domingo. 22.02.2026
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Turismo sí, pero ¿para quién?

El impacto del turismo en precios y vivienda en la costa onubense

La playa ¿cerrada? de El Portil repleta de bañistas (Fotos: José M. Zúñiga Z.)
Turismo sí, pero ¿para quién?

El turismo se ha consolidado como uno de los principales motores económicos de la costa de Huelva, especialmente en municipios como Punta Umbría, Isla Cristina, Ayamonte, Lepe o Cartaya. Sin embargo, su crecimiento sostenido en los últimos años está teniendo efectos secundarios cada vez más visibles que abren un debate de fondo: quién se beneficia realmente de este modelo turístico y quién asume sus costes.

Uno de los impactos más claros se percibe en el mercado de la vivienda. El auge del alquiler vacacional ha reducido de forma notable la oferta de vivienda habitual, especialmente en zonas costeras y barrios cercanos a la playa. Muchas viviendas que antes se destinaban al alquiler de larga duración han pasado a explotarse de forma turística durante gran parte del año, lo que ha provocado un encarecimiento generalizado de los precios y ha dificultado el acceso a la vivienda para residentes, jóvenes y trabajadores del propio sector turístico.

Durante la temporada alta, el efecto se extiende al coste de vida diario. Los precios de productos básicos, restauración y servicios se incrementan, afectando no solo a los visitantes, sino también a la población local, que debe asumir esos sobrecostes durante meses. Para muchas familias, vivir en zonas turísticas implica pagar más por lo mismo sin que sus ingresos aumenten en la misma proporción.

En el plano laboral, el turismo genera empleo, pero en su mayoría estacional, precario y con salarios ajustados. La dependencia de campañas cortas y concentradas limita la estabilidad económica de miles de trabajadores, que encadenan contratos temporales y periodos de desempleo. Este modelo dificulta la planificación vital y el acceso a vivienda, especialmente entre los jóvenes.

Cada vez más colectivos vecinales, sindicatos y expertos en planificación urbana advierten de que este modelo plantea dudas sobre su sostenibilidad social. Reclaman una regulación del alquiler vacacional, políticas de vivienda que protejan al residente y una estrategia turística que apueste por calidad, diversificación y reparto equilibrado de beneficios. El turismo sigue siendo clave para Huelva, pero el debate ya no es si crecer, sino cómo crecer y para quién.