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Detectan un software manipulado para ‘ocultar’ la contaminación por mercurio en Huelva
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Detectan un software manipulado para ‘ocultar’ la contaminación por mercurio en Huelva

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Las investigaciones de la Guardia Civil y la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo de Madrid han destapado en Huelva una presunta red de empresas y particulares del sector químico cloroalcalino que llevaban un amplio espacio de tiempo contaminando la atmósfera, el subsuelo, pozos, acuíferos y la ría onubense.

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Las irregularidades detectadas en la denominada ‘operación Flixanco’ y que obran en poder del Juez de Instrucción habrían provocado peligrosos vertidos, emisiones de mercurio, un potente tóxico y cancerígeno, que podrían haber puesto en peligro la salud de los trabajadores, las personas y el medio ambiente e incluso provocado lluvia ácida.

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil ha detectado en varios centros dedicados al sector del cloroalcalino de Huelva fugas de mercurio y otros contaminantes dañinos para la salud y el medio ambiente, deficiencias en el sistema productivo, en la gestión de los residuos, además de vertidos y emisiones de gases y partículas malignas.

Durante las pesquisas y comprobaciones, los investigadores han constatado la superación de valores de emisiones recomendados por las normativas en vigor en Europa y en España lo que puede provocar daños para trabajadores que operan en esas fábricas y para las personas del entorno próximo.

Según los expedientes que maneja la Guardia Civil, se habrían producido episodios contaminantes, escapes e incidencias no comunicadas. Las empresas implicadas en los hechos que se investigan incumplían la normativa en vigor, produciendo vapores tóxicos que no eran captados y tratados por lo que se producía una libre circulación del aire contaminado por mercurio y otras sustancias químicas hasta llegar al entorno habitado, suelo, acuíferos y ría de Huelva.

Los investigadores han encontrado serios indicios de connivencia en red, incluso manipulando presuntamente el software y el control de datos para simular resultados y parámetros correctos que no sobrepasaban los valores legales permitidos.

Entre el listado de contaminantes detectados están potentes cancerígenos y residuos tóxicos para las personas, las aguas, la agricultura y el medio ambiente en general. Entre ellos se cita el tetracloruro de carbono, clorometano, cianuro; y en el caso de los organoclorados el cloroformo, diclorometano, cloruro de metilo y otros agresivos compuestos volátiles.

El hecho de que las plantas investigadas se encuentren a escasa distancia de zonas urbanas muy pobladas y agrícolas ha generado una gran alarma social.

La situación de los vertidos se ha producido en dos fases, una hasta 2009 en el caso de los organoclorados y hasta 2017 en el caso de la contaminación por mercurio.

Los informes periciales definen la situación de forma drástica: De la consulta de datos y análisis toxicológicos se desprende la (presunta) intención de las industrias implicadas en construir una realidad legal ficticia, un proceso simulado que nada tiene que ver con la verdad. El Seprona ha analizado comunicaciones internas, mensajes, llamadas y correos electrónicos.

La denuncia investigada por el Seprona y la autoridad judicial competente parte de un grupo de personas anónimas que aportaron y documentaron los procedimientos que luego se han ido comprobando. Otra de las hipótesis que barajan los investigadores es que se ocultaran datos y accidentes a las autoridades.

Fuentes de Medio Ambiente del anterior Gobierno socialista en Andalucía entre 2009 y 2017 han explicado que la Fiscalía solicitó varios informes a la Administración y algunos derivaron luego en expedientes informativos o sancionadores. Según estas fuentes, constan varios expedientes derivados del seguimiento realizado a estas empresas además de citar la expedición de Autorizaciones Ambientales para Ercros y Electroquímica y se han realizado inspecciones ambientales programadas desde la Consejería de Medio Ambiente durante los distintos gobiernos.

La Junta asegura que el proceso de desmercurización tras el cambio de tecnología en membranas de electroquímica ya ha concluido y se han aportado los informes periódicos de la empresa en relación a suelos y agua y respondido a la Fiscalía en los últimos años.

Cabe recordar que ya en 2006, Ecologistas en Acción denunció que la mayoría del cloro-sosa que se producía en España se obtenía utilizando el método de las celdas de mercurio, “a pesar de que existen tecnologías más limpias y baratas”. Y tanto Naciones Unidas como la Unión Europea reconocían la urgencia de adoptar medidas a escala nacional e internacional para proteger la salud humana y los ecosistemas, y en este sentido recomendaban reducir al máximo las emisiones de mercurio y buscar un sistema de almacenamiento seguro.

Ecologistas en Acción aseguró entonces que las emisiones de mercurio a la atmósfera procedentes de las plantas de cloro eran unas cinco veces superiores a lo que las propias empresas reconocían y podían incluso igualar las emisiones de las grandes centrales eléctricas europeas alimentadas con carbón. Ese documento ya citaba a las empresas Aragonesas y Ercros.