sábado. 20.04.2024
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Las bibliotecas de Galaroza en el último siglo

Los años 30, 1950 y 2000 han sido momentos de florecimiento de estos centros en la localidad.
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Las bibliotecas de Galaroza en el último siglo

Uno de los indicadores de la salud cultural de los pueblos es la existencia y la vida de una biblioteca pública. En Galaroza, durante el último siglo, tenemos noticias de la existencia de tres, abiertas en diversas etapas históricas.

La primera de ellas fue creada en los años 30 del siglo XX, por parte del gobierno republicano capitaneado por Luis Navarro. Sabemos de su existencia gracias a la memoria que redactó el Secretario municipal, Francisco Criado, cumpliendo el mandato del pleno de 23 de agosto de 1935. En este valioso documento se menciona la creación de una biblioteca municipal, que se califica como “modesta desde luego pero que, acogida con entusiasmo por todo el vecindario, existe el propósito de su ampliación en cuanto lo consientan los medios económicos del Municipio”.

La cuestión cultural, en efecto, junto a la higiene y la salud pública, fue uno de los pilares del gobierno republicano cachonero, quien, bajo el capítulo de Instrucción pública, mejoró la educación en el pueblo, abrió nuevas unidades escolares y construyó un nuevo colegio.

El estallido de la Guerra Civil truncó esta y otras iniciativas, paralizando la acción de cualquier actividad, entre ellas la de la biblioteca. Hubo que esperar hasta 1950 para poder conocer otras iniciativas parecidas. El franquismo impulsó una red de bibliotecas provinciales y locales, a través del Centro Coordinador de Huelva y gracias a la labor de su director, Antonio Palma Chaguaceda.

A finales de los años 50, en la provincia de Huelva se habían creado diecinueve Bibliotecas Municipales en otros tantos pueblos, seis sucursales, tres bibliotecas especiales en Huelva, Galaroza y Punta Umbría, además de la Biblioteca Provincial y tres Bibliotecas Populares establecidas en los barrios más importantes de la capital.

La Biblioteca de la Estación Agrícola de Galaroza ya estaba creada en 1949 por parte de la Diputación Provincial, con el objetivo de aportar formación con libros y revistas del ramo para servicio de los labradores de la Sierra, estando a cargo del perito-director Antonio Celorico.

Tomando como fuente la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, por ejemplo, el número 2 del año 1950, podemos conocer que ese año se organizó un cursillo de enseñanzas prácticas para los encargados de las bibliotecas municipales, dependiente del Servicio Nacional de Lectura. Concretamente, el 28 de agosto se inició este curso en Huelva, incluyendo diversas visitas por la provincia. Una de ellas tuvo lugar el 8 de septiembre de 1950 y su objetivo fue asistir a la inauguración oficial de la biblioteca creada por el Servicio Nacional de Lectura en Galaroza.

Los expedicionarios llegaron a las cinco de la tarde, recibieron a los visitantes el alcalde, Fernando Guerra Librero, con el Ayuntamiento en pleno, el R. P. capuchino Claudio Trigueros, el cura párroco Fernando Vázquez Rodríguez, el juez Ramón Delgado, el comandante de la Guardia civil Antonio Franco y otras personalidades.

Según el texto de la revista, “el vecindario se encontraba en las calles esperando asistir a la ceremonia de inauguración de la biblioteca, y la Banda municipal acogió la presencia de los viajeros con marchas patrióticas”. Con el lenguaje típico de la época, se describen las intervenciones durante el acto.

La biblioteca se había instalado en el salón de plenos del Ayuntamiento, dirigiendo el alcalde unas palabras de bienvenida y agradecimiento. Tomó la palabra Antonio Palma, dando “a conocer la significación del acto, su trascendencia y que ha de procurar su incremento hasta llevarla a ser una de las principales, dotando a esta pintoresca villa de un centro cultural recreativo”, cerrando el acto y declarando su inauguración oficial, el director general, “animando a los asistentes a que acojan esta biblioteca, que hoy empieza, con el interés, entusiasmo y cariño que merece, ofreciendo seguir dotándola de las mejores obras que se publiquen”.

Tras “atronadoras ovaciones, los visitantes, acompañados de las autoridades, pueblo en masa y banda de música municipal, se trasladaron al suntuoso templo parroquial de la Purísima Concepción”. En relación a este lugar, se aprovecha para mencionar tristes episodios relacionados con la década de los treinta, al recordar que fue “profanado por los marxistas, admirándose de que haya podido conseguirse su restauración elevándolo a uno de los mejores de Andalucía”.

Pasada la inauguración, se van sucediendo diversas noticias sobre la biblioteca. Fuentes como el Boletín de la dirección General de Archivos y Bibliotecas de febrero 1955, informan que la Junta de adquisición y distribución de publicaciones había aportado para el centro de Galaroza un total de 934 volúmenes, diferenciando 321 libros para niños y 513 para adultos.

La última biblioteca de Galaroza ha sido a finales del siglo XX. Se trata de la Biblioteca Municipal Blas Infante, que inició su andadura con la inauguración de la Casa de la Cultura, allá por septiembre de 2000, siendo alcalde Aurelio Fernández Ortega.

Desde sus primeros pasos, este centro ha aportado una labor social y cultural de primer orden, con extensión hacia nuevos modelos digitales para atender a los jóvenes. También organiza actividades de formación y talleres dirigidos tanto a los niños como a la tercera edad.