martes. 05.03.2024
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Carta a la alcaldesa

Quejas por el exceso de ruido, estruendo y tumulto causado por la ocupación de Pablo Rada en San Sebastián

Manuel Campos, vecino de Pablo Rada, pide a la Alcaldía que reflexione sobre lo ocurrido en Pablo Rada con motivo de la ocupación de la calle durante San Sebastián.
Así estaba Pablo Rada
Así estaba Pablo Rada
Quejas por el exceso de ruido, estruendo y tumulto causado por la ocupación de Pablo Rada en San Sebastián

Cuando se sigue una línea de actuación hay que mantenerla para que no puedan existir dudas sobre sus buenas intenciones.

Durante la Navidad prohibió usted, salvo el Fin de Año, el uso de petardos y cohetes para evitar ruidos innecesarios y molestias a ancianos y animales de compañía. Pensamos que algo iba a cambiar y para mejor. Intuimos que se iba a respetar las ordenanzas municipales sobre ruidos, así como, vigilancia más firme sobre la música en los establecimientos de restauración.

Así estaba Pablo Rada
Así estaba Pablo Rada

Si de algo nos podemos quejar los vecinos, en una ciudad pequeña y agradable como es Huelva, es sin duda el enorme ruido que se permite incluso a altas horas de la noche.

La contaminación no sólo emana de las fábricas, balsas descontroladas y escapes de los vehículos a motor sino, también de los ruidos que causan las persianas de los establecimientos, de autos y motos con escapes incorrectos, de griteríos, palmas y cánticos sin control policial.

Si usted, verdaderamente, quiere una ciudad de mejor calidad, olvídese del populismo y mejore las ordenanzas sobre ruido o haga cumplir las existentes. No olvide que la ciudad es para el ciudadano no el ciudadano para la ciudad.

Lo que usted ha permitido en el día de hoy (sábado previo a la salida de San Sebastián), cortando una arteria principal de la ciudad e instalando un gran escenario para una orquesta con altavoces que se utilizan en los grandes conciertos, no es de recibo.

Usted gobierna la ciudad pero no es dueña y señora de sus calles, avenidas, aceras ni, mucho menos de los hogares donde viven sus vecinos.

Ha tenido usted a los ciudadanos de Pablo Rada y adyacentes incomodados en el tránsito de sus vehículos y en la paz y sosiego que necesitan en sus viviendas.

Los ciudadanos tienen el derecho al descanso porque, además ellos trabajan, usan turnos, tienen enfermos, ancianos, niños y mascotas.

El exceso de ruidos perjudica notablemente a la salud y es capaz de deteriorar la convivencia pacífica. ¿Usted se imagina la responsabilidad advenida si un vecino hubiera necesitado una ambulancia o los bomberos hubiesen tenido que entrar en una calle adyacente? Posiblemente no lo pensó.

 Termino deseándole un gobierno  espléndido y rogándole que piense usted en todas aquellas medidas encaminadas a conseguir una ciudad mejor con unos ciudadanos más orgullos de ella.

Manuel Campos Cordón 

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