José Antonio González Losada: El ADN del Gil Martín era compromiso, humildad y disciplina
Hace medio siglo, cuando el fútbol base era más una cuestión de fe que de infraestructuras, Antonio plantó la semilla de la sección de fútbol del histórico Gil Martín. Bajo su presidencia, no solo se forjaron campeones y se nutrió la cantera del Recreativo, sino que se gestó el espíritu que años más tarde daría vida al Sporting de Huelva.
Pero su legado no solo se escribió en el césped. En su faceta como empresario de un prestigioso chiringuito en el área recreativa de Mazagón, Antonio demostró que la disciplina de un club y la maestría de un gerente pueden ir de la mano, convirtiéndose en un referente gastronómico para deportistas y personalidades de toda la provincia.
Hoy nos sentamos con él para echar la vista atrás, recordar las tardes de gloria en el fútbol base y descubrir cómo la pasión por lo que se hace, ya sea con un balón o en su faceta de empresario, es el ingrediente secreto de una vida dedicada a los demás.
P: Antonio, tú fuiste uno de los fundadores de la sección de fútbol del Gil Martín hace medio siglo. ¿Qué te impulsó en aquel momento a crear este apartado y cómo fueron esos primeros pasos para levantar un club desde cero?
R: Yo fui el fundador del Gil Martín C.F. a instancias de la Delegación de la Juventud. En aquella época vimos que hacía falta organizar a los jóvenes a través del deporte. Me impulsó la ilusión de crear algo para ellos, algo que les ayudara a crecer y a sentirse parte de un equipo.
Empezamos prácticamente desde cero. Llegamos a tener ocho equipos: dos juveniles, dos cadetes, dos infantiles y dos de futbito, todo centralizado en la Ciudad Deportiva. Los comienzos fueron muy duros; nos ganaban todos porque éramos nuevos y no teníamos experiencia. Pero con trabajo y constancia acabamos siendo punteros en el fútbol provincial de Huelva en cuestión de cantera. Eso fue un orgullo enorme.
P: El club ya contaba con otras disciplinas como el baloncesto. Como presidente, ¿qué retos encontraste para integrar el fútbol y convertirlo en el referente que llegó a ser?
R: El Gil Martín era un club polideportivo: baloncesto, voleibol, balonmano y atletismo. Integrar el fútbol no fue sencillo porque había que coordinar espacios, horarios y recursos. El reto principal era organizativo y económico.
Tuve la suerte de sentirme muy respaldado por la Ciudad Deportiva y por un gran equipo técnico como Juan Carleo, Pepe Díaz, Pedro Martín Jiménez y Antonio Toledo, entre otros. Gracias a esa unión logramos que el fútbol base se convirtiera en una referencia en Huelva.
P: Desde el inicio, tu vida fue el fútbol base. ¿Por qué decidiste apostar por los niños y jóvenes en lugar de centrarte en un equipo sénior?
R: Se decidió apostar por el fútbol base porque era lo que quería la Delegación de la Juventud y también porque creíamos que era lo más importante. Queríamos que los jóvenes se centraran en entrenamientos, partidos y reuniones, y que el deporte fuera una alternativa sana para alejarlos del mundo de las drogas y de la calle.
Con el tiempo vimos que fue la decisión correcta, porque muchos de esos niños no solo crecieron como futbolistas, sino como personas.
P: Bajo tu presidencia, el equipo infantil se proclamó campeón de Huelva en 1980. ¿Qué recuerdas de la celebración y del impacto que tuvo?
R: Aquel campeonato infantil de 1980 fue uno de los momentos más felices de mi etapa como presidente. La celebración fue muy especial porque era el fruto de muchos años de trabajo en la cantera. Ver a los niños levantar el título, a los padres emocionados y al club unido fue algo inolvidable. Nos dio prestigio en toda la provincia y confirmó que el Gil Martín estaba haciendo las cosas bien en el fútbol base.
Bajo mi presidencia también fundé, junto con Martín Fernández, el futbito, modalidad en la que el Gil Martín fue puntero de la mano de Pepe Díaz. De aquellos equipos salieron jugadores muy importantes que después llegaron al primer equipo del Recreativo de Huelva, como Fali I, Paquito I y II, Vicente y Juanma.
Gracias a ese trabajo nos hicimos filial del Recre, lo que supuso un reconocimiento importante al nivel de nuestra cantera.
P: Es un orgullo saber que el Sporting nació de la semilla del Gil Martín. ¿Cómo recuerdas ese proceso fundacional y qué sientes al ver que tu legado sigue vivo en la élite del fútbol femenino?
R: Para mí fue un orgullo que el actual Sporting de Huelva naciera del Gil Martín C.F. En sus inicios nació como equipo masculino, no femenino. Fue a través de Antonio Toledo, que un año antes era entrenador del Gil Martín.
