domingo. 29.01.2023
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La estrella de Colón se apaga en EE UU para sorpresa de una Huelva que venera al Descubridor

La retirada de la estatua de Colón del corazón verde de Los Ángeles y la supresión del Columbus Day alimenta la oleada anticolombina en Norteamérica en 2018. La iniciativa impacta en Huelva y Palos, donde el Navegante es el gran símbolo de la identidad local.
La estrella de Colón se apaga en EE UU para sorpresa de una Huelva que venera al Descubridor

La ciudad norteamericana de Los Ángeles ha retirado en 2018 la estatua dedicada a Cristóbal Colón del corazón de Grand Park. Antes había suprimido la fiesta del Día de Colón. “No hay que celebrar al responsable de un genocidio” es el lema de la cruzada liderada por el concejal Mitch O’Farrel contra lo que entiende como “los símbolos de la conquista española de la antigua Alta California”.

El argumento para bajar a Colón de su pedestal después de casi medio siglo allí lo dio la supervisora del Condado, Hild Solís: “La estatua de Colón reescribe un capítulo manchado de la historia que da una visión romántica de la expansión de los imperios europeos y la explotación de los recursos naturales y los seres humanos”. La iniciativa llega a más y anuncia que ahora en 2019 empieza un nuevo capítulo de la historia en la que dicen aprender de los errores.

La escultura llevaba allí desde 1973. Pero los pueblos indígenas norteamericanos llevan años cuestionando la figura de Cristóbal Colón y algunos de los evangelizadores españoles. En este caso, la estatua había sido un obsequio de la colonia italiana que junto a la española se atribuyen la paternidad histórica del Almirante.

Detrás de toda esta polémica de símbolos está nada menos que la revisión de la figura de Colón. El objetivo confeso para el año que estrenamos es desmontar lo que allí se conoce como “el falso relato” de que Colón descubrió América. En California, en Los Ángeles, ya es oficial, ya dicen que Colón, su imagen “no debería ser celebrada en ningún sitio”.

De momento, Colón resiste en Nueva York, donde también ha sido cuestionada su presencia. Y en la heráldica de Los Ángeles.

En las antípodas de este pensamiento norteamericano que amenaza con borrar al Almirante de la Mar Océana de la historia se encuentra el historiador británico Hugh Thomas, quien, recordando al economista escocés Adam Smith concluyó que “Colón contribuyó con el Descubrimiento de América a uno de los dos logros más importantes de la historia del planeta”.

Tras la precuela de Colón aparece sin duda el convento, el Monasterio de La Rábida, como el hogar del Almirante. Del que Thomas habla diciendo que “La Rábida contribuyó a dar el empuje necesario para desactivar el orden de las cosas establecido” (hasta ese momento).

Lo que sí es cierto es que la iniciativa angelina toca de lleno la fibra sensible de una Huelva, tan ligada a la figura de Colón, tan vinculada al Descubrimiento de América. Sencillamente, aquí nadie esperaba que Colón naufragara en 2018 después de llegar a puerto en 1492.

Los símbolos americanistas están aquí por todas partes. Uno, quizás el más impactante se yergue en la Punta del Sebo, en la misma confluencia del Tinto y el Odiel donde la mitología sitúa una de las Puertas del Infierno. Es toda una fortaleza visual proyectada por la escultora norteamericana Gertrude Whitney nada menos que durante la Gran Depresión, el Viernes Negro de 1929. Se lo encargó la Columbus Memorial Foundation. Se identifica la efigie portentosa con el Navegante pero Whitney confesó poco antes de la inauguración que “mi monumento tiene un carácter simbólico”. No es Colón pero retrata en piedra a un navegante que observa el Oeste, hacia donde miró Colón antes de partir hacia lo ignoto. Forma parte de nuestra memoria emocional más profunda como onubenses.

Como las Fiestas Colombinas, que conmemoran la Gesta Descubridora y recuerdan el 3 de Agosto de 1492 cuando la expedición del Navegante partió hacia el mundo nuevo. Ese Tres de Agosto atado al alma bicéfala de Palos de la Frontera y Huelva. Una fecha que la Real Sociedad Colombina Onubense escribe cada año con letras de oro, con pompa y solemnidad en el claustro franciscano de La Rábida ante los frescos americanistas de Vázquez Díaz. Así lleva la Real Sociedad casi 140 años.

