podamos prevenir contagios porque logremos inmunizarnos. Ojalá sea pronto. Mientras tanto, estamos obligados a reinventar y reinventarnos, de alguna manera. Quienes somos creadores, al menos en mi caso, tenemos que ofrecer novelas que valgan más que el papel que en que están escritas. Si me regalan tiempo, espero escribir mejor de lo que lo haría con menos tiempo.

-¿Has pasado miedo en algún momento?

-Creo que ya he explicado algo sobre esto. En absoluto he pasado miedo. Lo que me da miedo, como a todos, es algo tan real como el sufrimiento. Algo que me duele, y siempre, es el sufrimiento. Sin embargo, al menos en mi caso, no lo he sentido. Mi recuerdo es para aquellos que han podido enfermar o perder a algún ser querido, y además sin poder acompañarlo, sin ceremonia del adiós, en soledad. Y me duelen aquellos que ven que su mundo se trastoca, porque no es poca cosa lo que está cayendo. Es un verdadero y real desastre, una catástrofe. Se dice, con razón, que el miedo es libre. Algo que me lleva a respetar siempre el miedo de los otros, de cualquiera, porque es algo muy personal y subjetivo.

-¿Qué proyectos tienes para el futuro?

-A día de hoy, te podría contar que, lo primero, es que mi nueva novela se publique. La terminé, precisamente, durante el confinamiento. Es una novela distinta a "Las mujeres imposibles". Ahora está fuera de mi alcance, en fase de estudio por algunas editoriales, algo que se toma su tiempo. Cada nueva novela es como una nueva criatura, una gran ventana que se abre. Espero que pronto pueda ver la luz.

Mientras tanto, los escritores cerramos un proyecto y abrimos otro. Actualmente brego en dos frentes. Uno está siempre abierto, es el frente de procurar la mejor difusión de nuestra obra. En mi caso, suelo decir que mi novela "Las mujeres imposibles" ha sido todo un éxito, pero solo en Huelva, todo un auténtico bestseller onubense. Tengo la impresión de que el libro se distribuirá alguna vez a nivel nacional, por ahora no ha salido prácticamente de aquí, algo en Sevilla y poco más. Pero no me quejo, viniendo de abajo, sé que poco a poco irá conquistando lectores. Es una obra muy peculiar que alcanzará a muchos que apreciarán su tono especial, un libro fuera de modas, algo parecido a un libro de fondo de biblioteca.

Y el otro frente es el que se abre cuando se acaba una novela y empiezas a escribir otra. Aunque, en mi caso, ahora mismo no sea exactamente así, porque estoy escribiendo un libro de lecciones introductorias de Filosofía. Durante mi trabajo como profesor he acumulado un cierto bagaje filosófico que quiero llevar a un amplio público lector. Se trata de un nuevo reto personal, un difícil reto. Espero poder superarlo, pero no se sabrá hasta después de un buen porrón de meses. Escribir es una tarea lenta y fatigosa, aunque a veces pienso que en mi caso diría que se ha convertido casi casi en necesaria.

-¿Qué es lo que has echado de menos en estos seis meses que llevamos pandémico?

-Podría decir que todo, porque nuestra vida se ha visto alterada, desde la mascarilla, al aforo, al contacto normalizado... Así que muchas cosas. Algunas presentaciones, algunos actos, viajes, encuentros, que no ha sido posible realizar. Pero, ya te digo, no pienso mucho en mí, pienso en la puñetera crisis que afecta a muchas familias, hombres y mujeres, que han visto su realidad alterada. Eso es lo que echo de menos.

-¿Cómo "venderías" Huelva para atraer inversores y turismo?

-Bueno, esta pregunta tiene un poco de trampa, porque no se trata de vender, ni necesitamos “compradores”. Sé que te refieres a la promoción, y ahí, afortunadamente, tenemos nuestra idiosincrasia: paisajística, gastronómica, cultural y humana. Por supuesto, Huelva no va a ser las Baleares ni Málaga, tenemos mar, frontera con Portugal, Doñana y el Andévalo y la Sierra. No se trata de ser lo que no somos.

Ahora mismo, lo que me importa más son las consecuencias del terrible incendio de Almonaster. Esas 12.000 hectáreas, eso sí que tenemos que saber “negociarlo”, es vital recuperar ese patrimonio natural y que esos pueblos, que forman parte de lo que se ha llamado la España vaciada, tengan carreteras y servicios de todo tipo, capaces de retener y llamar a los jóvenes. En la Costa, que es donde vivo, deberíamos mejorar casi todo, la limpieza, las zonas de acceso al mar, respetando el litoral virgen que nos queda, cuidar la restauración, ofrecer más calidad, un saber hacer las cosas mucho mejor en el tema turístico y de restaurantes. También echo de menos una oferta cultural que se ha visto suspendida, pero que podría seguir ampliándose y mejorándose. Todo es importante, la depuración de las aguas residuales, respetar las playas, una urbanización inteligente. Uf, la pregunta es demasiado general.

A mí me encanta este rincón donde vivo, un rincón que tiene a Huelva capital y a Ayamonte, Isla Cristina y Lepe como sus puntos cardinales. Es mi pequeño país, donde me encuentro muy a gusto. Así que no soy de los que lloran y se lamentan sin parar. Esa actitud nunca es positiva.