Toledo me pidió hacer un equipo salido del Gil Martín como filial y así se hizo. Ver que esa semilla sigue viva hoy en la élite del fútbol femenino es una satisfacción enorme.
P: Jugadores que llegaron al Recre y entrenadores que hoy siguen en los campos de la provincia pasaron por tus manos. ¿Qué buscabas tú en una persona para saber que tenía el "ADN Gil Martín"?
R: El ADN Gil Martín era compromiso, humildad y disciplina. Yo buscaba jugadores que respetaran al equipo, que entrenaran con ganas y que entendieran que el fútbol era compañerismo.
Gracias a la filiación con el Recreativo de Huelva, varios jugadores llegaron al primer equipo como Fali I, Roble, Paquito I y II, Vicente y Juanma. En aquella época el Recre contaba con muchos jugadores de Huelva y provincia, y para nosotros era un orgullo aportar talento.
P: Ser presidente hace 50 años era una labor casi heroica. ¿Cómo se conseguían los recursos en aquella Huelva tan distinta?
R: A partir de 1976 dejamos de pertenecer a la Delegación de la Juventud y la ayuda desapareció. Tuvimos que buscar recursos por nuestra cuenta. La empresa Grúas Parras fue un gran patrocinador. También contamos con la ayuda de muchos padres que colaboraban económicamente.
Eran tiempos en los que todo se hacía con esfuerzo personal y mucha dedicación.
P: En tantos años de presidencia, seguro que hubo algún fichaje o alguna decisión difícil que hoy recuerdas con una sonrisa. ¿Nos podrías contar alguna?
R: Fui presidente casi 20 años y hubo momentos duros. Recuerdo especialmente un percance en Villarrasa, cuando a un juvenil le dio un ictus en el campo. Fue un golpe muy fuerte para todos.
A raíz de aquello se creó el Trofeo Campero de juveniles en su honor. Fue nuestra manera de rendir homenaje y demostrar que el fútbol también es familia.
P: Tu faceta de empresario frente al Parador de Mazagón es muy recordada. ¿Te servía la disciplina del fútbol para gestionar con éxito los fogones y el personal de tu restaurante?
R: Sin duda, en Mazagón viví otra etapa, ya sin fútbol activo, pero todo lo aprendido como presidente me ayudó. La disciplina, la organización y el saber dirigir un equipo fueron claves para gestionar el restaurante frente al Parador Nacional.
Estuve casi 20 años con una clientela exigente que pedía calidad, especialmente en el marisco.
P: Se dice que eres un excelente cocinero, cosa que puedo ratificar. ¿Cuál era tu especialidad y qué personalidades del mundo del deporte se sentaron en tus mesas para hablar de fútbol?
R: Nunca fui cocinero profesional, pero como gerente de un prestigioso chiringuito en el área recreativa de Mazagón aprendí de los profesionales que tenia y ahora me gusta meterme entre fogones y la paella podría decir que es mi plato estrella.
Por allí pasaron muchas personalidades del deporte y del fútbol, cuidábamos mucho la calidad, sobre todo en pescados y mariscos, asimismo era un espacio para hablar tranquilamente en un ambiente familiar.
P: Ahora que el ritmo ha bajado, ¿Qué faceta te dio mayores satisfacciones?
R: La presidencia del Gil Martín me dio una felicidad muy especial, sobre todo por los triunfos y por ver crecer a tantos jóvenes. La etapa en la hostelería también fue importante, pero el fútbol base tiene algo sentimental que no se olvida nunca.
P: Curriqui, tu perro, es hoy tu sombra inseparable. En los momentos de nostalgia, ¿qué importancia tiene el cariño de tu mascota en tu día a día?
R: Mi perro Curriqui es mi vida. Lo crié con biberón y lleva diez años conmigo. Para mí es compañía y terapia. Después de tantos años de actividad, hoy es quien me da tranquilidad y cariño diario.
¿Ha sido justo el deporte onubense con el legado?
R: Creo que el Gil Martín dejó una huella importante en el fútbol base de Huelva. Siempre se puede hacer más memoria histórica, pero me siento satisfecho porque muchos jugadores y entrenadores salieron de allí y hoy siguen vinculados al deporte.
P: Si hoy tuvieras delante a un joven que quiere fundar un club deportivo, ¿cuál sería el consejo de oro que le darías tras toda una vida dedicada a ello?
R: Le diría que tenga vocación y paciencia. Fundar un club de fútbol base exige sacrificio, tiempo y compromiso. No es fácil hoy en día, pero si se hace por los jóvenes y con honestidad merece la pena.
P: Ha sido un placer conversar contigo. ¿Te gustaría añadir algo más?
R: Nada más, agradecerte Félix la oportunidad de manifestar mis vivencias con el Gil Martín C.F. Ha sido una parte muy importante de mi vida.