sábado. 24.02.2024
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Sentencian que Genaro Ramallo cometió doble asesinato y decapitó a su mujer y su hijo

Sentencian que Genaro Ramallo cometió doble asesinato y decapitó a su mujer y su hijo

La Sección Tercera de la Audiencia concluye que planeó y ejecutó los asesinatos de María del Carmen y su hijo de diez años Antonio y que simuló que estaban vivos.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva ha dado a conocer la sentencia del doble asesinato cometido en Almonaster la Real en 1993, y el tribunal no tiene dudas de que el boliviano Genaro Ramallo planeó y ejecutó el crimen contra su entonces pareja, María del Carmen Espejo, y al hijo de ambos, Antonio, que entonces tenía diez años. Según ha adelantado el diario Huelva Información, a través de esta sentencia, donde se oficializa esa condena de 40 años de prisión por dos delitos de asesinato, con agravante de parentesco, el tribunal considera probado que fue la existencia de una amante la que propició el crimen, provocando un "deterioro de la relación" que empujó a Ramallo a acabar con sus vidas. Y lo hizo en una finca adquirida en Calabazares (Almonaster la Real) de "difícil acceso" e "inhabitable". Asimismo, el tribunal sentencia que para cometer los asesinatos se valió de ansiolíticos para anular la capacidad de defensa de las víctimas. La sentencia adelantada por Huelva Información expone que, asimismo, Genaro Ramallo decapitó los cuerpos ya sin vida de su pareja y su hijo, para después arrojar los restos a un pozo, que sellaría con piedras y tierra.

María del Carmen trabajaba por aquel entonces en la Delegación de Turismo de la Junta de Andalucía en Huelva, y habiendo sido ya asesinada, Genaro Ramallo escribió una carta imitando la letra y la firma de María del Carmen donde pedía la baja laboral, lo que sorprendió a los compañeros de la Delegación, y lo que motivaría la denuncia de la desaparición. Una denuncia por desaparición que nunca interpuso el propio Ramallo, que incluso llegó a asegurar a que visitaba a su hijo Antonio en Madrid o Córdoba, cuando realmente estaba muerto. Fue en 2011, cuando Genaro Ramallo sabía que la Policía andaba tras él, el momento en el que huyó hasta la ciudad francesa de Tolouse. Allí le localizaría y detendría la Interpol.

La sentencia, como ya se conoció en el fallo provisional hace poco más de un mes, también fija una indemnización de 171.350 euros a beneficio del padre y abuelo de las víctimas asesinadas.

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