jueves. 23.05.2024
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El toque de queda ya pasa factura a Punta Umbría

El ocio nocturno vuelve a ser el más castigados por el toque de queda para controlar la pandemia. Temor entre los hoteleros y viviendas vacacionales de que la medida se extiende y les termine pasando factura.
El toque de queda ya pasa factura a Punta Umbría

Punta Umbría apagó ayer su vida nocturna a las dos de la madrugada, coincidiendo con el toque de queda auspiciado por las autoridades sanitarias para contener la expansión del Coronavirus. Las consecuencias económicas se dejaron notar desde el primer minuto dada la incertidumbre que una medida de esta naturaleza genera en sectores económicos claves de la ciudad como el ocio nocturno, el hotelero o el inmobiliario, lo que se tradujo en una menor facturación con respecto a un viernes ‘normal’.

      La evocadora vida nocturna que fluye por sus calles y avenidas de Punta cerró sus ojos nada más arrancar la madrugada, siendo los negocios del ocio nocturno los más perjudicados por la medida, dado que sus clientes tuvieron que regresar al calor del hogar antes de las dos. 

Las restricciones a la movilidad decretadas por la Junta de Andalucía y respaldadas por el TSJA, entró en escena en el arranque del fin de semana, el peor momento de todos de cara a la facturación de la semana. Los empresarios de la zona denuncian que muchos clientes de la capital y los municipios de los alrededores optaron en el día de ayer por hacer planes fuera de la costa puntaumbreña, ante el temor de que “la noche se dilatase” y pudieran ser multados. 

     Toda la provincia de Huelva se encuentra en nivel 2 de alerta epidemiológica, lo que implica que el ocio nocturno tenga que echar sus persianas a las dos de la noche. Sin embargo, obligar a restringir la movilidad a escasas horas de que arranque la madrugada implica que los clientes tengan que adelantar su marcha de los bares de copas, pub y discotecas. 

    Con todo, en la sociedad puntaumbreña confía en que las nuevas medidas finiquiten el consumo de alcohol en las calles, pues indican que no tiene sentido sacrificar a la hostelería y el ocio nocturno y, por el contrario, permitirles a la sociedad seguir la fiesta en las calles prescindiendo de las medidas de seguridad que sí se llevan a cabo en los locales con el control del aforo.

     No en vano, Punta Umbría y su Ayuntamiento han sido uno de los municipios que con mayor intensidad han trabajado para atajar el botellón, tanto en la zona urbana como en el perímetro de costa.

     Por otra parte, en el sector hotelero están muy expectantes del tiempo por el que se extiende estas restricciones de movilidad, pues el nivel de contagios Covid-19 suele ser uno de los factores primordiales hoy día para atraer las reservas de última hora. El sector confiaba en revertir  las nefastas cifras del año pasado y lograr una ocupación del 80% durante la época estival en los municipios costeros onubenses. Para cumplir con estas previsiones ven imprescindible que los niveles de la pandemia no implique la adopción de medidas coercitivas que generen alarma social. 

     Algo parecido ocurre con el mercado del alquiler vacacional, si bien en estos casos las reservas se suelen contratar con más antelación, por lo que su efecto será muy residual en el mes ya en curso. No obstante, apuntan diversas fuentes, si la situación se extiende el mes de septiembre podría verse afectado de manera considerable.