domingo. 25.02.2024
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Agricultura e Industria

La 'fiebre del hidrógeno verde' multiplica por diez el precio de fincas agrícolas que lindan con la nueva industria

Las movilizaciones de los agricultores destapan la competencia por el uso del suelo entre propietarios agrícolas e industria. Mientras algunos protestan ante el Congreso del Hidrógeno otros venden sus tierras a las grandes compañías que proyectan nuevas plantas en el entorno de Huelva y Palos.
Captura de pantalla de Google Maps de la zona donde se ubicarán los proyectos
Captura de pantalla de Google Maps de la zona donde se ubicarán los proyectos
La 'fiebre del hidrógeno verde' multiplica por diez el precio de fincas agrícolas que lindan con la nueva industria

Las movilizaciones protagonizadas en Huelva por los agricultores han sacado a la luz a un convidado de piedra: el negocio por la compra de tierras hoy de uso agrícola que ocuparán los nuevos proyectos ligados al hidrógeno verde que pretenden poner en marcha grandes compañía como Cepsa, Iberdrola o Fertiberia. Todas ellas con intereses en la frontera del Tinto, margen derecha e izquierda, y también a la espalda de la Avenida Francisco Montenegro.

Las plantas necesitan grandes extensiones de suelo, desde 40 hectáreas en unos casos o más de 20 en otros. Y gran parte de estos terrenos son hoy por hoy de uso agrícola con unas altas rentabilidades ligadas en la gran mayoría de los casos a los frutos rojos.

Una circunstancia que está llegando a multiplicar por 10 el valor de una hectárea de cultivo con todo en regla y con derechos de agua consolidados. Acaba de suceder en el entorno de Palos de la Frontera.

Si antes de la 'fiebre del hidrógeno' verde se habían llegado a vender fincas de hasta 30 hectáreas por 2 millones de euros ahora una sola parcela de poco más de una hectárea ha llegado a alcanzar casi el millón de euros. En total se pueden vender 20 hectáreas por casi 20 millones de euros.

Hasta aquí la normalidad de oferta, demanda y necesidad del comprador validan y normalizan este negocio.

Lo que ya escapa a la lógica es que la operación financiera en algunos casos esté protagonizada por propietarios agrícolas que estos días hayan apuntado directamente como objetivo al Congreso Nacional del Hidrógeno Verde que se celebra en la Casa Colón.

Y que acusen directamente a las nuevas plantas de hidrógeno o metanol como competidoras a la hora de redistribuir el agua que necesitarán.

Mismamente, en el caso de Iberdrola, ya ha solicitado a la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Agua de la Junta de Andalucía 2,1 Hm3 de aguas superficiales. Aguas que procederán de la misma fuente (Chanza-Piedras) de donde beben las explotaciones agrarias. Ya ha salido en el BOJA el preceptivo trámite de Competencia de Proyectos para el expediente de uso de aguas superficiales para producir hidrógeno verde en Palos de la Frontera.

Ante este panorama no es de extrañar que la ubicación exacta de los terrenos que ocuparán las nuevas plantas ligadas al denominado Valle del Hidrógeno Verde se mantenga en segundo plano. Por no citar las peticiones expresas por parte del movimiento rural para que Europa derogue la Ley 7/2021 de Cambio Climático y transición energética que favorece el uso de energías verdes.

Mientras tanto, los ayuntamientos cuyos términos municipales albergarán estas plantas de hidrógeno  tratan de asegurar a las grandes compañías el suelo necesario bien a través de procedimientos de recalificación de uso u ofreciendo su propio término municipal. Transformar suelo rústico en industrial se llama en urbanismo.

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