martes. 07.02.2023
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La prostitución en Huelva duplica su actividad en pisos y viviendas

La prostitución en Huelva duplica su actividad en pisos y viviendas

La prostitución en Huelva ha experimentado en los últimos años un cambio. Mientras ha ido descendiendo la prostitución callejera y el número de locales de alterne abiertos, ha crecido de forma muy significativa la prestación de servicios sexuales en pisos. 

Los datos que maneja la Policía Nacional en Huelva determinan que en los últimos tres años la prostitución en viviendas se ha duplicado.

Del local del alterne, el club de carretera o la calle al ejercicio de la prostitución en pisos y viviendas. La prestación y la contratación de servicios sexuales ha ido cambiando en los últimos años en España, toda vez que la prostitución se ha ido extendiendo al ámbito más reservado que ofrecen los pisos privados. En Huelva este cambio también ha encontrado su mercado y, según los datos que maneja la Policía Nacional, de forma algo más acentuada que en el resto de España aunque por haberse implantado también más tardíamente.

La menor incidencia de la prostitución callejera, las normas que algunos ayuntamientos han ido promulgando para sancionar a clientes que contraten servicios en plena calle o las nuevas fórmulas que han encontrado los empresarios -cuando no las mafias dedicadas a este negocio- para hacer dinero a costa del sexo sin levantar sospechas para la policía o Hacienda han hecho posible este traslado de la prostitución a los pisos. Si a ello unimos un mayor deseo de intimidad y que la crisis y la falta de trabajo han llevado a muchas mujeres y también a hombres a tener que dedicarse por su cuenta a la prostitución para poder ganar dinero, se entenderá que esta actividad haya encontrado un lugar "refugio" casi perfecto en pisos, viviendas y chalés.

En Huelva, la Policía Nacional ha constatado que en los últimos tres años se ha duplicado el número de pisos y viviendas donde se ejerce la prostitución o se ofrecen servicios sexuales de diferente índole, como los masajes eróticos u otros menos comunes como dominación o sado. Según los datos que maneja la Policía, en estos momentos en Huelva existen unos 60 pisos donde mujeres, y en menor medida transexuales y hombres, ofrecen servicios sexuales a cambio de dinero. La mayor parte de estos pisos se concentran en Huelva capital, aunque determinadas zonas de la costa como Punta Umbría, Islantilla, Matalascañas, Mazagón, Isla Cristina o Ayamonte también concentran parte de la oferta. En total, la Policía cree que en estos pisos se encuentran hoy ejerciendo la prostitución unas 150 personas.

Según los informes que obran en manos de la Policía Nacional y a los que ha tenido acceso diariodehuelva.es, es un salto considerable para una ciudad como Huelva donde hace 10 años la oferta de pisos en los que se ofrecían servicios sexuales era muy escasa y la prostitución seguía limitada a los clubes y locales situados a las afueras de la capital onubense y a Sevilla, ciudad a la que seguían viajando muchos clientes ya que sí había una oferta consolidada y creciente en pisos, chalés y clubes.

La mitad de estos pisos que están funcionando en Huelva son gestionados por empresarios del sexo y la prostitución que han llegado a Huelva o que han ido abandonado sus locales o clubes y que ahora alquilan pisos por donde mueven a las mujeres que logran captar o que aceptan ejercer la prostitución. Habitualmente no más de 2-3 chicas ocupan cada piso, sobre todo para evitar el trasiego continuo de clientes y levantar grandes sospechas entre los vecinos y la Policía. En estos casos se suelen alquilar pisos medianos de tres habitaciones.

No obstante, también hay algún caso aislado de vivienda donde llegan a trabajar hasta 5 o 6 mujeres. Éstas tienen que ceder parte del dinero recibido en cada servicio, además de pagar por el alojamiento o la comida. Alli duermen si les queda tiempo para ello, ya que están disponibles las 24 horas del día y si un cliente llama deben atenderlo. La situación legal de estas mujeres es en la mayoría de los casos irregular. Como ocurre en los clubes, las mujeres son movidas de una ciudad a otra y de un piso a otro donde permanecen no más de 15-20 días.

Aquí es donde la Policía Nacional en Huelva fija muy especialmente su atención para evitar que las redes dedicadas a la explotación sexual de mujeres o los empresarios sin escrúpulos logren su objetivo de trasladar el negocio de la prostitución a los pisos para eludir el control policial y disfrutar de mayor impunidad a la hora de controlar a sus víctimas. Pero es una tarea compleja.

