lunes. 15.07.2024
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La compra de la finca Veta La Palma por parte de la Junta de Andalucía puede resultar un gran fiasco

La venta de la finca aparece como una solución ventajosa para la empresa, operación en la que entra la Junta, encantada de vender a la ciudadanía que con esto se salvaguarda la biodiversidad de Doñana y que será ampliada como Parque Nacional. (Ecologistas en Acción)
La compra de la finca Veta La Palma por parte de la Junta de Andalucía puede resultar un gran fiasco

Desde Ecologistas en Acción se aborda en este artículo la, a su juicio, realidad que se vive en la finca que pretende comprar la Junta, Veta la Palma.

Según la organización, la turbidez de las aguas del estuario del Guadalquivir por la intensificación de dragados, que lleva produciéndose desde hace un siglo, condicionó su uso para resultar aptas para el cultivo del arroz y derivó en un aprovechamiento piscícola. Y sin aportes de agua limpia, la recirculación y las balsas de decantación que se precisan, encarecen el sistema productivo hasta su inviabilidad, con lo que la venta de la finca aparece como una solución ventajosa para la empresa, operación en la que entra la Junta, encantada de vender a la ciudadanía que con esto se salvaguarda la biodiversidad de Doñana y que será ampliada como Parque Nacional.

Piscifactoría en Veta la Palma
Piscifactoría en Veta la Palma

Nuestra propuesta desde Ecologistas es Acción es la recuperación integral y renaturalización del río Guadalquivir: río Guadiamar, llanuras de inundación, Brazo de la Torre, Brazo del Este y las marismas transformadas de la otra orilla: Trebujena y Sanlúcar de Barrameda entre otras.

La finca es producto de la transformación que se acometió en toda Isla Mayor para su puesta en cultivo. El hecho de que se sitúe en la zona más al Sur de la Isla condicionó sus usos al no poder acceder a aguas con la suficiente garantía de resultar aptas para el cultivo del arroz como en el resto, y derivó en un  aprovechamiento piscícola, mediante la conversión de los terrenos en balsas de acuicultura, con buenos resultados económicos, gracias a la valorización de los productos obtenidos, como de acuicultura extensiva a lo que sumar subvenciones públicas y un buen marketing que vinculaba la explotación, a la conservación de la avifauna de Doñana.

La explotación fue capaz de solventar incluso la afección al estuario, de donde se obtiene el agua, del vertido de las Minas de Boliden en Aznalcóllar, mediante recirculación de las aguas, evitando la entrada de aguas contaminadas del estuario hasta que la situación se normalizó.

Sin embargo, lo que no han podido solucionar es el lamentable estado de turbidez que arrastra el estuario desde principios de siglo, provocado por la intensificación de los dragados del Puerto de Sevilla, incluida la eliminación de barras arenosas en la desembocadura, que ha provocado un desequilibrio a favor de la marea en el estuario y la resuspensión de sedimentos con cada carrera de mareas.

Sin aportes de agua limpia, la recirculación y las balsas de decantación que se precisan, encarecen el sistema productivo hasta su inviabilidad, con lo que la venta de la finca aparece como una solución ventajosa para la empresa, operación en la que entra la Junta, encantada de vender a la ciudadanía que con esto se salvaguarda la biodiversidad de Doñana y que será ampliada como Parque Nacional.

¿Qué se ha comprado, a efectos de conservación?

Por lo pronto, sólo una parte de la finca, 7500 de las 11.300 ha, que precisan para su mantenimiento como zona húmeda del bombeo continuo de aguas desde el río con unos costes de funcionamiento y mantenimiento que se nos hace difícil ver que sean asumidos sine díe por la Administración Pública.

Las 3.800 ha que no se venden  tienen derecho de riego y recientemente se han plantado de almendros y olivos intensivos, en plena marisma y a orillas del Guadalquivír.

Para mantener las 45 balsas de unas 70 ha de superficie cada una en el trozo de finca que se compra, tienen que recircular del río diariamente, un millón de metros cúbicos, con el altísimo consumo energético que ello conlleva.

Se le suma a esto un problema de seguridad que la empresa ha solventado con costosos contratos de seguridad privada, que van a tener que integrarse en la guardería del Parque, que no parece que esté dotado para afrontar sobrecarga de trabajo.

Y cabe la duda de si todo lo adquirido es privado o se está comprando en parte terrenos de titularidad pública, a poco que se revisaran los límites del Dominio Público Marítimo Terrestre, ya que la finca ocupa terrenos de marisma natural transformada que en buena parte eran caños y lucios antes de esta intervención, que contó además con fondos públicos para su ejecución. En la zona donde se desarrolló la piscifactoría se encontraban, entre otros, el Lucio Real, El Bocón y El Cuquero, y también  múltiples Caños y Gavetas de Marisma Salada de Doñana que tenían influencia mareal por su conexión con el Guadalquivir.

En definitiva, que si la actuación por parte de la Junta se limita a la compra de los terrenos y no prevé asumir el presupuesto necesario para su mantenimiento a largo plazo, mucho nos tememos que en breve nos encontraremos que ese indudable enclave de conservación de la biodiversidad que es la actual Veta La Palma, derive a secarral desértico a poco que el mantenimiento sea, como presuponemos, inabordable por la administración del Parque. Sirva como comparativa que el coste actual de esos mantenimientos estaría a la par del presupuesto total de Parque.

¿Qué habría que hacer para que esto no acabe siendo un despropósito de despilfarro de dinero público?

Vincular la adquisición de la Veta a la recuperación pendiente del Programa Doñana 2005 del Brazo de la Torre, reconectándolo con el Guadalquivir.

Este programa se aprobó por Decreto en el que se esbozaban sus objetivos, se llegó a redactar un proyecto de esta actuación pero nunca se llegó a desarrollar. Se conseguirían así una suerte de objetivos socioambientales de gran alcance. Entre éstos,  una mejor simetría en el estuario, necesaria para equilibrar la entrada de agua dulce que trae el río con la salada que sube vía marea, mejorando así el principal problema del estuario que es su turbidez, facilitando, por ejemplo, la regeneración del estuario como base del alevinaje de las pesquerías del Golfo de Cádiz.

Se lograrían aportes de aguas a toda la Veta sin la necesidad de bombeos artificiales, restaurando el antiguo sistema de caños y lucios que se llenaban desde el Brazo de la Torre y el propio Guadalquivir. Se recuperaría un cauce fundamental para regenerar la marisma dulce y salada al facilitar la entrada de aguas desde el río tanto por el norte como al sur, regenerando un espacio, el cauce como tal, que se encuentra colmatado y en buena parte ocupado por la agricultura colindante.

Es hora de que Junta y Ministerio se pongan a desarrollarlo con la ambición que se precisa, para garantizar el agua no sólo en la Veta, sino en toda esta arteria vital, fundamental para evitar la muerte de la marisma Este de Doñana.

Para ello, sin duda, es urgente e imprescindible en cada una de las dos administraciones competentes establecer una partida presupuestaria suficiente y permanente en el tiempo que no dependa de fondos europeos coyunturales, dedicada exclusivamente a la conservación de la calidad y cantidad de las aguas de Doñana.

No olvidemos que las aspiraciones y por tanto nuestra propuesta desde Ecologistas es Acción es la recuperación integral y renaturalización del río Guadalquivir: río Guadiamar, llanuras de inundación, Brazo de la Torre, Brazo del Este y las marismas transformadas de la otra orilla: Trebujena y Sanlúcar de Barrameda entre otras.

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