viernes. 01.03.2024
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La crisis económica provocada por la pandemia obliga a apretarse el cinturón, ¿qué se puede hacer para no acabar sobreendeudado?

La crisis económica provocada por la pandemia obliga a apretarse el cinturón, ¿qué se puede hacer para no acabar sobreendeudado?

Siguiendo una serie de premisas basadas en una buena planificación se puede gestionar correctamente el dinero del que se dispone

La pandemia… ¿eh? Qué no se ha dicho o escrito sobre ella. Es abrir cualquier periódico, conectar cualquier televisor o sintonizar alguna emisora generalista y toparte con información sobre el virus. El análisis es exhaustivo y constante: medidas por aquí, restricciones por allá, variantes epidemiológicas en tal sitio y ascensos y descensos de una incidencia que marca el compás de todas y cada una de las notas musicales que componen esta partitura llamada Covid-19.

Sin pretender hacer de esto una crítica a los medios de comunicación -es la labor que nos ocupa, oiga- es comprensible que exista cierto hartazgo en determinados ciudadanos por el goteo de información diaria sobre el virus. Amigos y familiares reconocen abiertamente que prefieren enterarse de lo justito a vivir pendientes las 24 horas del día de todo lo que pasa. Casi por una cuestión de salud mental.

Sin embargo, si uno se da una vuelta por cualquier facultad de ciencias de la información, rápidamente escuchará eso de “el periodismo está al servicio de la sociedad”. Y esa es un poco la idea de este artículo: ponerse al servicio de la sociedad y tratar de ofrecer algo de ayuda a esas personas que lo vienen pasando verdaderamente mal en los últimos meses.

Porque en Huelva, como en toda España, las consecuencias del virus han sido devastadoras. Basta con darse una vuelta por las calles del centro para comprender, a ritmo de carteles de ‘Se vende’ o ‘Se traspasa’, que a multitud de negocios la pandemia les ha dejado en el dique seco. Y ahora toca levantarse y seguir hacia adelante.

¿Cómo se puede pasar página?

Si la situación es irreversible y el estado de sobreendeudamiento es importante, aquellos afectados deben saber que existe la opción de acudir a la Ley de Segunda Oportunidad. Esta posibilidad, quizá algo desconocida para el ciudadano medio, ofrece desde su implantación en el entramado jurídico nacional en 2015 la posibilidad de perdonar todas las deudas a aquellas personas en bancarrota.

De esta manera se les ofrecerá una ‘segunda oportunidad’ para que puedan así empezar de cero y arriesgarse en el futuro a poder emprender nuevos retos personales. La utilidad de dicha ley es indiscutible y dado que perdona cantidades de hasta cinco millones de euros, está sirviendo para que muchos autónomos, empresarios o particulares puedan pasar página tras volverse insolventes.

Trabajo preventivo para evitar el sobreendeudamiento

Pero no todas las situaciones tienen por qué terminar en una medida de tanto calado. Con el fin de incentivar el trabajo preventivo y asesorar a aquellas personas que están cerca de alcanzar una situación límite, el despacho Abogados para tus Deudas ofrece una serie de premisas para afrontar con garantías este episodio.

Estos especialistas insisten en que lo más importante para evitar este sobreendeudamiento es planificar, ya que solo así llegarán los ahorros. “Una de las cosas que podemos hacer es llevar un registro familiar de gastos e ingresos, apuntando durante un mes todo lo que ganamos y lo que gastamos”, afirman.

Otra idea interesante es desglosar en qué se gasta ese dinero y así analizar “si se trata de algo indispensable o si son cosas de las que se puede prescindir”. Además, con esta información se podrá “tratar de reducir nuestros gastos y ajustarlos a nuestros ingresos para poder pagar las deudas que tengamos”. Ellos invitan a discernir entre “productos imprescindibles, productos prescindibles, dinero destinado al pago de deudas y, si fuera el caso, ahorros”.

Desde este despacho recalcan que tan importante es “conocer nuestra capacidad de pago, como la de endeudamiento”. Por eso también invitan a estas personas a “hacer un listado con todas y cada una de las deudas vigentes, junto con sus correspondientes cuotas”.

No obstante, tampoco instan al ciudadano a emprender una huida hacia adelante e insisten que carece de lógica sumergirse en nuevos créditos o préstamos rápidos si la situación ya es maltrecha. Por eso no pasan por alto la opción de la Ley de Segunda Oportunidad, que está ayudando a “personas que cogieron varios microcréditos para tratar de dar soporte a su empresa o que, debido a la pérdida de su trabajo, se han visto sin ingresos y no tienen forma de seguir pagando sus facturas”. Eso, o que “la situación de insolvencia les alcanzó como consecuencia de un proyecto personal fallido”. En cualquier caso, e independientemente de la situación económica de cada uno, está claro que esto no ha de ser un callejón sin salida para ningún particular. La vida siempre ofrece revancha y siempre existe el lugar para segundas opciones… u oportunidades.