No en vano, la Policía se enfrenta a dificultades legales para poder entrar en estas viviendas y poder efectuar registros. Y que la prostitución que se ejerce en pisos llega a ser una actividad opaca. Según la Policía, resulta muy difícil conocer el número de personas que trabajan en ella, su edad, situación legal o sanitaria, las condiciones en las que se encuentran, se están dando abusos o coacciones hacia las personas...

En el resto de pisos que están operativos en Huelva sigue funcionando la figura de la "meretriz" o "madame" que ahora cuelga anuncios en internet para ofrecer a jóvenes y mujeres una habitación donde ejercer la prostitución y sacar dinero. También están los casos de mujeres que se dedican a la prostitución en un piso y que a su vez alquilan habitación a otras chicas o incluso a algún transexual. En estos casos las "madames"cobran una especie de alquiler diario, semanal o mensual por utilizar las dependencias de la vivienda, y en algunos casos porcentaje de los servicios prestados.

Por último también está el perfil de aquellas mujeres que deciden ejercer la prostitución solas en un piso que puede ser su vivienda habitual o simplemente el lugar donde trabajan. En este ámbito la prostitución suele ser ejercida por mujeres de nacionalidad española o extranjeras con papeles que suelen vivir en Huelva o que pasan largas temporadas en la ciudad. Lo más usual es que las mujeres que ejercen la prostitución no vivan allí, sino que permanezcan en el piso desde por la mañana hasta por la tarde. Cuando finalizan su jornada se van a sus casas situadas en otros barrios de Huelva para seguir haciendo una vida normal.

En el caso de aquellos pisos gestionados por empresarios o meretrices, Latinoamérica sigue siendo la procedencia mayoritaria de las mujeres que ejercen la prostitución en pisos de Huelva. Brasileñas, colombianas, venezolanas y caribeñas suelen estar en estos pisos. En el caso de la oferta independiente españolas y brasileñas suelen estar al frente de sus propios pisos. No obstante, en los últimos años también se han incorporado mujeres de países del Este. La edad varía. Lo habitual en todos los casos es que sean mujeres de entre 25 y 35 años, aunque también hay casos de chicas más jóvenes y mujeres por encima de los 40 años.

Asimismo, cada vez es más creciente el número de hombres y transexuales que ofrecen sus servicios en pisos privados, aunque su presencia en el negocio del sexo está más restringida

Relación con los vecinos

La Policía Nacional en Huelva recibió en 2013 una docena de denuncias por las molestias ocasionadas en pisos donde supuestamente se ejercía la prostitución. Pero las denuncias tienen difícil resolución. Para que la Policía o la Guardia Civil pueda entrar en estas viviendas y realizar un registro es necesario una orden judicial, lo que obliga a disponer de las pruebas evidentes de que dentro de la vivienda se está realizando una o varias actividades ilegales.

La forma más eficaz de actuar en casos donde se produzcan altercados o donde las molestias o ruidos sean insorportables es denunciar que en un piso concreto se están llevando a cabo actividades moletas, ruidosas o insalubres. Y es que la presión vecinal muchas veces es la única vía para conseguir que se deje de ejercer la prostitución en un piso en concreto. Aunque no es la solución final, puesto que la actividad se suele trasladar a otra vivienda.

Pero son los casos más extremos. Porque la realidad en Huelva es que la convivencia de vecinos y comunidades con las personas que ocupan estos pisos suele ser normal, más allá de estos episodios más puntuales. La Policía cree que al menos en el 80 por ciento de los casos los vecinos suelen saber que en uno de los pisos del edificio donde viven se ejerce la prostitución. Si no hay ruidos y molestias, si no hay actividad de madrugada y los clientes se comportan, la realidad es que no suelen producirse choques entre vecinos e inquilinos de los pisos.

Según la Policía, quienes manejan el negocio de la prostitución o se dedican a él saben que es clave actuar con la máxima discreción. Las chicas abren incluso la puerta a los clientes descalzas para no hacer ningún ruido, se suelen desconectar los timbres de los porteros automáticos y sólo atienden a los clientes por teléfono dándole las indicaciones oportunas para acceder a la vivienda.

En las escasas redadas que la Policía Nacional ha realizado en Huelva en diferentes pisos más allá de alguna operación más compleja lo que más se encuentra son chicas sin papeles. En estos casos son detenidas y expulsadas para ser repatriadas a sus países de origen. Pero sus puestos son cubiertos rápidamente. Y que el negocio de sexo apenas sí se resiente.

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