sábado. 01.08.2026
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Miura vuelve a Huelva y El Fandi se lleva la tarde

El granadino corta dos orejas a Membrillero en una calurosa tercera de abono de Colombinas, en la que Alejandro Conquero reaparece ante sus paisanos con una oreja y Manuel Escribano protagoniza un festejo condicionado por un percance y una actuación de entrega

 

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El Fandi.
Miura vuelve a Huelva y El Fandi se lleva la tarde

La tarde tenía todos los ingredientes para ser especial. La plaza de toros de La Merced registró un lleno en las gradas, con un público que desafió una calor sofocante para reencontrarse con una ganadería que llevaba medio siglo sin pisar el ruedo onubense. Cincuenta años después, los Miura regresaban a Huelva. Y lo hacían con una corrida de excelente presentación, seria, astifina y de imponente estampa, aunque con una condición que terminó marcando el desarrollo del festejo: faltó algo de bravura y de fondo para completar una lidia más rotunda en todos los tercios.

Había, además, otro aliciente. La vuelta de Alejandro Conquero a las Colombinas despertaba una expectación especial. El torero onubense regresaba a su plaza después de mucho tiempo sin torear en estas fechas y el público quería acompañarlo en una tarde que, por circunstancias del festejo, terminaría teniendo un desarrollo diferente al inicialmente previsto.

El Fandi, protagonista indiscutible

La tarde tuvo un nombre propio: David Fandila, El Fandi. El granadino entendió perfectamente las condiciones de sus dos toros y supo aprovechar, especialmente en el segundo de su lote, la oportunidad que le brindó Membrillero.

Ante su primero estuvo muy bien, con oficio, disposición y una actuación que fue reconocida por el público con una ovación desde los tendidos. El toro no terminaba de ofrecer todas las posibilidades que se podían esperar de su imponente fachada, pero El Fandi supo estar por encima de las circunstancias y resolver con solvencia.

Y en el segundo llegó la explosión de la tarde.

El Fandi salió decidido a por todas y encontró en Membrillito al toro que necesitaba para redondear su actuación. Hubo entrega, emoción y capacidad para tirar del público en una faena que fue creciendo hasta convertirse en el momento cumbre del festejo. La estocada puso el broche y el público pidió con fuerza los trofeos.

Dos orejas para El Fandi y Membrillero, que terminaron siendo los grandes protagonistas de una tarde en la que la Miurada, pese a no haber respondido plenamente en cuanto a bravura, dejó estampas de enorme seriedad.

Conquero: hacer lo justo, en el momento preciso

Alejandro Conquero tuvo que alterar su orden de intervención después del percance sufrido por Manuel Escribano durante la lidia del primer toro de El Fandi. El torero onubense salió entonces al ruedo antes de lo previsto, con la responsabilidad añadida de volver a torear en casa después de una larga ausencia de las Colombinas.

Su primer Miura acusó pronto la falta de fuerza. Conquero lo vio con claridad y no quiso construir una faena sobre terrenos que el animal no podía sostener. Hizo lo justo, pero lo hizo en el momento oportuno, administrando las fuerzas del toro y buscando siempre la eficacia.

La espada funcionó y ahí estuvo una de las claves de su actuación. El público valoró la disposición del torero de la tierra y la presidencia concedió una oreja.

En su segundo turno las cosas fueron diferentes. El toro no ofreció opciones suficientes para que el onubense pudiera lucirse y la faena quedó condicionada desde el principio. Conquero tuvo que recurrir al descabello y escuchó un aviso, terminando su participación con silencio.

Escribano, entre el percance y la entrega

No fue la tarde de Manuel Escribano, aunque sí fue una tarde en la que volvió a demostrar su capacidad de entrega.

El percance sufrido durante la lidia del primer toro condicionó su actuación y obligó a modificar el orden previsto de los toreros. Además, su primer Miura no terminó de dar la cara durante la lidia, dejando poco margen para el lucimiento.

El parte médico, firmado por el doctor Domingo Jiménez Álvarez, reflejó que el diestro sufrió una herida en la parte inferior del pabellón auricular izquierdo al ser arrollado por el toro tras colocar el segundo par de banderillas. Bajo anestesia local se le practicó una reconstrucción plástica de la zona afectada. El pronóstico fue menos grave y recibió autorización para continuar la lidia.

En el segundo, sin embargo, Escribano quiso poner todo de su parte. Lo dio absolutamente todo, buscando una faena que conectara con un público entregado y que quería premiar la disposición del torero de Gerena. Hubo entrega y voluntad, pero el premio no llegó.

La petición de oreja no encontró respuesta favorable en el palco y Escribano terminó dando una vuelta al ruedo, reconocimiento que supo a poco después de una actuación marcada por la entrega.

Una mirada de respeto

La ganadería de Miura regresó a La Merced después de cincuenta años y cumplió de sobra en uno de los aspectos que más expectación había despertado: la presentación. Los toros lucieron el sello inconfundible de la casa, con presencia, seriedad y respeto desde que aparecieron por la puerta de chiqueros.

Otra cuestión fue la bravura. A la corrida le faltó, en líneas generales, mayor fondo y transmisión para que la lidia alcanzara una dimensión superior en todos sus tercios. Hubo toros que ofrecieron posibilidades y momentos de interés, pero no terminó de aparecer la continuidad necesaria para una tarde completamente redonda.

Aun así, la vuelta de Miura a Huelva dejó la imagen que se esperaba: toros que imponen, una plaza llena y un público dispuesto a vivir una tarde diferente.

Y, sobre todo, dejó un nombre por encima de todos: El Fandi, que encontró en Membrillero el socio perfecto para convertir la tercera de abono de las Colombinas en una tarde de dos orejas.

Mientras tanto, Alejandro Conquero cumplió con su compromiso ante sus paisanos, cortando una oreja en su regreso a las Colombinas, y Manuel Escribano, pese al percance y a las dificultades, dejó patente su entrega.

La Merced volvió a vestirse de gala. Miura volvió a Huelva. Y El Fandi salió a hombros de una tarde que, pese al calor y a las dificultades de la corrida, ya tiene un nombre propio en la memoria de estas Colombinas.

Ficha del festejo

Plaza de toros de La Merced, Huelva. Tercer festejo del abono de Colombinas. Lleno. Calor sofocante.

Ganadería: toros de Miura, de excelente presentación, aunque con desigual comportamiento y algo faltos de bravura y fondo para completar una lidia más rotunda.

David Fandila, El Fandi: ovación y dos orejas.
Alejandro Conquero: una oreja y silencio tras aviso.
Manuel Escribano: silencio y vuelta al ruedo.

Lo mejor: la actuación de El Fandi ante Membrillero.
La imagen: el regreso de Miura a La Merced medio siglo después.
El detalle: la vuelta de Alejandro Conquero a las Colombinas ante sus paisanos.