viernes. 12.07.2024
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Ana Peláez: "He logrado mi sueño de niña, tener negocio propio"

Se asoma hoy por esta ventana pública Ana del Rocío Peláez Jiménez, onubense y de padres y abuelos almonteños. 
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Ana Peláez: "He logrado mi sueño de niña, tener negocio propio"

Se asoma hoy por esta ventana pública Ana del Rocío Peláez Jiménez, a la que conozco desde hace un montonazo de años, cuando sus padres pusieron una tienda para animales en la calle Marina de nuestra capital, concretamente la Pajarería Manolín. 

Persona de fácil sonrisa, observadora, conversadora, amante de los animales, servicial, cariñosa, lista, trabajadora, rociera por los cuatro costados, empática, sociable, amiga y buena gente. 

Nuestra protagonista de hoy, nació en Huelva, de padres y abuelos almonteños, por lo que echó sus primeros dientes entre la capital, Almonte y El Rocío, una vez que acabó sus estudios trabajó en un negocio familiar hasta que hace unos 6 años se trasladó a la región murciana, donde ha estado un lustro prestando sus servicios profesionales. 

Cuando le propongo esta entrevista se toma su tiempo para que podamos realizarla, pero una vez que nos ponemos se abre y con toda la sinceridad y la amabilidad que le caracteriza empezamos así:

P. - ¿Qué opinión tienes de la situación que estamos viviendo? 

R. - Situación un poco rara, no sabría como explicarme, pero no lo veo claro. Aparentemente está todo bien, pero respecto a la economía, no está como antes de la pandemia y eso se nota. Pero bueno, es lo que nos toca. 

Con sus creaciones
Con sus creaciones

P. - ¿Cómo crees que ha cambiado la vida tras la pandemia? 

R. - Parecía que después de la pandemia se iba a cambiar a mejor, simplemente por lo que se había vivido. Observándose que muchas personas lo estaban pasando muy mal, pues lo único que entraba en la casa para el sustento familiar era el trabajo y no se podía salir a la calle para currar, pues muchas familias lo pasaron mal. Ya se ha ido superando todo afortunadamente. Yo me quedé días antes de la pandemia en paro y luego no encontré un trabajo. Tuve la esperanza que iría a mejor, pero no fue así durante mucho tiempo, y no había empatía para ponerse en el lugar de las personas que habíamos perdido el trabajo. Pero bueno, eso ya forma parte del pasado. 

P. - Has pasado miedo en algún momento? 

R. - Si es por la guerra, la verdad es que no. Pero durante la pandemia sí tuve muchas inseguridades, pues no sabía que me podría pasar al estar a 800 kilómetros de Huelva, de mi familia, sin trabajo, sin dinero y sin tener forma de salir de allí, pero tuve la suerte de tener una familia "elegida", de corazón, que me apoyaron y nunca me sentí sola, a pesar de la lejanía. 

En su negocio de Huelva
En su negocio de Huelva

P. - ¿Qué proyecto tienes cara al futuro? 

R. - Mi proyecto era tener mi propio negocio y ya lo he conseguido. He montado una tienda de manualidades y artesanía en la Isla Chica, concretamente en la calle José Fariñas, 39. Llevo un mes en el negocio y estoy muy ilusionada, esperando y deseando estar aquí muchos años. 

En artesanía tengo complementos para flamencas, como pendientes, peinetas, flores, mantoncillos... Vamos todo lo que se lleva a cualquier romería, menos el vestido en sí. 

Además cuento con varias técnicas de manualidades que son muy interesantes y que invito a todas las personas a que vengan a verlo a la tienda. 

P. - ¿Qué significa para ti Huelva?

R. - Huelva es la tierra donde he nacido, me he criado y cuando estoy fuera de ella es de verdad cuando te das cuenta de lo que has dejado atrás. Si ya de por si, se aprecia y se quiere esta vieja Onuba, cuando estas lejos de ella es cuando más se añora. A mis compis de trabajo a 800 kilómetros de distancia, las tenía locas de cantarles sevillanas de Huelva, aunque no soy muy de cantar, pero se me venían a la mente y las entonaba y eso me reconfortaba.

En El Rocío, con sus padres
En El Rocío, con sus padres

P. - ¿Progresa Huelva adecuadamente? 

R. - Vamos a ver como te explico esto. Yo entiendo que Huelva no progresa como debiera, sobre todo para los que no tenemos coche y nos gusta viajar a otras ciudades. Antes había autobuses directos a Córdoba, Granada, Málaga... Ahora hay que ir si o si a Sevilla antes. No hay otra forma. 

Del tren no quiero ni hablar, en este aspecto vamos mucho peor, las infraestructuras viarias dejan bastante que desear. Mucho decir que se utilicen los transportes públicos para viajar, pero no lo ponen fácil. 

