domingo. 29.01.2023
El tiempo

Los psicólogos muestran en Huelva su importante papel en las tragedias naturales

La sociedad y las instituciones han cobrado conciencia del transcendental papel que desempeñan los psicólogos a la hora de prestar socorro a las víctimas en las grandes catástrofes naturales.
Los psicólogos muestran en Huelva su importante papel en las tragedias naturales

    La sociedad y las instituciones han cobrado conciencia del transcendental papel que desempeñan los psicólogos a la hora de prestar socorro a las víctimas en las grandes catástrofes naturales. En sintonía con esta realidad, ocho miembros del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres (GIPED) del Colegio Oficial de Psicología (COP) de Andalucía Occidental participaron la pasada semana en el gran simulacro regional que organizó la Consejería de Presidencia, Administración e Interior. 

Estos profesionales son los encargados de socorrer psicológicamente a las personas en momentos de tragedia en los que la mente puede llegar a cortocircuitarse y adoptar decisiones que, incluso, pueden comprometer nuestra integridad física.

    En Huelva el simulacro ‘Respuesta 21’ sometía a los profesionales a dar una respuesta urgente y coordinada tras el desolador escenario que dejaría un maremoto, una de las catástrofes naturales que, por la ubicación de nuestra provincia, es una de las amenazas latentes que, cual espada de Damocles, pende sobre el territorio. 

        Activado por el Servicio 112 Emergencias de Andalucía, tal como ocurriría en una situación real, a partir de las 10 de la mañana y hasta las 14:15 horas, los psicólogos del GIPED han atendido a supuestas víctimas y familiares en cuatro escenarios de la provincia: Aljaraque, Albergue de Punta Umbría, La Caletilla y el Espigón de Huelva, además del puesto de mando avanzado en coordinación con un equipo multidisciplinar (Protección Civil, cuerpo de bombero y de policía, etc).

       Con la coordinación del dispositivo psicológico del simulacro a cargo de Óscar Lirio, coordinador del GIPED, estos profesionales han participado en las diferentes fases del simulacro desde la planificación hasta la intervención con personas evacuadas. Entre otros espacios, el dispositivo psicológico ha sido asignado a la ficticia zona pre mortem con la función de preparar a familiares de víctimas.

         Salud Grisalvo, coordinadora de Sevilla del GIPED explica que la labor de los psicólogos de intervención es prestar primeros auxilios a las víctimas en la gestión de la toma de decisiones de los damnificados que, en muchas ocasiones “no son conscientes del peligro que se les viene encima” o bien se aferran a sus pertenencias materiales o sentimentales. “Lo hemos visto en varios incendios forestales  en Huelva en el que algunos ganaderos se negaban a abandonar sus fincas porque en ellas tenían sus animales” y sin su presencia quedarían abocadas a un trágico desenlace, con la consiguiente pérdida económica y el fin de su medio de vida. A veces esta fuente de conflicto es incluso mayor porque hay elementos sentimentales que sólo la víctima es capaz de entender. 

       Grisalvo indica que el objetivo del psicólogo nunca es persuadir sino abrir la perspectiva de las víctimas para calibrar por el mismo el riesgo y que tome decisiones acordes a la realidad, superando las fases de ansiedad o pánico en las que pueda verse inmersos.

Los psicólogos socorren a las víctimas

      Grisalvo considera que es necesario realizar una labor pedagógica para  que la ciudadanía no interprete estos simulacros como una llamada de alarma, sino como ejercicios de prevención con los que ir ganando “ciertos automatismos de conducta que pueden salvar vidas”. El ejemplo son los simulacros de incendios o terremotos en las escuelas, donde el objetivo es que todos los miembros de la comunidad educativa sepan cómo actuar ante diversos escenarios y evacuen el centro a la mayor celeridad posible. 

     Sin embargo y en contra de lo que ocurre en otros países, donde estos ejercicios no sólo son comúnmente aceptados sino demandados por la propia población, en España y Andalucía se produce cierta animadversión como si este tipo de simulacros generasen alarmismo en la población. Nada más lejos de la realidad, insiste Grimar, quien subraya que el objetivo es “anticiparse a ciertas catástrofes naturales y mitigar” los riesgos para la población gracias a los protocolos que han de establecerse por parte de las instituciones. 

     En Huelva el GIPED ha participado en todas las fases del simulacro, desde la coordinación y planificación del dispositivo psicológico hasta la intervención con personas evacuadas con objeto de poner en práctica los mecanismos de prevención y protección a la ciudadanía en caso de accidente.

     Para poner en marcha el dispositivo, el GIPED ha aportado una veintena de figurantes que se han convertido durante una mañana en víctimas de una catástrofe natural. 

Los psicólogos de emergencias están disponibles los 365 días del año

    El Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental cuenta Grupos de Intervención Psicológica en Emergencias y Desastres en las provincias de Cádiz, Córdoba, Huelva y Sevilla, con disponibilidad todos los días del año y creados para dar una pronta respuesta a las necesidades de atención especializada de las víctimas y afectados por este tipo de situaciones. 

      Los GIPED del COP Andalucía Occidental han protagonizado más de 70 actuaciones en los últimos años donde se incluye más de cuarenta intervenciones en emergencias activadas por el Servicio 112 de la Junta de Andalucía, cerca de una veintena de simulacros y más de 60 acciones formativas para actualizar conocimientos y herramientas en materias como gestión emocional, entrenamiento, técnicas de control de ansiedad, primeros auxilios psicológicos o duelos.

Los psicólogos muestran en Huelva su importante papel en las tragedias naturales