1. Home
  2. Sierra
  3. Almonaster
  4. la
  5. Real
  6. Grandes nubes de polvo y trituraciones forestales nocturnas inquietan a Cueva de la Mora
Grandes nubes de polvo y trituraciones forestales nocturnas inquietan a Cueva de la Mora

Grandes nubes de polvo y trituraciones forestales nocturnas inquietan a Cueva de la Mora

0

Los vecinos de Cueva de la Mora (Almonaster) afectados por el gran incendio de hace casi un año vienen denunciando desde hace meses una serie de actuaciones de reforestación y talas muy poco ortodoxas y fiables en la zona más castigadas por las llamas que afectaron a un perímetro de más de 16.000 hectáreas y arrasó 14.956 de una decena de municipios.

 

Grandes nubes de polvo y trituraciones forestales nocturnas inquietan a Cueva de la Mora

 

 

 

Las labores de tala no han cesado sino que han continuado en pleno agosto, en la última semana. Se hacen hasta de madrugada y la tala y trituración de la arboleda está provocando noches de insomnio y nubes de polvo que sobrecogen a Cueva de la Mora.

Las asociaciones de vecinos, defensores del patrimonio forestal y organizaciones ecologistas han ido obteniendo imágenes y secuencias en las que se puede observar el destino que espera a miles de árboles, muchos de ellos sanos, que escaparon de las llamas en un primer momento pero no, ahora, de la sierra mecánica y la trituradora.

Lo que más está extrañando y llamando la atención de los habitantes de la Zona Cero del incendio de Almonaster es que los trabajos de tala, deforestación y trituración se han llegado a realizar hasta en horario nocturno. Unos hechos que han llevado a los vecinos a denunciar las actuaciones forestales y pedido la intervención del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil para comprobar in situ la legalidad de las operaciones.

Se preguntan los residentes en las aldeas de Cueva de la Mora si es normal que estas empresas desarrollen su labor de madrugada, provocando un ruido ensordecedor que se oye más si cabe en el silencio de la noche, levantando grandes nubes de polvo e impidiendo el descanso vecinal con el frenético ritmo de las trituradoras, que convierten en virutas volátiles ingentes cantidades de madera a estas horas intempestivas.

 

Grandes nubes de polvo y trituraciones forestales nocturnas inquietan a Cueva de la Mora
Montones de madera picada en la Zona Cero del incendio.

Testigos de las labores de las madereras han relatado a diariodehuelva.es que “lo peor de estas operaciones nocturnas es que han llegado a enterrar en polvo a Cueva de la Mora“. Y denuncian que, por las mañanas, cuando amanece, se encuentran los montones de madera triturada en la zona y esparcida por el viento cuando arrastra los grandes montículos de madera picada.

Impone ver las imágenes nocturnas de Cueva de la Mora envuelta en una especie de espesura alimentada por las partículas de polvo en suspensión.

 

Grandes nubes de polvo y trituraciones forestales nocturnas inquietan a Cueva de la Mora

 

Estos días de ola de calor, el Infoca ya ha avisado de que, como consecuencia de las altas temperaturas, los trabajos de mantenimiento en los que resulta necesario el uso de aparatos mecánicos (radiales, soldaduras, motosierras) y que pueden provocar chispas con el consiguiente riesgo de incendios deben evitarse y deben disponerse medios de extinción cercanos al lugar de trabajo si este se realizase.

 

Grandes nubes de polvo y trituraciones forestales nocturnas inquietan a Cueva de la Mora

 

Cabe recordar que esta normativa estaba en vigor el año pasado cuando aconteció el incendio, de ahí que una de las líneas de investigación apuntara a las cercanas obras que se realizaban en el embalse como posible foco de ignición y si estas operaciones contaban con puntos y medios eficaces para evitar la propagación de las llamas, extintores, autobombas y captaciones.

Un año después está por resolver el caso del incendio y muchas indemnizaciones a propietarios de fincas, vecinos y ganaderos y empresas pendientes de aclarar la responsabilidad, si la hubiere, del origen y causa del fuego. Un incendio que, después del de Riotinto de 2004, ha sido el más importante del siglo XXI por su magnitud.