viernes. 21.06.2024
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Cepsa invierte en sus Energy Parks de Palos y San Roque 166 millones en 2022

Destacan los proyectos de protección ambiental, eficiencia energética, seguridad, digitalización y optimización de las instalaciones. 
Planta de CEPSA en el parque de La Rábida
Planta de CEPSA en el parque de La Rábida
Cepsa invierte en sus Energy Parks de Palos y San Roque 166 millones en 2022

La eficiencia energética, la protección ambiental y la optimización de las instalaciones son una constante en Cepsa y por eso han supuesto gran parte de la inversión total de la compañía en sus Energy Parks de San Roque (Cádiz) y Palos de la Frontera (Huelva) en 2022, la cual llegó a los 166 millones de euros.

El director de Energy Parks de Cepsa, Antonio Joyanes, ha indicado que “las cifras de inversión demuestran la apuesta de Cepsa por la descarbonización, como marca nuestra estrategia Positive Motion, y por la seguridad y la protección ambiental de nuestros Energy Parks en Andalucía, territorio clave para nuestra actividad industrial y para nuestro futuro como compañía”.

En el caso del Parque Energético San Roque, cerca de la mitad de la inversión se dedicó a la optimización y actualización de unidades para mejorar la capacidad, sustitución de equipos y el desarrollo de paradas previstas, además de la seguridad de la planta. Cabe destacar también las inversiones en acciones de protección ambiental y eficiencia energética, como fueron las mejoras en la implantación de la planta de deslastres y los proyectos para la reducción de emisiones y partículas. También se desarrollaron en 2022 iniciativas relacionadas con la seguridad, entre las que se encuentra el sistema de videovigilancia perimetral del Parque Energético. Además, fue un año para seguir avanzando en la implantación de la transformación digital en las operativas de las plantas.

En lo que respecta al Parque Energético La Rábida (Huelva), las inversiones más importantes del año pasado estuvieron relacionadas con la mejora de las instalaciones de abastecimiento a los pantalanes de carga de buques y las modificaciones en las unidades con el objetivo de acondicionarlas para el tratamiento de residuos vegetales, para la producción, por primera vez, de biocombustible para aviación y biodiesel a partir de un 100% de residuos de origen vegetal. Más de la mitad de la inversión del Parque Energético fue para proyectos destinados a la reducción de emisiones atmosféricas, paradas, eficiencia y seguridad. La implantación de la transformación digital, clave para la transición energética, también han continuado avanzando en las instalaciones.

En ambos parques energéticos de Cepsa se ha llevado a cabo un cambio cultural basado en la filosofía Lean Manufacturing, denominado BRIO, que fomenta la creatividad y la maximización del valor añadido que cada profesional aporta a los procesos de la compañía, y que ha supuesto la ejecución de ideas y mejoras surgidas de todos los departamentos, incluidos dentro de estas inversiones anuales.

Como parte de su ambición para convertir a España en una potencia de energía verde, la compañía tiene previsto desarrollar proyectos con una inversión total superior a los 3.600 millones de euros en los próximos tres años, de los cuales más del 50% se dedicará a negocios sostenibles. Esto equivale a un aumento del 93% en la inversión en comparación con los últimos tres años.

Cepsa, a través de su estrategia Positive Motion, va a invertir hasta 8.000 millones de euros para impulsar la transición energética y convertirse en líder en movilidad sostenible, hidrógeno verde y biocombustibles avanzados en España y Portugal en 2030, poniendo a los clientes en el centro de la actividad y ayudándoles en su descarbonización. La compañía tiene previsto invertir cerca del 60% del montante total (5.000 millones de euros) en Andalucía, que ha situado como el eje central de su nuevo plan estratégico, y que situará a la vanguardia de Europa en las últimas tecnologías para la generación de moléculas verdes.

Con el objetivo de impulsar la implementación de Positive Motion y generar un impacto positivo dentro y fuera de la compañía, Cepsa ha lanzado recientemente su Plan de Sostenibilidad, “Driving Positive Impact” (Impulsando el Impacto Positivo). Junto con sus objetivos de cero emisiones netas y diversidad de género, el Plan de Sostenibilidad de Cepsa incluye los compromisos de aumentar la circularidad de sus residuos en un 50% en 2030, iniciar la producción de hidrógeno verde mediante el reciclaje de aguas residuales y reducir la extracción de agua dulce en zonas con estrés hídrico en un 20% para 2025.

Cepsa y la empresa pública de Aguas y Servicios del Campo de Gibraltar (Arcgisa) de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar firmaron el año pasado un acuerdo pionero para que el Parque Energético San Roque pueda suministrarse de agua reciclada proveniente de efluentes urbanos. Así, las aguas residuales de municipios serán recicladas y reutilizadas para uso industrial. Esto reducirá de forma muy significativa el consumo de agua actual gestionado por la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía por parte de Cepsa para su actividad y posibilitará además el desarrollo del futuro Valle Andaluz del Hidrógeno Verde con el mínimo aporte de agua posible.

Cepsa es una compañía internacional líder comprometida con la movilidad y la energía sostenibles con una sólida experiencia técnica tras más de 90 años de actividad. La compañía también cuenta con un negocio de química líder nivel mundial con una actividad cada vez más sostenible.

Cepsa ha presentado en 2022 su nuevo plan estratégico para 2030, Positive Motion, que proyecta su ambición de ser líder en movilidad sostenible, biocombustibles e hidrógeno verde en España y Portugal, y de convertirse en un referente de la transición energética. La empresa sitúa a los clientes en el centro de su actividad y trabajará con ellos para ayudarles a avanzar en sus objetivos de descarbonización.

Los criterios ESG inspiran todas las acciones de Cepsa para avanzar hacia su objetivo neto positivo. A lo largo de esta década va a reducir sus emisiones de CO2 de alcance 1 y 2 en un 55 % y su índice de intensidad de carbono en un 15-20 %, con el objetivo de conseguir emisiones netas cero en 2050.

   
 

 

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