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El traslado y manejo de especies cinegéticas amenaza la salud de las cabañas porcina y bovina
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El traslado y manejo de especies cinegéticas amenaza la salud de las cabañas porcina y bovina

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El trasiego, traslado y manejo de especies, como ciervos y jabalíes principalmente, para repoblar grandes fincas y cotos dedicados a la explotación cinegética está causando una honda preocupación en los sectores ganaderos y veterinarios de Huelva y otras zonas de Andalucía.

Temen que algunos de estos movimientos se estén realizando sin respeto a la normativa sanitaria en vigor, lo que puede acabar en el rebrote de alguna de las enfermedades que en décadas pasadas causaron un enorme daño, primero al sector de cría y engorde del cerdo ibérico y luego a la industria de derivados o las explotaciones bovinas. Si a esto se une la alerta surgida por la presencia en algunos puntos de Europa de la enfermedad del ciervo zombi o caquexia el asunto adquiere dimensiones mayores pues pude implicar a la extensa cabaña bovina.

La comercialización de las carnes de caza sin pasar por los servicios veterinarios también ha puesto en evidencia la cada vez mayor presencia de furtivismo en el sector, incluido el transporte de especies entre países europeos.

A nadie escapa que la caza es un sector económico en alza desde hace algunos años. Pero las exigencias de muchos aficionados para poder cazar piezas más grandes como trofeos o garantizar la presencia de animales de gran tamaño en los cotos en las jornadas de montería están empujando a los propietarios a utilizar animales procedentes de granjas (de jabalíes) e incluso la adquisición de ciervos no ibéricos. No es extraño contemplar en las redes sociales a algunos aficionados posando con cabezas de trofeos más propias de otras latitudes.

Precisamente esta mezcla y movimiento incontrolado de especies es lo que genera mayor preocupación. La transmisión de enfermedades como la tuberculosis, la peste porcina u otras afecciones es un riesgo real para la economía de Huelva y Andalucía.

Al margen de que como resalta el Instituto de Recursos Cinegéticos de Castilla La Mancha, “miles de años de evolución y adaptación del ciervo a los ecosistemas ibéricos pueden estar en peligro debido a estas introducciones”.

Y en lo que respecta al movimiento de especies y de acuerdo con la normativa de la Unión Europea, los Estados miembros están obligados a introducir en el formulario comunitario Trade Control and Expert System (TRACES) los datos de los Documentos Veterinarios Comunes de Entrada relativos a las partidas de animales y productos de origen animal introducidas a través de los puestos de inspección fronterizos de la UE.

Para tener, por ejemplo, granjas de jabalíes hay que estar dado de alta en una gran variedad de campos ganaderos, sanitarios, saneamiento… transporte de animales vivos y llevar un exhaustivo control y mallar el terreno para evitar que los animales escapen del recinto.

La situación en los cotos y en las zonas de caza no ha pasado desapercibida para las administraciones. La Junta de Andalucía ha declarado ya el área de emergencia cinegética temporal por daños y riesgos sanitarios del jabalí y cerdo asilvestrado en algunos términos municipales de las provincias de Cádiz, Córdoba, Jaén, Málaga, Sevilla y Huelva. En el caso onubense han sido incluidos prácticamente todos los términos municipales que conforman la provincia.

Esta orden entró en vigor el pasado 24 de julio aunque su temporalidad llegaba hasta el fin de la temporada de caza que se produjo el pasado 10 de febrero. No ha sido derogada.

Existe una explosión demográfica en el caso del jabalí. Un animal que se adapta a cualquier entorno y tiene un gran potencial de interacción con el ser humano. La Junta viene adoptando desde hace varios años medidas de carácter excepcional por daños del jabalí en varias provincias para evitar los riesgos sanitarios en la ganadería, la agricultura y ya hasta el medio urbano. El jabalí y cerdo asilvestrado se ha convertido, según los estudios de la Junta de Andalucía, en un eslabón de enlace de la cadena de transmisión de enfermedades que afectan al ganado doméstico, de granja y a las personas, tuberculosis, triquinosis o enfermedad de Aujeszky. A esta última es muy sensible la cabaña porcina. Todo se agrava si se comercializa la carne de animales que pueden estar enfermos por tuberculosis, enfermedad muy prevalente en la cabaña.

La orden de la Junta para prevenir contagio y la propagación de enfermedades es taxativa en cuanto a la exigencia de analíticas de las carnes de caza aunque vayan destinadas al autoconsumo y también deja claro que no se puede abandonar en el monte la carne del animal abatido, aunque hay excepciones. Como el depósito de ellas en zonas donde existen aves necrófagas. La inexistencia de depredadores juega en contra de la limpieza del monte.

Asimismo, el titular de la autorización deberá comunicar, en el plazo máximo de 48 horas, a la Delegación Territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural la sospecha de enfermedades infecciosas en los jabalíes o cerdos asilvestrados, igualmente deberá comunicar a la Dirección General del Medio Natural y Espacios Protegidos la observación de jabalíes con características morfológicas no propias de los jabalíes autóctonos.

No es normal que se estén importando jabalíes de países del Este, donde se han dado focos de la enfermedad.  Llegan destinados a cotos privados, igual que los ciervos. Y ahí está el riesgo. Los ganaderos exigen extremar las medidas de control. Hay mucho en juego (inversiones, empresas, explotaciones ganaderas, empleos, exportaciones) y más en provincias y zonas rurales como Huelva, Sevilla, Badajoz, Cáceres o Salamanca. Las cabañas ganaderas están muy controladas por las administraciones, no así las especies cinegéticas y sus movimientos.

COAG ya ha solicitado en el Observatorio de la carne de porcino de la Comisión Europea que todos los países de la UE eleven sus parámetros de bioseguridad en granjas al nivel de excelencia de España. “La correcta aplicación de medidas de bioseguridad a todos los niveles es vital para la disminución del riesgo de entrada de enfermedades como la Peste Porcina Africana a nuestras explotaciones. El buen nivel de bioseguridad que tiene España debe establecerse en todos los EE.MM”, advierte la organización ganadera.

Foto: Un vehículo de la Guardia Civil en una explotación cinegética. Y una granja de jabalíes.

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