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Una empresa onubense da las claves para un uso responsable de los videojuegos

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Los videojuegos son una de las alternativas de ocio más extendida entre pequeños y adolescentes. Una industria del ocio que ya genera más ingresos que el cine y la música, pero cuyo uso preocupa especialmente a los padres por el gran número de horas que sus hijos dedican a estar frente a la pantalla en detrimento de las relaciones sociales, deportivas y los juegos tradicionales.

En este escenario la empresa onubense Gamer Tech, organizadora de eventos de videojuegos en toda Andalucía, se encarga también de impartir charlas sobre el uso responsable de este ocio a Ayuntamientos, instituciones y centros escolares. 

En uno de sus videos, Gamer Tech  da claves a los padres para compartir esta afición con nuestros hijos y conocer los contenidos de los videojuegos a los que tienen acceso.

1º. Conoce los videojuegos a los que juegan tus hijos

El código PEGI es sin duda alguna la mejor  brújula que tienen los padres a la hora de conocer el contenido de los juegos. No sólo nos indica la edad recomendada sino que nos ofrece otra información valiosa sobre si en el juego en cuestión aborda temas como el consumo de drogas, tiene escenas violencia, de miedo, sexo, juego discriminación; o si se emplea un lenguaje soez o discriminación. En función de la escala de valores personales puede producirse que un padre sea muy sensible al uso de la violencia o el sexo, mientras que otro sabiendo que su hijo es temeroso y tiene pesadillas deberá optar por evitar aquellos que puedan producirle miedo. 

2º. Pon el ordenador o la consola en un lugar común del hogar

Es cierto que en ocasiones sufrimos un conflicto de intereses a la hora de determinar si ha de prevalecer el derecho a la intimidad del menor o la obligación de los padres de velar por el bienestar de nuestros hijos, evitando con ello el uso de videojuegos que puedan perjudicar su educación. Pues bien, os diré que el supervisar la práctica de una afición no invade su intimidad puesto que no hay una relación personal entre el juego y el chico y, por tanto, no vulneramos de modo alguno el derecho a la intimidad.   

3º. Limita el tiempo de uso de los videojuegos

Este es quizás el punto más controvertido y que más quebraderos de cabeza nos reportará con nuestro hijo. Como toda afición sana, la práctica de videojuegos ha de estar limitada a un par de horas diarias, siempre y cuando ello no vaya en perjuicio de las tareas escolares o de casa que tenga encomendadas. En este sentido, la clave no es ser implacable en el control horario, sino evitar que jugar a la consola vaya en perjuicio de su vida social, familiar, deportiva o escolar.

4º. No renuncies a tu rol de padre 

Interesarnos por lo que juega y compartir la afición con nuestro hijo es altamente recomendable. No obstante,  ello no implica que renunciemos a nuestro rol de padre que nunca ha de quedar difuminado por mucho que juguemos con él. Como diría el famoso Juez de Menores Emilio Calatayud, si dejamos de ser padres para ser su amigo le dejaremos huérfano de una figura y un referente como progenitor que es más importante en su desarrollo educativo y emocional que el de un buen amigo.  

5º. Los videojuegos son un ocio no un canguro

No hace falta decir mucho más. El niño ha de utilizar los videojuegos como un recurso con el que divertirse en sus ratos de ocio. Nunca pueden ser la herramienta para tener entretenido al menor mientras nosotros realizamos otras tareas o estamos fuera. 

 

6º. Los juegos educativos no son alternativa al estudio

Este es un error muy común entre los padres: Confiamos en los juegos educativos como si fuesen una alternativa al estudio. Desde Gamer Tech indican que  el ajedrez goza de numerosos recursos pedagógicos. Sin embargo y a pesar de ello, no podemos pensar que mientras mueven las piezas sobre los 64 escaques es lo mismo que realizar tareas escolares. Lo mismo ocurre con los videojuegos, pueden jugar a juegos educativos que reten su intelecto y esto es realmente plausible, si bien no pueden ser la excusa para descuidar sus obligaciones escolares.  

Videojuegos

7º. Evita el aislamiento en la habitación.

Tenemos que evitar que nuestro hijo tenga una desconexión con el entorno y para ello es esencial disuadirle de que pase largos periodos en su habitación sin contacto con el resto de seres humanos. En ocasiones, este asilamiento es perseguido por el menor de manera recurrente y, como padres, podemos pensar que nuestro hijo está enganchado a los videojuegos cuando, en verdad, puede ser el síntoma de que sufre bulling o un trastorno social.  

8º. Nunca recompenses a tu hijo con horas de juego 

Que tu hijo saque buenas notas en el cole y tenga un comportamiento ejemplar no quiere decir que le recompensemos con horas de juegos que superen los limites que hemos preestablecidos como saludable. Es siempre bienvenido que se recompense el esfuerzo con el regalo del juego que lleva tiempo pidiéndote que le compres, si bien no es lo mismo ni aconsejable que le dejes jugar sin ningún tipo de límites. Con un símil gastronómico podemos recompensar sus buenas notas en el cole llevándole a comer a un burguer si bien no a comerse todas las hamburguesas que quiera. 

Gamer Tech también ha realizado aplicaciones móviles ligadas al ámbito turístico.