miércoles. 24.04.2024
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José Antonio Vieira exalta la Navidad “de la esperanza” y reivindica nuestras tradiciones

El exaltador recordó el verdadero sentido de la Navidad, remarcando que “estamos en medio de una sociedad, en la que nos intentan imponer una Navidad sin Dios".
José Antonio Vieira exalta la Navidad “de la esperanza” y reivindica nuestras tradiciones

La noche en la capilla de la Real Hermandad de Emigrantes de Nuestra Señora del Rocío de Huelva aún tenía que vivir momentos especiales con la magnífica y sentida exaltación de la Navidad que José Antonio Vieira Roldán, que era presentado por su hija María y como diría Manuel Ramos, miembro de la junta de gobierno y conductor de todos los actos de la noche, “una rama de tu propia simiente”. La nota musical la ponía el coro de la hermandad.

María iniciaba su presentación remarcando el terrible año de pandemia que estamos padeciendo pero también echaba mano al dicho popular para recordarnos que “después de la tempestad viene la calma”, mostrándose orgullosa de presentar a su padre que “lleva 20 años dando pregones y exaltaciones, con más de 60 a sus espaldas”.

Por su parte, José Antonio Vieira, iniciaba su exaltación diciendo que “nadie olvidará este año. Un año, que a pesar de las dificultades que nos tocan vivir, está sirviendo para que acrecentemos nuestra fe en Cristo Nuestro Señor y para que nos acerquemos, más si cabe, a la Virgen del Rocío. Un año, que, si ha hecho que vivamos un Rocío de Luz, ahora, cuando estamos a las puertas del gran acontecimiento del Nacimiento del Pastorcito Divino, el Niño Dios, nos dispongamos a vivir, con la más sincera de las intensidades, la que bien se podría llamar Navidad de la Esperanza. Y precisamente hoy, es el día en el que los cristianos comenzamos a vivir la última espera para la Navidad, pues, hoy es el día de la Expectación de María, el día de la Virgen de la Esperanza y eso es realmente la Navidad; la fiesta de la esperanza; esperanza en un Dios que eligió el seno puro de María para hacerse, de la forma más humilde y sencilla, uno entre nosotros”.

El exaltador nos recordaba el verdadero sentido de la Navidad, remarcando que “estamos en medio de una sociedad, en la que nos intentan imponer una Navidad sin Dios, una Navidad donde unas luces ficticias y deslumbrantes quieren ocultar tras sus oscuros destellos el verdadero sentido de la Navidad. Nosotros los cristianos en general y los rocieros en particular, sabemos que la Navidad nos llena de esperanza desde aquel día primaveral, en el que la Virgen del Rocío, aquella “doncella encinta” que anunció el Profeta, pronunció decididamente aquel sí a Dios, por el que se ofrecía para ser las puertas del Cielo; “He aquí la esclava del Señor, Hágase en mí según tu palabra”.

Tradiciones

Este año, todo parece distinto, pero a pesar de ello, en nuestras casas no debe faltar esos nacimientos que tantas veces hemos montados en el mejor lugar de nuestros hogares, no debe de faltar la alegría de vivir estas fechas con la familia, porque, a pesar de lo que nos quieran vender, la Navidad es la fiesta de la exaltación de la familia reunida para vivir que, en el seno de una familia, Dios se hizo uno entre nosotros.

Vieira afirmaba que “el Camino que lleva a Belén es el mismo camino que nos lleva a El Rocío, pues al final, la Virgen del Rocío, con una sonrisa maternal nos ofrece al Niño Dios, al Niño Divino, al Pastorcito del cielo que se ha hecho hombre para entregarse por todos nosotros y que como ya anunció Lope de Vega; “hoy son flores y rosas, mañana serán hiel”.  Pero ahora, es el momento del gozo, de la alegría bien entendida y por eso, surgen nanas en los labios de las almas rocieras para que el Niño duerma.

Continuaba manifestando el exaltador  que “El Rocío tiene esas cosas y por ello, da igual cuando se vaya; allí siempre es Navidad. La Navidad no es sólo un día, Navidad es cada vez que sonreímos, cada vez que compartimos, cada vez que echamos una mano al que la necesita… Navidad es sentirse iluminado, aunque no haya luces, es sentirse cómplice del compañero de camino… Si, los valores de la Navidad son valores que se viven en los caminos que van al Rocío”.

Tampoco podía olvidar José Antonio Viera que “cuando el año, probablemente más difícil de nuestras vidas, va finalizando, es curiosamente ahora en Navidad, cuando se empieza a otear y a vislumbrar un atisbo de esperanza. Así lo ha querido Dios. La Navidad debe llenarnos de alegría y de ilusiones. Nuestras casas deben ser hervideros de luz y esperanza para un mundo un tanto desnortado. La Navidad que vivamos en nuestras casas deben trascender a nuestros hogares, y por eso, este año que no falten guirnaldas de colores en los hospitales para ayudar y consolar a los enfermos y para animar y agradecer a los sanitarios, los espumillones de brillos infinitos que pendan de esos comedores sociales, sedes de hermandades, casas de acogidas y tantos otros lugares, donde con una sonrisa se acoge al que necesita una mano extendida. La Navidad será más Navidad en esos laboratorios donde científicos entregados buscan esa vacuna que cuidará y protegerá nuestras vidas…. Si, este año la Navidad es más Navidad para todos los que vivimos en este mundo, la casa de todos que diría el Papa Francisco, cansado de que lo maltraten con intereses egoístas. Valores cristianos que a lo largo de este año han hecho que se adelante la Navidad con tantos gestos de caridad, solidaridad y de entrega al prójimo como hemos vivido. Incluso los que miran a otro lado, los que niegan los valores navideños, esos modernos Scrooge necesitan sentir la alegría de la verdadera Navidad y de sentir los valores cristianos de la Navidad.

Los hermanos y fieles de Emigrantes agradecían las hermosas palabras de José Antonio Vieira con ‘palmas por Huelva’ para dar paso a una palabras del hermano mayor José Antonio Ortiz antes de hacerle entrega de un presente a la presentadora del exaltador María Vieira, en un acto tan especial para toda su familia, agradeciendo a la figura de Inocencio Forcén “su acogida como hermano mayor y ese Rocío de Luz tan especial que han vivido de la mano”.

La noche terminaba en Emigrantes con el canto de la Salve y los viva “a la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma, la Reina de las Marismas, Pastorcito Divino,  la Patrona de Almonte, Hermandad de Emigrantes y hermano mayor”.