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Hacer negocios en otro idioma: por qué las empresas siguen contratando intérpretes y traductores profesionales

Este tipo de situaciones se repite con más frecuencia de la que parece en el comercio internacional
Hacer negocios en otro idioma
Hacer negocios en otro idioma
Hacer negocios en otro idioma: por qué las empresas siguen contratando intérpretes y traductores profesionales

En 2025, los responsables de una pyme española estaban cerrando un acuerdo con un cliente alemán cuando una cláusula mal interpretada estuvo a punto de romper la negociación. El malentendido procedía de una palabra con doble sentido que ninguno de los implicados pudo advertir en el momento. El acuerdo se salvó gracias a un intérprete de Voze que aclaró el matiz en cuestión de segundos.

Este tipo de situaciones se repite con más frecuencia de la que parece en el comercio internacional. Por ello, en el mundo de los negocios, las empresas no subestiman el papel de los traductores y de los intérpretes profesionales. No en vano, el sector de traducción e interpretación factura en España cerca de 700 millones de euros al año y cuenta con casi 10.000 proveedores, según el informe Situación y perspectivas del mercado de los servicios lingüísticos y la comunicación multilingüe en España.

Aunque existen traductores automáticos cada vez más sofisticados, ¿por qué seguir pagando a un profesional humano? La respuesta tiene que ver con dinero, contratos y reputación, tres cosas que no admiten errores de interpretación.

Por qué el inglés de oficina no basta en una negociación

Muchos directivos manejan un inglés funcional para reuniones cotidianas, pero ese nivel se queda corto cuando aparecen cláusulas legales o la terminología técnica específica de un sector. En estos contextos, un matiz mal entendido, como hemos visto, puede cambiar por completo el alcance de un acuerdo comercial. Ni siquiera la tecnología es capaz de entender al 100% las sutilezas del lenguaje, independientemente del idioma que se hable.

De ahí la importancia de contar con una Agencia de traducción e interpretación, cuyos profesionales son capaces de captar lo que ningún software procesa todavía: el tono, la intención y los silencios de una conversación en tiempo real. Tanto es así que, según diferentes encuestas, este 2026 se ha registrado un repunte de encargos de interpretación simultánea en encuentros y reuniones internacionales.

Las carencias de la inteligencia artificial en traducción profesional

La inteligencia artificial traduce rápido, pero falla en situaciones donde hay ambigüedades jurídicas o referencias culturales implícitas. No es necesario recordar que un contrato mercantil no es un correo electrónico informal: cada palabra del documento tiene peso legal, y ahí utilizar la tecnología todavía implica asumir muchos riesgos.

En el ámbito de los negocios internacionales, las propias empresas han detectado ya los riesgos al delegar la traducción en una máquina, ya sea el de un contrato internacional o el de los folletos de marketing y las campañas de publicidad digital.

Aunque la tecnología puede ayudar a acelerar el proceso de traducción, no debe sustituir el criterio de intérpretes y traductores, que son los que realmente entienden el contexto legal y cultural del documento, de la campaña de publicidad y del contexto.

De ahí la importancia cada vez mayor que están cobrando las agencias de traducción e interpretación en el sector empresarial e institucional. No en vano, compañías como Voze son capaces de ofrecer profesionales humanos altamente cualificados para hacer traducciones juradas, profesionales o una Interpretación simultánea en más de 50 idiomas. Algo que prestan, ya sea de forma presencial, telefónica o por videollamada.

Traducción jurada: un requisito legal, no una opción

Mención especial tienen las traducciones juradas. Escrituras, sentencias, títulos académicos o certificados exigen una traducción jurada firmada por un profesional habilitado por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Aquí, una máquina nunca podrá ejecutar el trabajo de forma válida ante notarios o juzgados.

En este sentido, los encargados de hacer estos trabajos son los propios intérpretes y traductores jurados quienes son, a su vez, los que van responder legalmente de la fidelidad de cada documento firmado.

Un error en una traducción jurada puede paralizar un trámite mercantil completo.

Con esta visión de conjunto, tampoco hay que desmerecer el uso de la tecnología. No en vano, la inteligencia artificial y los traductores humanos no compiten por el mismo espacio y tipo de trabajo. Todo lo contrario: se reparten tareas distintas de modo que la máquina pueda agilizar el volumen de trabajo, mientras que la persona garantiza precisión legal y matiz cultural.

Y, sobre todo, teniendo en cuenta que un intérprete o traductor profesional no encarece el proceso. Todo lo contrario:  es la persona capaz de proteger acuerdos, mejorar la comunicación y, en última instancia, mejorar la reputación de la empresa que contrata sus servicios.

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