-¿Crees que si siguen los rebrotes, ¿volveremos al estado de alarma?

-No me gusta opinar por opinar. Lógicamente se trata del difícil equilibrio entre salud y economía. El virus impone sus dictados, pero la gente tiene que vivir, trabajar, abrir sus negocios, producir, consumir y relacionarse. Ante todo, espero que seamos muy conscientes, muy disciplinados, que no olvidemos el peligro, que nos cuidemos y nos respetemos. De esa manera, nos hacemos responsables, co-responsables y todo nos irá mejor. Que volviera el estado de alarma sería la peor noticia, ya que significaría que no hemos controlado la propagación del virus. No es asunto solo de criticar a los gestores políticos, todos tenemos que contribuir para que eso no ocurra. Y según se nos dice es la aglomeración del ocio nocturno y las grandes reuniones, o lugares tan golpeados como las residencias o fábricas, donde habría que poner el acento. Personalmente, en una terraza bien ordenada o en una pequeña librería, con higiene y entrando por turnos, ahí no veo tanto peligro. La vida tiene que seguir, hasta que encontremos el antídoto, la vacuna.

-Háblanos de tu novela "Las mujeres imposibles". ¿Qué te ha llevado a editarla?

Mi novela es el fruto de toda una vocación literaria que me ha acompañado desde siempre. Es mi primera novela publicada, pero no la primera que he escrito. La primera decidí guardarla, por mi nivel de autoexigencia personal.

He publicado Las mujeres imposibles, la he dado al mundo, tras asegurarme de que tenía un valor por encima de lo normal, quiero decir, que no me apetecía publicar por publicar. Mi novela, tengo que decirlo y no es inmodestia, es un libro singular, pensado para encandilar a los lectores que buscan libros que transmitan, libros que les seduzcan, que les hagan disfrutar y a la vez reflexionar. No soy yo el indicado para hablar de mi obra. De "Las mujeres imposibles" se ha dicho ya mucho y bueno. Hay estupendas reseñas, por ejemplo, de Juan Carlos de Lara o José Luis Piquero, ambos poetas, y también de Ángel Vahí o Julia Arjonilla, colegas de armas filosóficas. También de páginas especializadas como Forolibro, Alquibla, Anika entre libros, Lecturalia, entre otras, que le han dedicado  análisis y comentarios. Todo eso decidí ir recogiéndolo en mi propia página web, www.cayetanosantana.es.

Pero respondiendo mejor a tu pregunta, lo que me ha llevado, al menos en mi caso, a publicar ha sido escribir para los demás. No entiendo la escritura como un desahogo personal, como la forma de auto-no sé qué. En mi caso, es el ejercicio creador de un universo literario en cada obra, con el cual aspiro, nada más y nada menos, que a ser  universal, es decir, dicho en román paladino, que pueda llegar a todos y a cualquiera.

Desde luego, y esto es indudable, en mi obra se reflejan Huelva y Andalucía y España, pero con la mejor vocación de nuestra tierra, la que aspira a la universalidad.

-¿Dónde se puede adquirir tu libro?

"Las mujeres imposibles" no está disponible en todas las librerías todo el tiempo. Es un libro que está esperando la apuesta por una distribución general. Por eso, te diré que está en algunas librerías de Huelva, como Siglo XXI y Saltés; en librería La Parada de Punta  Umbría, en Badi en Corrales, y en Sevilla está en librería Reguera y Padilla.

Está también en Lepe en todas, en Montlú de Isla Cristina, Novel de Ayamonte, en Serrano de Cartaya, en La Taberna del libro de Moguer, en Quevedo de La Antilla, y poco más. También está en Amazon, en versión papel o formato electrónico.

Espero que mi nueva novela tenga un editor activo y fuerte, que se distribuya por toda España, de ese modo, quizá "Las mujeres imposibles" alcance una especie de renacimiento y nueva vida, digamos, ya nacional. Desde luego, en Huelva va camino de ser un éxito absoluto (para ser una novela de un escritor desconocido, claro).

Muy interesante ha resultado esta charla que hemos mantenido. Estamos llegando al final de la entrevista. Cualquier otra otra cosa que quieras decir.

Quiero agradecerte esta entrevista y mandar un mensaje de ánimo a todos, que no bajemos la guardia, que sigamos unidos y comprometidos con una tarea que es colectiva, como la salud pública y el desarrollo de todos. Creo que la pandemia no pasaría en balde si extraemos algunas lecciones que nos permitan ser mejores, ganar en resiliencia. Y, por supuesto, que nos lleven a apreciar que lo más valioso que tenemos cada uno de nosotros es que todos somos, al menos en parte, creación nuestra. Humildemente, espero que mis libros, presentes y futuros, ayuden a las personas a embellecer sus lecturas, a conocerse mejor, a crecer como individuos.

Solo una cosa más, mi libro tiene un título que puede llamar a engaño. Esas mujeres imposibles son mujeres ideales, fuertes y libres. Es un homenaje a las mujeres. Afortunadamente, la mayoría de mis lectores son lectoras, y eso es un orgullo para mí.

Muchas gracias.

Cayetano Santana: "Mi libro 'Las mujeres imposibles' contiene el retrato de mujeres ideales, fuertes y libres