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Málaga arrebata a Huelva el rodaje de la superproducción ‘El Hombre que nunca existió’
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Málaga arrebata a Huelva el rodaje de la superproducción ‘El Hombre que nunca existió’

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Huelva está a punto de perder, si es que no lo ha hecho ya, otra de sus referencias históricas, por lo menos en cuanto a escenarios de rodaje se refiere.

El director Jhon Philip Maden (El exótico hotel Marigold, La mandolina del capitán Corelli) y el productor norteamericano Charles S. Cohen van a rodar una nueva versión de la mítica ‘Operación Carne Picada’ en Málaga. Muy lejos de donde verdaderamente se desarrolló la trascendental ‘Operation Mincemeat.

Porque esta historia de cine se desarrolló y vivió en las playas de Huelva, en la Mata Negra de Punta Umbría en 1943. Y no en la Costa del Sol.

Los protagonistas accidentales de este ardid de los servicios de espionaje británico eran y estaban en Huelva.

José Antonio Rey María, el pescador que encontró el cadáver del ‘Hombre que nunca existió’, vivía a caballo (en patera) entre La Antilla y Punta. Y en sus playas apareció el cuerpo manipulado del mayor William Martin, que sirvió para ‘venderle’ a Adolf Hitler un falso desembarco de las tropas aliadas en la II Guerra Mundial que causó numerosos quebrantos al III Reich.

Al igual que Pepe Cordero, el dueño de la embarcación que aquella mañana al alba transportó el cadáver hasta Huelva. Lo mismo que el forense que revisó al muerto, el onubense Eduardo Fernández del Torno.

O Adolf Clauss, el nazi, uno de los personajes clave en la historia. Alemán afincado en Huelva y miembro de los servicios de espionaje y la inteligencia alemana.

Nada de esto ha servido porque la producción anglonorteamericana ha escogido la Costa del Sol para ubicar allí los escenarios de esta nueva aventura cinematográfica. Allí, en Málaga, discurrirá la trama española de este montaje cinematográfico que promete nuevas sensaciones.

La nueva película será protagonizada por el reconocido actor Colin Firth, que ha participado en los filmes 1917, Un océano entre nosotros, Kursk o La importancia de llamarse Oscar Wilde, entre otras laureadas producciones.

La película se basará también en el libro del inglés Ben Macintyre, historiador y articulista que escribe en las páginas de The Times. Y que dicho sea de paso ha manejado documentos confidenciales guardados como oro en paño en los archivos británicos y que siempre han sido negados a investigadores españoles cuando lo han solicitado.

Pero por qué se llevan el rodaje de esta superproducción a Málaga y no usan los escenarios naturales, los reales, donde se desarrolló la trama: la playa de La Bota, sus alrededores o el cementerio de La Soledad, en Huelva, donde aun hoy está ¿enterrado’ William Martin.

 

Quienes conocen la tramoya del proyecto dejan caer que las buenas comunicaciones de Málaga, conectada con Londres por avión, el AVE y la mano amiga de la Andalucía Film Comission han tirado del rodaje para la que aspira a ser de facto ‘nueva capital’ andaluza.

Si la primera película sobre El hombre que nunca existió fue rodada en Huelva en 1956 ahora vuela lejos de nuestras costas. Esta The man who never was en blanco y negro se basó en el libro de otro inglés, Ewen Montagu, y fue protagonizada por el actor Clifton Web y Gloria Graham, bajo la dirección de Ronald Neame.

Pero esta primera versión quizás diera demasiado protagonismo al alemán Adolf Clauss, desvirtuando el objetivo británico de vender al mundo la autoría de una de las grandes victorias del espionaje británico sobre la inteligencia alemana. Una versión que han ido desvelando en sus libros Enrique Nielsen y Jesús Copeiro.

El despliegue hollywoodiense que arropa a la nueva versión basada en el libro de Macintyre indica que Inglaterra y Estados Unidos quieren poner las cosas en su sitio, que nadie dude del protagonismo aliado en la ‘Operation Mincemeat’ y en la victoria final en la Gran Guerra. Ya hicieron lo mismo en la película Enigma, un film que narra el descifrado (también en la primavera de 1943, como El hombre que nunca existió) de los códigos de comunicación de los nazis y que Hitler usaba para hundir a la flota aliada.

Aunque para ello birlen a la historia hasta sus escenarios reales: la Mata Negra de Punta Umbría.

La versión de Macintyre es más del gusto británico. No hay duda. Una película que ahora descabalgará otro de sus productos más propios del cine de espías que puso de moda la Guerra Fría y que hoy vuelve poco a poco a la gran pantalla.

Cómo fue la Operation Mincemeat (Carne Piacada)

Más allá de libros, películas y paisajes la Operación Mincemeat culminó el 30 de abril de 1943, cuando el pescador José Antonio Rey María tuvo el atrevimiento de sacar del agua el cadáver de un oficial británico, William Martin, que llevaba un maletín encadenado a su brazo. El patrón lo entregó a las autoridades franquistas en Huelva conectadas directamente con los alemanes a través de Adolf Clauss.

Antes de devolverlo a los británicos, que también tenían en Huelva una extendida red de espías y colaboradores, las autoridades españolas transcribieron los papeles que contenía el maletín. Ahí estaban los planes de un supuesto desembarco aliado en Grecia. La información se filtró interesadamente al Gobierno alemán, que se tragó el anzuelo y preparó la defensa del Peloponeso. Pero donde los aliados desembarcaron fue en Italia, en Sicilia.

William Martin no existió nunca, era un cadáver anónimo, de un calderero británico ahogado en un supuesto accidente de un submarino. Los papeles que portaba eran falsos, iban destinados a engañar a los alemanes.

El Gobierno británico no ha permitido nunca contar la auténtica historia de la Operation Mincemeat. Hasta que Ben MacIntyre accedió a los documentos originales y contó ¿toda la verdad? acerca de una de las historias de espías más fascinantes de la Segunda Guerra Mundial. En su libro sobre El hombre que nunca existió también incluyó la complicidad de los militares españoles con los nazis. La idea, la gesta de espías, fue pergeñada por dos oficiales de Inteligencia, Ewen Montagu y Charles Cholmondeley, expertos en desinformación.

El guión que escribe Michelle Ashford basado en el libro de Ben Macintyre puede ser el eslabón definitivo para encadenar una gran historia que metió a Huelva de lleno en la II Gran Guerra.

Pero, el enigma seguirá… continuará hasta que no se abra la tumba que en el cementerio de La Soledad de Huelva ¿contiene’ los restos mortales del ‘Hombre que nunca existió’. Y esa sepultura es propiedad del Imperio Británico. Y siempre ha sido ‘cuidada’ por ellos. El encargo lo recibió de su padre (Thomas Naylor) Isabel Naylor y ahora sigue esa cadena de custodia su hija Gladis.

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