La Madrugá vuelve a emocionar con el Nazareno como epicentro de la fe onubense
La tradición centenaria reúne a miles de personas en una noche única que culmina con su sobrecogedor regreso al amanecer
La ciudad ha vivido una de sus noches más intensas y esperadas con la celebración de la Madrugá, un momento clave de la Semana Santa marcado por la solemnidad, el silencio y la profunda devoción al Nazareno.
Desde hace más de cuatro siglos, su salida en plena madrugada marca el pulso de la fe de varias generaciones. Fiel a la tradición, a las cuatro de la mañana, las calles se llenan de recogimiento para acompañar uno de los instantes más emblemáticos de estas fechas.
Miles de personas han seguido el recorrido en un ambiente cargado de respeto y emoción, donde el caminar del Nazareno se convierte en el centro de todas las miradas. La ciudad se detiene para vivir una estampa que trasciende lo religioso y forma parte de su identidad.
Uno de los momentos más especiales se produce con su regreso al amanecer por la calle Marina. La luz del día comienza a abrirse paso mientras la devoción permanece intacta, dejando imágenes de gran belleza y sentimiento.
La Madrugá vuelve así a reafirmarse como una de las citas más profundas de la Semana Santa, una experiencia que no se explica, sino que se vive en cada paso.