En cambio, el trasporte público de Huelva ha cambiado mucho y para bien. Todo hay que decirlo. 

Con la familia en la Madre de las Marismas
Con la familia en la Madre de las Marismas

P. - ¿Tienes muchas vivencias rocieras?

R. - ¡¡ufff!! Un montonazo. La principal el haber vivido mis primeras 30 romerías en familia. Mi Rocío siempre ha sido familiar. He hecho caminos con reuniones, con hermandades... , pero lo que es el Rocío siempre ha sido en mi casa, con mis padres, mis hermanos, mis tíos...

Ir a visitar a la virgen en su ermita siempre ha sido muy especial para mí, también el subirme de pequeña en la marquesina para lanzar flores a la reina de las marismas, momentos inolvidables. Son muchísimas las vivencias y me encanta que vengan los amigos/as a mi casa a visitarnos durante la romería.

P. - ¿Es justa la vida?

R. - La vida nunca ha sido justa, aunque algunas veces lo parezca, pero nunca lo ha sido. Hay muchas cosas que cambiar para que sea mejor, pero unas veces no se puede y otras no se quiere. Una pena.

P. - ¿Entiendes la subida de precios que estamos sufriendo?

R - La verdad es que no, sobre todo en los productos de la tierra, que alcanzan precios prohibitivos. Puedo entender que suban los que vienen de otros países, que en ocasiones es así, pero que los españoles sean altísimos, no lo entiendo, sobre todo que a veces, muchas veces, sean más baratos los de fuera que los de casa. 

Momentos de felicidad compartida
Momentos de felicidad compartida

P. - ¿Qué recuerdos guardas de tu niñez y qué soñabas ser de mayor? 

R. - Jajaja. Una niñez maravillosa, donde me dedicaba a criar y vender ratoncillos. No los regalaba, porque de esa forma no se valoraban y los pedían por pedir, en cambio si lo compraban es que tenían ganas de tenerlos. 

Lo de comerciar me viene desde chiquitina. Recuerdo a mis amigas del colegio, jugando a los cromos, aunque yo no era muy buena en ese aspecto, también ir a la aldea almonteña a limpiar la casa y jugar alrededor de las marismas...

Soñaba con tener un negocio propio y como soy muy manitas, que fuera relacionado de manualidades y artesanía y ya lo he conseguido, por lo que ahora estoy viviendo un sueño hecho realidad. También me gusta el poder montar una tienda de animales, pues antes estuve 20 años dedicado a ello. 

En familia
En familia

P. - ¿Quiénes son tus referentes personales y profesionales?

R. - Mis padres y mis abuelos, que siempre han sido personas muy luchadoras por sus objetivos. Profesionalmente no tengo a nadie en específico. Siempre he ido por libre y no me he fijado en nadie. 

P. - ¿Cuáles son tus aficiones preferidas y a qué dedicas el tiempo libre?

R. - Mis aficiones siempre han estado vinculadas a crear cosas, me encantan como te he dicho antes las manualidades, la artesanía, bordar, la fotografía, la lectura... Por tanto los ratos libres los dedico fundamentalmente a leer o crear cosas.

Recuerdo de un viaje
Recuerdo de un viaje

P. - ¿Te gustaría añadir algo más?

R. - Pues si. Me gustaría hablar del "bullyng". Sabemos que en los colegios siempre ha existido, aunque ahora le pongan nombre extranjero. Se solía decir que eran cosas de niños/as, pero no era así.

Si un día llega tu hijo a casa con algo que no es suyo, una chaqueta, mochila, estuche... algo que los padres no le han comprado, tienen que preguntarle de donde ha salido y averiguar por qué lo tienen, pues es señal que han amedrantado a algún compañero de clase, y si traen algún puñetazo a lo mejor es la respuesta de una defensa una vez harto o harta de un maltrato. 

Supuestamente está un poco más erradicado, pero existen centros escolares que el profesor o director a cargo del grupo lo deja pasar, no le da importancia ¡no pasa nada!, pero si pasa y ese alumno/a siempre va a tener esa espinita clavada. Sé de casos actuales donde hay niños en el recreo solos, que no se les acerca nadie y si lo hacen es para insultarlos. Los padres, están hartos de ir a los centros a denunciarlos y no encuentran la respuesta adecuada cuando se debería tratar el tema pero de verdad.

Hay que tener mucho cuidado para que un niño/a o adolescente no lleguen a extremos irreparables.

Estimada Ana, me has dejado preocupado con este último relato que nos has contado, esperando y deseando que esos maltratos se vayan erradicando de nuestra sociedad. Por otra parte desearte toda clase de éxitos en la aventura empresarial que se has metido. 

Un abrazo grande amiga

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