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En la crisis del coronavirus, los universitarios no existimos

En la crisis del coronavirus, los universitarios no existimos

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Desde el inicio del estado de alarma decretado en nuestro país, hemos podido ver en nuestro día a día como existe una gran preocupación por el sistema educativo y la resolución del curso escolar que tenía previsto finalizar el próximo mes de junio. Las miras vuelven a centrarse en las etapas de Educación Infantil, Primaria y Secundaria y, especialmente, los que se enfrentan a la EBAU. ¿Volverán los niños y niñas a las aulas? ¿Cómo serán evaluados? ¿Promocionarán? Pero los estudiantes universitarios hemos pasado, de nuevo, a un segundo plano.

Muchos somos los que durante el curso escolar tenemos que marchar de nuestros hogares para, en pisos alquilados, vivir en la ciudad donde cursamos los estudios. Dudo que algún universitario supiese que esta historia fuese a tener este desenlace aún incierto, habiendo tenido que dejar todas las pertenencias en pisos cuyos contratos de arrendamiento rescinden en pocas semanas.

Como estudiante de Pedagogía en la Universidad de Sevilla, he visto como generalmente ni el propio profesorado ha predicado con el ejemplo, hablando también en nombre de los compañeros y compañeras que cursan otros estudios universitarios diferentes al mío. Desde los ya conocidos como “profesores fantasma” que ante esta situación tan equívoca siguen sin dar respuesta a tantas preguntas, hasta las cadenas de televisión que continúan manteniéndonos invisibles.

¿Qué va a pasar con nosotros? Desde marzo, todo ha cambiado, y los estudiantes nos hemos tenido que adaptar a los nuevos campus virtuales. Mientras tanto, profesores y profesoras parecen preocuparse más por verificar que sus alumnos no copien en exámenes no presenciales, a dejar huella en el paso de tantos estudiantes con su conocimiento y enseñanza real.

No siendo precisamente barato estudiar un grado universitario y mucho menos, lejos de nuestra ciudad, tan solo solicito en nombre de tantos universitarios que se encuentran en el mismo estado que yo, que se haga denuncia pública de esta situación para no vernos más afectados. Las redes sociales son, a diario, un hervidero de descontento. Tan solo queda pedir un sistema educativo universitario capaz de adaptarse a estas situaciones con mayor efectividad y dar las gracias a aquellos profesores y profesoras que, con gran vocación, han puesto toda la carne en el asador para adaptar en tiempo récord la metodología de enseñanza a distancia.

Daniel Tur. Estudiante del Grado en Pedagogía en la Universidad de Sevilla.