O la Real Sociedad Palósfila Pinzoniana, seña de identidad del municipio Palermo, que lleva desde 1976 velando por la pureza histórica colombina ligada a la historia local y a sus ilustres navegantes, compañeros de viaje de Cristóbal Colón.

O la Feria Medieval de Palos. Marcada un 15 de marzo fecundo que subraya la vuelta a casa de las carabelas La Pinta y La Niña, que venían allende los mares tras firmar ante los Reyes Católicos su gesta, su hazaña.

Símbolo también de aquella aventura es la imagen de la Virgen de los Milagros, que tanto se venera en Palos, en La Rábida, y de la que dice la tradición cristiana que fue testigo de excepción de los históricos acontecimientos del Descubrimiento de América. Nada menos que ante ella oraron, de hinojos, Cristóbal Colón, los Pinzón y los navegantes que protagonizaron la primera expedición americana. Un lugar donde también acudieron para prosternarse Hernán Cortés, Gonzalo de Sandoval o Francisco Pizarro.

Una imagen que fue coronada en 1993 por un Papa, Juan Pablo II, quien la nombró 'Madre de España y América’.

Por no hablar del 12 de Octubre, Fiesta Nacional de España. Una jornada de 1492 en la que Colón toma posesión de Guanahaní en nombre de Doña Isabel de Castilla y Don Fernando de Aragón. Día en el que se dice que comenzó el Encuentro entre dos mundos, dos visiones, la europea y la americana.

Sin olvidarnos del Colón de Oro, un premio cinematográfico con solera internacional que entrega cada año el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Colón en todas partes, hasta al aeropuerto le querían poner Cristóbal Colón.

Ver la imagen de Colón por los suelos en Los Ángeles produce algo parecido a un shock histórico en Huelva. Un golpe bajo a la imagen de Colón que preside la Plaza de las Monjas de Huelva desde el 20 de enero de 2011. Y un duro revés para el Muelle de las Carabelas que levantó la Diputación de Huelva junto al Tinto, en La Rábida, para conmemorar el V Centenario del Descubrimiento. Allí están las réplicas de las carabelas Pinta, Niña y la Nao Santa María.

Menos mal que la Exposición Universal de Sevilla ya pasó, con sus grandes pabellones dedicados a la Navegación y a las gestas de los descubridores.

El cuestionamiento de la figura de Colón y su conquista/descubrimiento también coge por sorpresa a la campaña arqueológica que busca y excava los vestigios de lo que fue el Puerto Histórico de Palos de la Frontera. Golpe bajo el que sufre el proyecto que lidera el catedrático y arqueólogo de la Universidad de Huelva Juan Campos. Un proyecto que se considera esencial para aportar la evidencia física de la existencia de este puerto Palermo que demuestra que del mismo lugar partieron las naves descubridoras hacia América. Una empresa, la excavación, que en el futuro creará una duplicidad con el Muelle de las Carabelas de la Diputación.

Un asunto vital para el Ayuntamiento de Palos, mecenas de esta causa, empeñado en consumar la demostración de lo que considera “una verdad histórica”, en palabras del alcalde palósfilo y pinzoniano Carmelo Romero.

Pero esta revisión de la figura de Colón no triunfó, por ejemplo, en Barcelona, donde ya la CUP propuso la retirada de la estatua del navegante. Su propuesta fue rechazada por el Pleno del Ayuntamiento hace años. La propuesta no pasó de potenciar la memoria anticolonial. El argumento para el fracaso lo dio el concejal Jordi Corona (paradójico apellido para un republicano): “La estatua de Colón se queda”. Es uno de los símbolos de la ciudad de Barcelona y forma parte del imaginario colectivo de los vecinos.

Queda pues dicho. El Columbus Day, la versión norteamericana del 12 de Octubre tan español, está en peligro en Norteamérica ya para 2019 y muchas de sus estatuas son protegidas. La ola de animadversión hacia Colón está viva en los Estados Unidos de Norteamérica. De momento, Colón resiste.

La estrella de Colón se apaga en EE UU para sorpresa de una Huelva que venera al Descubridor