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Pesar en las letras serranas por el fallecimiento de Carlos Muñiz

Pesar en las letras serranas por el fallecimiento de Carlos Muñiz

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El escritor y sacerdote serrano Carlos Muñiz Romero ha fallecido en Málaga, a los 88 años de edad. Profundamente vinculado a la comarca de la Sierra, su nacimiento en Rosal de la Frontera en 1930, donde su padre trabajó como secretario del Ayuntamiento, marcó una existencia que pasó también por otros municipios cercanos, como Jabugo, Fuenteheridos o Galaroza.

Calificado por Manuel Moya como “el Cunqueiro andaluz”, en su trayectoria como escritor destacan obras como ‘Relatos vandaluces’, ‘El girasol rebelde’, ‘El sacamuelas en el dolmen’, ‘Abderramán aupado a un dromedario’, ‘Los caballeros del hacha’, novela con la que ganó el Premio Angel Ganivet, ‘El llanto de los buitres’ o ‘La contrabandista de Jabugo’, que se convirtió en el número uno de la colección que editó la asociación Huebra en 2000.

Uno de los hechos literarios por el que será recordado, fue el de poner nombre a los narradores andaluces de los sesenta y setenta, aquellos Alfonso Grosso, Ortiz de Lanzagorta, Quiñones, Bonald, Vaz de Soto y otros tantos, a los que Muñiz denominó como “narraluces”.

Se incorporó a la Compañía de Jesús en 1950, quedando ligado a El Puerto de Santa María y siendo ordenado sacerdote en Granada quince años después. Como jesuita, desempeñó sus funciones en lugares como Madrid, Las Palmas de Gran Canaria, Granada, Sevilla o Málaga. Sus tareas fueron múltiples, como miembro del equipo pastoral del centro Arrupe, colaborador en la pastoral universitaria, Sotoministro y consultor de la casa o secretario provincial de medios de comunicación social.

En sus obras está siempre presente el apego a la tierra, con nombres para sus personajes como Lisardo Galaroza, Filiberto Navahermosa, o Melanio Mantecón, aquel ateo anarquista que llevaba flores cada tarde a la Virgen del Carmen embarazada de Galaroza en la obra ‘Barreduela del puñal’.

Ángel Manuel Rodríguez Castillo recuerda que en narraciones como ‘Seis Doble’, Carlos Muñiz “convierte elementos tan cotidianos como una partida de dominó en el casino, en elementos mágicos y estremecedores”. Emparentado con grandes escritores andaluces como José Nogales o José Andrés Vázquez, Muñiz fue uno de los asiduos de los primeros Encuentros de Escritores de la Sierra iniciados en Galaroza a partir de 1995, donde aportó su testimonio y su siempre lúcida opinión sobre la obra y trayectoria de los autores de la comarca.

Muñiz recibió múltiples homenajes a lo largo de su vida, como la calle que rotuló su pueblo de nacimiento, en la década de los noventa del siglo pasado, siendo alcalde José Sánchez Sevillano, o el más reciente que le propiciaron sus colegas escritores, durante la vigésimosegunda edición de los encuentros cachoneros, en 2015.

En este momento de su fallecimiento, viene al hilo recordar las palabras que el escritor malagueño Juvenal Soto escribía de Carlos en ‘El País’ el 12 de abril de 1999, y que decían que “cuando, al filo de la eternidad, este cura que escribe como Dios ascienda al reino de sus cielos, quien quiera que mande allí arriba tendrá un jefe de la oposición, y habrá perdido las elecciones para siempre”.